Liam Lawson brilla en Brasil y se afianza como el mejor del resto
Liam Lawson no subió al podio en Interlagos, pero salió de Brasil con algo casi igual de valioso: otro argumento sólido para seguir en la parrilla. Octavo en meta, más puntos, más consistencia y una estadística que habla por él mejor que cualquier declaración.
Con su 15º resultado en los puntos esta temporada, el neozelandés igualó el récord de Pierre Gasly como piloto de Racing Bulls con más carreras puntuando en un mismo año. Los cuatro puntos sumados en São Paulo le llevan hasta los 87 en el campeonato y le dejan 45 por delante del propio Gasly en la pelea por el noveno puesto del Mundial. Traducido al lenguaje del paddock: hoy por hoy es el “mejor del resto”, el más rápido fuera del club cerrado de los cuatro grandes equipos.
Todo esto mientras su futuro con Racing Bulls sigue sin estar asegurado. Cada domingo se ha convertido en un examen. En Brasil, volvió a aprobar con nota.
Norris cumple, Antonelli se equivoca y Mercedes remata el doblete mundial
En cabeza, Lando Norris hizo lo que se espera de un aspirante serio al título: convirtió la pole en su tercera victoria del año. Una semana después de perder el campeonato de pilotos ante Kimi Antonelli, el británico respondió con una actuación limpia, sólida, de piloto que no se deja arrastrar por la resaca emocional.
La carrera, sin embargo, giró en un instante. Antonelli, ya coronado campeón del mundo con Mercedes, apostó por montar slicks y perdió el control en la curva 2. Un trompo que le sacó de la lucha por la victoria y le obligó a conformarse con la quinta plaza, justo detrás de su compañero George Russell.
La escudería alemana, eso sí, salió de Brasil con otro trofeo: el título de constructores, que se suma al de pilotos para completar el doblete de la temporada.
El protagonista más feroz del día, sin embargo, fue Max Verstappen. Salía 21º. Terminó segundo. Ataque constante, ritmo demoledor y una remontada que no dejó lugar a debate sobre quién fue el piloto más dominante sobre el asfalto. Isack Hadjar cerró el podio con el Red Bull, confirmando el poderío del equipo energético en cualquier circunstancia.
Un inicio de sueño para Lawson
La carrera de Lawson arrancó como empiezan las grandes historias en Interlagos: con ambición. Igualó su mejor posición de salida en la Fórmula 1 con un tercer puesto en la parrilla y defendió con firmeza su posición cuando se apagaron los semáforos.
No se quedó ahí. En la segunda curva, se lanzó sobre Norris y le ganó la posición para colocarse segundo, solo con Antonelli por delante. Durante unos giros, el piloto de Racing Bulls se encontró atrapado entre el campeón saliente y el campeón vigente. Un sandwich de títulos, con un invitado inesperado en el centro.
Ese contexto también trajo la presión. Norris, herido en su orgullo por haber perdido la posición, comenzó a recortar la distancia. En la vuelta 6 ya estaba pegado a menos de medio segundo y obligó a Lawson a defender con todo en la curva 1.
El sueño de pelear con los gigantes duró lo que tardó la pista en secarse.
El golpe de realidad del ritmo puro
Con el asfalto mejorando, apareció la cruda realidad de pilotar un Racing Bulls contra McLaren, Mercedes y Red Bull. Lawson empezó a sufrir con el tren trasero, las gomas se degradaban y el coche ya no le acompañaba al mismo nivel.
Norris recuperó el segundo puesto en la curva 11. En las vueltas 7 y 8, Lawson perdió también posición con Hadjar y Russell en la curva 1. De segundo a quinto en un suspiro. Más tarde, en la vuelta 11, Verstappen completó el adelantamiento lógico por pura diferencia de ritmo y dejó al neozelandés a merced de Oscar Piastri.
La carrera entró entonces en la fase clave: el cambio de intermedios a slicks. En la vuelta 15, los primeros se lanzaron a boxes. Lawson esperó dos giros más y paró en la 17. La decisión le salió rentable: ganó dos posiciones cuando Russell trompeó a la salida del pit lane, bloqueando a Piastri y sacando a ambos de la lucha directa con él.
Durante unos kilómetros, el piloto de Racing Bulls respiró. Pero solo durante unos kilómetros.
Duelo transtasmano y batalla alemana
En la vuelta 24, la diferencia de ritmo entre McLaren y Racing Bulls volvió a quedar expuesta. Piastri, con mejor tracción y más velocidad en recta, se impuso en el duelo transtasmano en la curva 1 y dejó a Lawson con un hueco de 11 segundos respecto al Audi de Nico Hülkenberg, séptimo en ese momento.
Hülkenberg, por su parte, se enzarzó en un duelo muy particular con Russell. Audi contra Mercedes. Alemania contra Alemania. El veterano defendió con todo lo que tenía, pero en la vuelta 30 el Mercedes terminó abriendo la puerta a la fuerza y se marchó, abriendo un margen de 12 segundos sobre Lawson en la pelea por la sexta plaza.
El neozelandés quedó entonces atrapado en tierra de nadie: demasiado lejos del coche de delante, esperando a que Russell le cazara por detrás. Sin rivales directos, solo tráfico doblado y banderas azules para entretener la radio. El Mercedes acabó cumpliendo la lógica y recuperó el sexto puesto en la vuelta 46.
Ferraris, lluvia ligera y un final áspero
Tres vueltas después, Lawson realizó su segunda parada y volvió a pista en octava posición, encajonado entre los dos Ferrari. No tardó en quitarse de encima a Charles Leclerc en la vuelta 48. El monegasco arrastraba un juego de neumáticos con casi 40 vueltas, una desventaja insalvable frente a un Racing Bulls con gomas frescas justo cuando empezaban a caer las primeras gotas de lluvia ligera.
Con menos de diez giros para la bandera a cuadros, el radar y el cielo empujaron a tomar decisiones. Lawson volvió a boxes para montar de nuevo intermedios y regresó a pista en octava posición. Ganó un puesto extra cuando Ferrari decidió no parar a Lewis Hamilton. El británico lo pagó caro: trompo en la curva 15 y adiós a cualquier opción de salvar la maniobra estratégica.
El tramo final no estuvo exento de tensión. En la última vuelta, Leclerc se tomó la revancha y recuperó la posición frente a Lawson, no sin contacto incluido entre el Ferrari y el Racing Bulls. El neozelandés perdió el séptimo, pero mantuvo el octavo y, con él, otro botín de puntos que vale mucho más que un simple número en la tabla.
Porque con cada resultado así, Lawson no solo se afianza como “mejor del resto” fuera de los cuatro grandes. También obliga a su propio equipo a hacerse una pregunta incómoda: ¿puede permitirse Racing Bulls dejar escapar a un piloto que casi nunca falla los domingos?




