Hogh lucha por recuperar su gol mientras Duran brilla en Celtic
El contador ya va por 15. Quince partidos sin marcar para Hogh, el fichaje récord de Celtic, y sin embargo Martin O'Neill ni se inmuta. Ni un gesto de pánico. Ni una palabra de reproche en público.
El delantero danés aterrizó desde Bodo/Glimt por 11 millones de libras para cambiarle el ritmo al ataque del campeón escocés. Y al principio pareció exactamente eso: un torbellino. Hat-trick en Rugby Park en el 5-1 ante Kilmarnock el 9 de agosto, impacto inmediato, portadas aseguradas. Parecía el inicio de una historia sencilla.
Desde entonces, silencio. El gol se le ha apagado y el dato se hace pesado: 15 encuentros sin ver puerta. Su última oportunidad de romper la racha, ante Besiktas en la Europa League, se esfumó cuando O'Neill decidió sustituirlo a 13 minutos del final. La grada miró al banquillo; el técnico, en cambio, miraba otra cosa.
El valor del nueve que no marca
Porque O'Neill no se agarra al marcador individual, sino al oficio. El técnico dejó claro que, pese al cero en la casilla de goles, salió satisfecho con el trabajo de su punta. Lo demostró nada más acabar el encuentro, dirigiéndose directamente a Hogh para subrayar su aportación.
Para el entrenador, el danés cumplió con el manual del nueve de referencia: bajar balones, dar oxígeno, fijar centrales, permitir que el equipo respire y se instale arriba. Ese fue el mensaje: orgullo por su actuación, no lástima por la sequía.
O'Neill lo definió con una frase que marca el tono del debate: Hogh no es Duran. No es un regateador, no es un delantero de fantasía, sino un ariete que juega de espaldas y sostiene al equipo contra defensas poderosas. Si logra repetir ese nivel ante rivales de peso, insiste el técnico, se estará construyendo un lugar sólido en el once, más allá de la racha actual.
La ausencia del danés en la última convocatoria de su selección añade una capa más al problema. La confianza se resiente cuando se acumulan los partidos sin gol y, encima, se cierra la puerta internacional. O'Neill lo sabe, pero se planta: le ha dicho directamente a su delantero que no está preocupado por si marca o no en este momento. El mensaje es claro: primero el rendimiento colectivo, luego la estadística personal.
Duran, el hombre en llamas
El contexto, sin embargo, aprieta. Porque mientras Hogh pelea con sus dudas, Duran vive en el extremo opuesto del espectro. El colombiano salió desde el banquillo junto a Callum Osmand para rematar la faena ante Besiktas y firmó un doblete que vale oro: primera victoria de Celtic en esta Europa League y 13 goles ya en lo que va de temporada.
Duran está encendido. Puede caer a banda derecha, puede arrancar desde la izquierda como hizo en su anterior club, pero donde realmente desata el caos es por el centro. Ahí se vuelve dinámico, agresivo, letal. Y cada vez que entra, pasa algo.
La comparación se impone sola. Un nueve que no marca desde hace 15 partidos y un atacante que ve la portería como una piscina olímpica. Cuando le preguntan a O'Neill si se le hace más difícil justificar la titularidad de Hogh por delante de Duran, el técnico esquiva el titular fácil. Recuerda que ante Besiktas hizo cinco cambios porque la situación lo exigía y deja el once del domingo en el aire.
Eso sí, lanza un recordatorio que no conviene olvidar: Hogh ya ha marcado en la Champions League. No habla de un proyecto, sino de un jugador que ha demostrado nivel en el máximo escenario europeo. El dilema no es entre un futbolista válido y otro descartable, sino entre dos perfiles distintos en un momento de forma opuesto.
Kilmarnock, el círculo que se cierra
El calendario, caprichoso, ofrece ahora una prueba mental tanto como futbolística. El domingo espera Kilmarnock, el rival al que Hogh le endosó aquel hat-trick inaugural que disparó las expectativas. Vuelve al mismo escenario, pero con un contexto radicalmente distinto: sin gol, con Duran pisándole los talones y con la lupa sobre cada control, cada remate, cada decisión.
Para Celtic, el duelo tiene doble lectura. En el frente doméstico, mantener el pulso en la parte alta. En clave europea, seguir construyendo la confianza que dejó el triunfo ante Besiktas. Con tres puntos en el ecuador de la fase de grupos, el panorama no es cómodo, pero tampoco dramático: dos victorias más en los partidos ante Torreense, Omonia, Marseille y Union Saint-Gilloise podrían bastar para sellar el billete a las rondas eliminatorias.
O'Neill lo resume sin adornos: el equipo se ha dado una oportunidad en Europa, pero ahora tiene que ganar lejos de casa. Y eso, admite, no será sencillo.
Entre tanto cálculo, la historia que se cocina es otra: ¿será Kilmarnock el lugar donde Hogh recupere el gol y su lugar indiscutible, o el día en que Duran termine de cambiar el orden del ataque de Celtic? La respuesta, esta vez, no la dará el entrenador. La dará el área.




