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India se cobra la revancha: victoria en la final de la Women’s Asia Cup 2026

India eligió el día perfecto para firmar un partido casi sin fisuras. En el Dubai International Stadium, en la final de la Women’s Asia Cup 2026, el equipo de Harmanpreet Kaur golpeó primero con el bate, dominó después con la bola y se cobró la revancha de la final perdida en 2024 ante la misma Sri Lanka.

Esta vez no hubo remontada heroica de Chamari Athapaththu. Hubo control, presión y un plan ejecutado con frialdad.

Mandhana y Shafali, una apertura de título

El mensaje llegó desde el primer over. Smriti Mandhana abrió la final con un golpe de muñeca perfecto: FOUR por backward point ante Mithali Ayodhya. India quería mandar. Y lo hizo.

Shafali Verma tardó apenas un over en encender la mecha. Un backfoot punch por covers ante Kavisha Dilhari, otro slog sweep por mid-wicket: dos FOUR en el segundo over y el tono del PowerPlay quedó marcado. El inicio fue prudente, pero el freno duró poco.

Cuando Athapaththu se lanzó a la batalla en el quinto over, Shafali la recibió sin respeto. Primero un FOUR, después el primer SIX del partido, un latigazo por encima de long on. En cuestión de minutos, la abridora ya rondaba la treintena. El daño psicológico estaba hecho; el plan de Sri Lanka de frenar pronto a las abiertas se desmoronaba.

El golpe más duro para las isleñas llegó en medio de esa tormenta: Vishmi Gunaratne, pieza clave en el orden alto, se torció el tobillo en el campo y tuvo que ser retirada en camilla. Un golpe deportivo y anímico en plena avalancha india.

India cerró el PowerPlay en 57/0. Sólido, sin riesgos innecesarios, pero con la sensación clara de que el marcador podía dispararse en cualquier momento.

Doble cincuenta y revancha personal

Con el campo ya abierto, la pareja se soltó por completo. Shafali siguió castigando. Inside out por encima de la cobertura, golpes entre deep mid-wicket y square leg, uso inteligente de la profundidad del campo. En el octavo over, un nuevo FOUR certificó su 21.º medio siglo en el formato, el tercero en esta edición del torneo. Un golpe de autoridad en una final.

Mandhana, mientras tanto, tejía su propia historia. En el noveno y décimo over se sumó a la fiesta con sweep, SIX por mid-wicket y un precioso inside out sobre la infield ante Athapaththu. Cuando Nilakshi Silva entró para intentar romper la sociedad, fue Smriti quien la castigó con un sweep monumental para SIX y un golpe detrás de square para FOUR. Con ese tiro alcanzó su cincuenta, otra vez en una final continental, otro recordatorio de por qué su nombre siempre aparece en los grandes escenarios.

Al final del undécimo over, India ya estaba en 113/0. En el duodécimo, 121/0. Sri Lanka no encontraba ni línea ni ángulo. La final se le escapaba entre las manos.

El frenazo: Athapaththu y Chamudi responden

La reacción llegó tarde, pero llegó. Con 134/1 en el marcador, Athapaththu se inventó una puerta de entrada al partido. Primero, un error de comunicación entre Mandhana y Harmanpreet tras un golpe de la capitana a point terminó con Smriti sacrificando su wicket por el equipo: run out por 59 de 39 bolas. Un golpe inesperado en pleno dominio.

Antes, la propia Chamudi Praboda y la capitana esrilanquesa habían logrado por fin contener la hemorragia. Overs de spin bien medidos, menos errores de longitud, campos más agresivos. La sensación de “todo vale” para las bateadoras indias se fue apagando.

Con las dos abiertas fuera —Shafali había caído antes, dejando el escenario a las de medio orden— el peso del cierre recayó en Harmanpreet, Richa Ghosh y el resto de la batería de golpeadoras.

Richa entró con decisión. Un heave perfecto ante Mithali para SIX por deep mid-wicket, seguido de un FOUR por el offside. Parecía el preludio de un final de innings desatado. Pero Sri Lanka se negó a rendirse.

El cierre: Sri Lanka aprieta, India responde

Chamari Athapaththu volvió a aparecer con la bola para un momento clave. Richa, que buscaba seguir acelerando, se encontró con un golpe agresivo de Kavisha Dilhari en extra-cover tras un tiro aéreo. OUT por 17 de 13. Un wicket cargado de energía, con send-off incluido, que devolvió algo de vida al banquillo de Sri Lanka.

Mithali Ayodhya, la joven seamer, firmó un penúltimo over de enorme carácter. Primero, obligó a Harmanpreet a buscar el gran golpe y la capitana india terminó en manos del fielder en deep mid-wicket por 14 de 14. En la siguiente jugada, un intento de doble agresivo dejó a Deepti Sharma corta de su crease: run out. Dos wickets en dos bolas, y de repente India, que soñaba con más de 190, se veía en 167/5 con solo seis entregas por jugarse.

