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Inglaterra y Pakistán: un Test de continuidad y revolución

La serie ya está sentenciada. Inglaterra llega a Edgbaston con un 2-0 inapelable tras un triunfo por una entrada y 103 carreras en Headingley y una victoria por 194 en Lord's. Para el equipo de Joe Root, este tercer Test es un lujo: margen para gestionar cargas, probar fondo de armario y mirar al invierno con calma.

Para Pakistán, el mismo partido es todo lo contrario. No es un trámite: es un borrón y cuenta nueva.

En cuestión de días, siete jugadores han sido apartados del grupo: Mohammad Rizwan, Imam-ul-Haq, Salman Ali Agha, Ali Usman, Aamir Jamal, Muhammad Awais Zafar y Khurram Shahzad. También han salido el seleccionador Sarfaraz Ahmed y el entrenador de lanzadores Umar Gul. Un giro brusco incluso para un cricket paquistaní acostumbrado al ruido.

Mike Hesson asume el mando de forma interina junto al ex lanzador australiano Ashley Noffke y no ha escondido su diagnóstico. Quiere identidad, quiere variedad, quiere volver a ese Pakistán de ritmo rápido, acciones poco ortodoxas y giro misterioso que durante años descolocó a medio mundo. Para él, este Test no es un formalismo: es el laboratorio.

Inglaterra: continuidad, con una sola grieta

La gran ausencia en el vestuario local tiene nombre propio: Brydon Carse. El lanzador queda fuera tras el incidente nocturno en un club de Derby durante el segundo Test. Su salida abre un hueco en el ataque de ritmo, pero no altera el núcleo de un equipo que ha dominado la serie sin piedad.

Ollie Robinson no se mueve de ahí. Sus 8/80 en Lord's lo han catapultado a la mejor media de bowling en Tests entre quienes han jugado al menos 20 partidos desde la Primera Guerra Mundial, superando incluso a Jasprit Bumrah. Es la referencia del ataque. A su lado, Jofra Archer y Gus Atkinson completan un tridente de velocidad que no ha dado respiro a los bateadores visitantes en condiciones inglesas.

La alineación prevista de Inglaterra para Edgbaston apunta a continuidad:

  • Ben Duckett
  • Emilio Gay
  • Jordan Cox
  • Joe Root (c)
  • Harry Brook
  • Dan Lawrence
  • Jamie Smith (wk)
  • Gus Atkinson
  • Ollie Robinson
  • Jofra Archer
  • Shoaib Bashir

Sin estridencias, sin grandes giros. Un once que mezcla la jerarquía de Root con la exuberancia de Brook y la seguridad de Duckett, respaldado por un ataque que huele sangre cada vez que la bola nueva aparece en escena.

Pakistán: una revolución con Babar al frente

Al otro lado, el contraste es brutal. Babar Azam regresa para liderar un equipo que apenas se parece al que cayó en Lord's. El orden superior se recompone casi desde cero. Saim Ayub y Abdullah Fazal, con apenas ocho y dos Tests respectivamente entre ambos, se suman como opciones reconocidas para la parte alta del orden. Y alrededor de ellos, juventud y apuestas.

Cinco jugadores sin estrenar han sido incorporados al grupo ampliado. Entre ellos, dos nombres destacan como candidatos reales a meterse de inmediato en el XI: el wicketkeeper-bateador Saad Baig, elegido Jugador del Torneo en la Quaid-e-Azam Trophy 2025-26, y el all-rounder de giro izquierdo Arafat Minhas. El primero ofrece energía y runs desde atrás, el segundo aporta equilibrio y ese ángulo zurdo que Hesson ha reclamado en público.

En el bowling, Ubaid Shah, lanzador zurdo de brazo rápido, y el off-spinner Sajid Khan dan a Pakistán la variedad que tanto se ha echado en falta en esta gira. No es un simple cambio de nombres; es un intento de rediseñar el perfil del ataque.

La alineación probable de Pakistán en Edgbaston dibuja claramente esa apuesta:

  • Azan Awais
  • Abdullah Shafique
  • Saim Ayub
  • Babar Azam (c)
  • Saud Shakeel
  • Saad Baig (wk)
  • Mohammad Imran Randhawa
  • Arafat Minhas
  • Mohammad Ali
  • Mohammad Abbas
  • Ubaid Shah

Un top order remendado, un medio orden que mezcla el oficio de Saud Shakeel con la incógnita de Baig, y un ataque que combina la experiencia de Mohammad Abbas con la frescura de Ubaid Shah. Es un equipo que invita a la curiosidad tanto como a la preocupación.

El momento de los debutantes… y el riesgo de la improvisación

Si hay un contexto ideal para probar, es este. Un Test sin la presión del resultado global permite ver qué pueden ofrecer Saad Baig o Arafat Minhas en el máximo nivel. Si Pakistán, tal como está, tiene pocas opciones reales de remontar la serie, el coste deportivo de “quemar” cinco debutantes es limitado. Lo que pueden ganar, en cambio, es información valiosa para el próximo ciclo.

La lectura deportiva de Hesson es lógica: a este equipo le faltaban equilibrio y variedad. Faltaban brazos diferentes, ángulos distintos, algo de esa imprevisibilidad que históricamente definió al cricket paquistaní. Edgbaston, en ese sentido, es el escenario perfecto para intentar recuperar esa seña de identidad.

El problema está en el contexto institucional. Siete jugadores descartados de golpe, dos entrenadores despedidos a mitad de serie y un carrusel de capitanes que ha visto a Salman Ali Agha pasar de liderar al equipo en un Test a quedarse fuera de la convocatoria en el siguiente. Todo eso habla menos de un plan a largo plazo y más de una reacción inmediata al ruido externo.

Edgbaston puede ofrecer a Pakistán un vistazo a su futuro. La cuestión es si ese futuro se construirá sobre esta oleada de juventud… o si dentro de unos meses habrá otra purga, otro once experimental y otro discurso de “nuevo comienzo”.