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Imran Khan: Acusaciones de sus hijos contra el PCB y su salud

Los hijos de Imran Khan acusan al PCB y temen por la vida de su padre

El eco del Lord’s Test entre Inglaterra y Pakistán ya no suena solo a cricket. Suena a denuncia, a acusaciones graves y a una batalla política que se coló en uno de los templos del deporte. En el centro de todo, el nombre de siempre: Imran Khan. Esta vez, a través de las voces de sus hijos.

Durante el segundo Test en Lord’s, Sky Sports emitió una entrevista de Michael Atherton con Sulaiman y Kasim Khan. No hablaron de swing, ni de tácticas, ni de recuerdos de aquel capitán que levantó la Copa del Mundo de 1992. Hablaron de salud, de celdas, de aislamiento. Hablaron de su padre, ex capitán de Pakistán y ex Primer Ministro, hoy encarcelado y, según ellos, en grave riesgo.

A partir de ahí, estalló el escándalo.

La amenaza en el descanso

Informaciones posteriores aseguraron que el Pakistan Cricket Board (PCB) llegó a amenazar con no sacar al equipo al campo tras el almuerzo del primer día si la entrevista no se retiraba de la emisión. Un pulso político en pleno Lord’s, con las cámaras enfocando al césped mientras, detrás, se discutía qué podía o no decirse sobre Imran Khan.

Para Sulaiman y Kasim, la reacción del PCB fue tan desmedida como reveladora. Kasim, en declaraciones a The Telegraph, no se mordió la lengua: el episodio, dijo, dejó al organismo “en ridículo” y dañó su propia imagen. El cricket, de repente, quedaba en segundo plano.

Sulaiman confesó que esperaba algún tipo de respuesta, pero no un órdago de ese calibre. Que un consejo de cricket, afirmó, presione para retirar una entrevista sobre un ex jugador que vivió 22 años en Inglaterra, le resultó incomprensible. A su juicio, no se trataba de una pieza política, sino de una conversación sobre la situación humanitaria y el estado de salud de su padre.

“Esperan matarlo ahí dentro”

El tono subió aún más cuando Kasim describió cómo ve el presente de Imran Khan en prisión. Sus palabras fueron directas, sin matices: “Están claramente esperando matarlo ahí dentro. Quieren silenciarlo lo más discretamente posible y hacer que se desvanezca poco a poco”.

Para los hijos de Khan, el aislamiento y las restricciones no son solo una forma de castigo, sino una estrategia calculada. Sostienen que las autoridades buscan que todo se enfríe cada vez que ellos hablan, para luego imponer medidas todavía más duras que, según su visión, ponen en peligro la supervivencia del ex Primer Ministro. Un choque frontal con el relato oficial.

La versión oficial y la desconfianza familiar

Las autoridades paquistaníes niegan de manera reiterada cualquier maltrato. Aseguran que Imran Khan recibe atención médica adecuada y que sus derechos se respetan. Es la línea que mantienen de forma constante.

La familia, sin embargo, dice no tener motivos para creerlo. Sulaiman sostiene que no se les ha proporcionado información suficiente ni verificable sobre el estado real de su padre. Habla de una “teoría inquietante”: que se estén filtrando, poco a poco, informes sobre un deterioro de salud mientras se proyecta la imagen de que se está intentando ayudarle, solo para preparar el terreno ante un posible desenlace fatal. Entonces, temen, todo podría presentarse como la muerte natural de “un hombre mayor”, sin responsabilidades asumidas.

Lo que más les irrita, subraya, es la falta de transparencia. No hay acceso independiente, no hay pruebas médicas compartidas con la familia, solo versiones procedentes de fuentes gubernamentales. El último dato que consideran realmente verificable procede del propio Imran Khan, hace seis meses, cuando denunció que se había descuidado un problema en su ojo.

Un conflicto que desborda al cricket

El episodio en Lord’s deja una imagen incómoda para el PCB. Un organismo deportivo acusado de presionar a una cadena internacional para silenciar una entrevista sobre un ex capitán legendario, mientras sus hijos denuncian condiciones inhumanas y temen por su vida.

En el campo, el partido siguió su curso. Las entradas se jugaron, las estadísticas se anotaron, el público aplaudió. Pero el ruido ya estaba fuera del marcador. Entre la política paquistaní, la figura polarizadora de Imran Khan y un consejo de cricket bajo fuego cruzado, el Lord’s Test quedará marcado por algo más que el resultado.

La pregunta es si el cricket en Pakistán puede seguir esquivando este tipo de tormentas, o si, a partir de ahora, cada visita a un gran escenario internacional llegará acompañada por la sombra de un conflicto que ya ha dejado de ser solo un asunto de vestuarios.