India conquista el Women’s T20 Asia Cup: Mandhana y Verma brillan en la final
La corona nunca estuvo realmente en juego. India llegó a la final del Women’s T20 Asia Cup como el equipo más completo del torneo y salió de ella con su cuarto título, tras destrozar a Sri Lanka por 72 carreras el domingo 13 de septiembre. Un marcador que suena a paliza. En el campo lo fue aún más.
Todo empezó con una sociedad que ya roza la leyenda.
Mandhana y Verma, una apertura que asfixia
Smriti Mandhana y Shafali Verma no salieron a golpear a ciegas. Salieron a construir una final. Primero con precisión, luego con violencia.
Verma arrancó con dos toques casi delicados ante Mithali Ayodhya: dos golpes suaves, dos cuatros seguidos, uno guiado más allá del gully, otro empujado hacia la valla de midwicket. Apenas había calentado brazos cuando se cruzó con Chamari Athapaththu. Y ahí cambió el tono. Dos seis en cuatro bolas, y la final empezó a inclinarse.
Lo que al principio fue control, pronto se convirtió en tormenta. Verma aceleró sin mirar atrás hasta firmar el medio siglo más rápido en la historia del Women’s T20 Asia Cup: 50 en 24 bolas, una menos que el récord que Mandhana había establecido en 2022. Esta vez, la zurda aceptó un papel distinto. Mandhana eligió ser el ancla, no la protagonista. Dejó que Verma incendiara el marcador mientras ella sumaba con una frialdad casi clínica.
Su inicio lo dijo todo: cuatro en la primera bola del partido y, a partir de ahí, una cadena de sencillos y dobles que sostuvo el ritmo sin arriesgar la estructura. Verma, en cambio, olió sangre ante Chamudi Praboda. Otra vez dos cuatros consecutivos, castigando cualquier exceso de longitud. Su tercera cincuentena del torneo llegó en el octavo over. Ocho overs, 50, y Sri Lanka ya respiraba con dificultad.
El dato que retrata el dominio: juntas, Mandhana y Verma igualaron el récord mundial de más asociaciones de cien o más carreras para cualquier wicket en T20I femeninos, con seis. En la final, llegaron al 12º over con 120/0. El partido, y probablemente el trofeo, se les escapaba de las manos a las lankan desde muy pronto.
Un pequeño respiro para Sri Lanka… demasiado tarde
El primer giro llegó en el 13º over. Verma cayó y Sri Lanka, por fin, encontró una rendija. Poco después, un terrible malentendido entre Harmanpreet Kaur y Mandhana acabó con la capitana de la apertura run out. De golpe, el marcador se atascó. El middle order indio se vio obligado a forzar el ritmo, y en el intento se desmoronó una parte del plan.
Pero el daño ya estaba hecho. Aunque las carreras dejaron de fluir con la misma facilidad, India mantuvo el pulso lo suficiente para superar los 180. El último golpe fue simbólico y cruel: un seis en la última bola del innings de G Kamalini, incluida en el XI en lugar de Pratika Rawal. Un cierre que dejó clara la diferencia entre ambos equipos.
Sri Lanka se marchó al descanso con una cifra demoledora en la pizarra y una estadística en contra: en la historia del Women’s T20 Asia Cup solo una vez se había perseguido con éxito un objetivo superior a 150. Lo habían logrado ellas mismas, contra India, en la final de 2024. Dos años después, el escenario era similar. El desenlace, muy distinto.
Un chase que se derrumba desde el inicio
La respuesta de Sri Lanka nació con presión y terminó en colapso. Cuatro bolas tardó India en dar el primer zarpazo. Imesha Dulani, que había abierto la entrada con un elegante lap shot, intentó repetir el golpe. Kranti Gaud, encendida, le respondió con ritmo y agresividad: stumps destrozados y un send-off que dejó claro el estado de ánimo indio.
Tras tres overs relativamente tranquilos, Athapaththu trató de cambiar la narrativa. Se lanzó sobre Verma, esta vez con la bola en la mano, y la castigó con un slog-sweep a seis, sacando 12 carreras de su primer over. Por un instante, Sri Lanka encontró algo de oxígeno. Vishmi Gunaratne se asentó a su lado y, entre ambas, empujaron el marcador más allá de los 50 sin más pérdidas.
Athapaththu, ya en ritmo, fue a por Prema Rawat: un over de 11 carreras, seis y cuatro en bolas consecutivas. La capitana parecía dispuesta a reescribir la historia de 2024. Pero el partido esperaba su momento clave.
Deepti, Charani y el cierre de la trampa
Ese momento llegó con el segundo over de Deepti Sharma. Athapaththu, ansiosa por imponer su autoridad, salió del crease para atacar a la off-spinner. Un paso de más, un giro preciso, y el stumping que cambió la final. Con la capitana de Sri Lanka de vuelta al vestuario, India recuperó el control con una frialdad implacable.
Tres bolas después, Gunaratne también cayó, limpia, y la entrada lankan se desplomó sobre sí misma. El top order había desaparecido. Lo que vino después fue un desmantelamiento metódico.
Shree Charani, en plena forma en este 2026, se encargó de atravesar el middle order. Cada wicket apagaba un poco más cualquier idea de remontada. Más allá del trío inicial, solo Nilakshika Silva alcanzó las dos cifras. El resto se fue desgranando hasta un 111 all out que sonó casi inevitable desde la salida de Athapaththu.
India no solo ganó. Impuso una distancia. Los 72 runs de margen se convierten ahora en la segunda mayor victoria en la final de un torneo T20I femenino con cinco o más equipos, solo por detrás del triunfo de Australia por 85 carreras ante India en la final del T20 World Cup 2020 en el MCG.
Una nueva marca, otro título y una sensación clara: en Asia, el trono sigue teniendo el mismo nombre. La pregunta ya no es quién puede frenar a este equipo, sino cuánto tiempo más podrá India sostener esta hegemonía sin que nadie consiga siquiera acercarse.