Parecía que Sri Lanka iba a cerrar el innings con una pequeña victoria moral. Pero el último over volvió a inclinar la balanza. Ante Sugandika Kumari, Kamalini y Bharti Fulmali rascaron carreras, un inside edge dio un FOUR de fortuna… y, sobre todo, llegó el golpe final: un SIX en la última bola que elevó el total a 183/5. Un remate que cambió el tono del descanso. India no solo había sobrevivido al arreón final, había impuesto un objetivo de peso en una final.

Kranti marca el tono, Deepti dicta la sentencia

Con 183 en el tablero, la presión se trasladó por completo a Sri Lanka. Kranti Gaud lo entendió desde la primera bola. Imesha Dulani abrió la respuesta con un scoop por fine leg para FOUR, un gesto de valentía. Pero el duelo se resolvió enseguida: Dulani intentó repetir el tiro, Kranti le ganó la partida y le arrancó el leg stump. La pacer celebró con un send-off que dejó claro el estado anímico de India.

El wicket temprano dio paso al esperado contraataque de Athapaththu. La capitana, como tantas veces, decidió vivir o morir con su juego. Ante Nandani Sharma empezó a encontrar huecos, levantando la bola por encima de mid-off para FOUR y sumando carreras aunque India acumulaba dot balls: 14 de las primeras 23 entregas de Sri Lanka no sumaron. Un dato demoledor en una persecución tan alta.

El verdadero aviso llegó con la entrada de Shafali con la bola. Athapaththu, que había fallado un primer swing y coqueteado con un lbw, conectó después un SIX plano y largo por encima de square leg y un FOUR levantando la bola por mid-on. Un over que recordó por un momento a la final de 2024, cuando la capitana esrilanquesa había destruido la defensa india.

Sin embargo, India no perdió la calma. Nandani y Kranti siguieron secas, Harmanpreet cuidó los ángulos en el campo y el marcador se mantenía siempre un paso por detrás del ritmo requerido. Al final del sexto over, Sri Lanka apenas alcanzaba 38/1.

El golpe de Deepti: dos bolas, dos vidas menos

El punto de inflexión definitivo lo firmó Deepti Sharma. Introducida en el octavo over para romper la asociación entre Athapaththu y Vishmi Gunaratne —ya de vuelta tras su lesión—, la off-spinner empezó con control. Un borde grueso de Chamari por third man dio un FOUR necesario, pero nada más.

En su segundo over, Deepti transformó la final. Primero, tentó a Athapaththu a salir de su crease. La capitana dio el paso, buscó el gran swing y se quedó en el aire. Richa Ghosh no falló: recogió limpio y rompió los stumps. Athapaththu se marchó por 36 de 32. “HUGE WICKET”, y no era una exageración: se iba el corazón de la persecución.

La siguiente en caer fue Vishmi. Después de haber vuelto tras ser retirada en camilla en la primera parte, intentó otra vez el sweep, pero esta vez dejó expuesto el leg stump. Deepti entró por el hueco y la mandó de vuelta por 20 de 22. Dos wickets en el mismo over. Dos pilares menos para Sri Lanka. Y el marcador, 63/3 al final del décimo, pesaba como una losa.

Sin milagro esta vez

Harshitha Samarawickrama y Nilakshi Silva intentaron recomponer la entrada. Hubo reverse sweeps, rotación de strike, alguna carrera extra sacada de la nada. Pero nunca bastó. Con 69/3 tras 11 overs, el ritmo exigido ya rozaba lo irreal.

India, que había sufrido en 2024 cuando Sri Lanka cazó 165/6 “sin despeinarse”, no estaba dispuesta a revivir la pesadilla. Harmanpreet administró sus recursos con inteligencia: regresos puntuales de Shafali, overs de control de Nandani, la presencia constante de Deepti como ancla. Cada intento de aceleración encontraba un fielder, un dot ball o un simple single.

A medida que avanzaban los overs, la final dejaba de parecer una persecución y se convertía en una cuenta atrás. Sri Lanka necesitaba un milagro. India solo necesitaba seguir haciendo lo básico.

Esta vez, el título asiático no se escapó. Se quedó donde el plan fue más claro, la ejecución más fría y las estrellas respondieron en el momento justo. Smriti y Shafali abrieron la puerta, Deepti la cerró con llave.

La pregunta ahora no es si India ha saldado la deuda de 2024. Es otra: ¿hasta dónde puede llegar este bloque cuando juegue no solo con revancha en la memoria, sino con la confianza de saberse, por fin, campeonas de Asia ante su vieja némesis?