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Brad Haddin refuerza el staff de New South Wales con Siddle y Botha

Brad Haddin no ha querido esperar a que la temporada le pase por encima. Antes de debutar como entrenador principal del equipo masculino de New South Wales, el ex wicketkeeper de Australia ha movido ficha con decisión: suma a su staff a Peter Siddle y Johan Botha para la campaña 2026-27.

No son nombres menores. Siddle, uno de los símbolos del ataque rápido australiano de la última década, será el entrenador de lanzadores rápidos y tendrá una presencia constante alrededor del grupo de los Blues durante todo el curso, incluidos todos los partidos de Sheffield Shield. Botha, ex capitán de Sudáfrica y hasta hace poco entrenador de Queensland, se incorpora como consultor temporal de spin en la fase de preparación previa al arranque de la temporada.

El calendario no da margen. New South Wales abre fuego el 22 de septiembre con un duelo de One-Day Cup precisamente ante el antiguo equipo de Botha. El sudafricano llega con la herida aún fresca: dimitió de su cargo en Queensland en junio pese a tener un año más de contrato, y reconoció que fue “decepcionante la forma en que terminó”. “Creo que estábamos haciendo cosas buenas, y obviamente la gente de arriba no lo pensaba”, apuntó.

Mientras tanto, Queensland ya ha seguido adelante: James Hopes, ex allrounder de Australia y de los propios Bulls, ha sido nombrado nuevo entrenador jefe de Bulls y Heat. Botha, lejos de quedarse quieto, dirigió recientemente a NT Strike en el torneo Top End T20 de Darwin y se unió al cuerpo técnico de Países Bajos en su intento de clasificación al Mundial de ODI.

Para Haddin, la llegada de Siddle y Botha es una declaración de intenciones. “Que Peter y Johan se sumen a la estructura de los Blues demuestra que estamos comprometidos con tener gente de alta calidad alrededor del equipo”, señaló en un comunicado. No se quedó ahí: subrayó que Siddle no solo aporta “una enorme experiencia y conocimiento”, sino que encarna “la forma en que queremos que nuestros jugadores afronten el juego”. La idea es clara: un cuerpo técnico completo, con carácter y oficio, para una temporada que en el entorno de New South Wales se percibe como un punto de inflexión.

La dupla se integra en un staff ampliado bajo el mando de Haddin, en el que también figuran los nuevos asistentes Peter Forrest y Daniel Smith. Un equipo de banquillo con peso específico, pensado para cubrir todos los ángulos del juego largo y del formato corto.

El caso de Siddle tiene un matiz especial. Se retiró del cricket de primera clase y de 50 overs en marzo del año pasado, pero su brazo sigue muy vivo en las ligas T20 del mundo. Continúa en la Big Bash League con Melbourne Stars y, a sus 41 años, todavía supera con regularidad los 140 km/h. En las dos últimas temporadas ha sido uno de los mejores hombres de los Stars con 28 wickets, rendimiento que le valió una extensión de un año para la KFC BBL|16.

El veterano quick ya había dejado caer que el futuro le llamaba desde el banquillo. En sus últimos años con Victoria colaboró en la mentoría de la nueva generación de lanzadores rápidos del estado. Esta designación con New South Wales será una de sus primeras funciones oficiales como entrenador desde su retiro. Y la afronta con hambre: “Tengo muchas ganas de aprovechar la oportunidad de guiar a este talentoso grupo de jugadores antes de lo que será un verano enorme”, afirmó.

Su currículum respalda cada palabra. Siddle conquistó dos títulos de Sheffield Shield con Victoria en una carrera de más de dos décadas en el cricket de primera clase, donde acumuló 792 wickets, la mayor cifra para un lanzador rápido australiano desde que Michael Kasprowicz se despidiera con 959 en 2008. Con la camiseta nacional disputó 89 partidos, incluidos 67 Tests en los que sumó 221 wickets, antes de cerrar su etapa internacional en 2019.

Botha aporta un perfil complementario: conocimiento profundo del spin moderno, experiencia como capitán internacional y una visión reciente del cricket australiano desde dentro del sistema de Queensland. Un técnico de carácter fuerte que, ahora, se pone al servicio de un vestuario que busca reencontrar su identidad competitiva.

New South Wales ha pasado varias temporadas buscando el tono que históricamente le distinguió. Con Haddin al mando, Siddle afinando a los rápidos y Botha puliendo a los spinners, los Blues ya no tienen excusas estructurales. La próxima campaña dirá si este giro en el banquillo es el inicio de una nueva era o solo un intento más por despertar a un gigante que se resiste a dormir en paz.