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Inglaterra cierra un verano caótico con un decisivo 3-0 ante Pakistán

Entre dimisiones, destituciones y noches agitadas lejos del campo, Inglaterra ha encontrado algo que había perdido: calma. Y la ha encontrado de la mano de un viejo conocido. Joe Root, de nuevo capitán, firmó un 62* sereno y decisivo en Edgbaston para rematar el 3-0 ante Pakistán y poner un punto y aparte a uno de los veranos más turbulentos del cricket inglés reciente.

A su lado, Jordan Cox, imperturbable, terminó con 59* y juntos guiaron una persecución que por momentos se torció más de la cuenta. Inglaterra ganó por ocho wickets el tercer Test y cerró la serie con autoridad, pero el verdadero cambio se ha producido lejos del marcador.

Del caos al control

Todo comenzó mucho antes de que se lanzara la primera bola de la serie. La sorprendente retirada de Ben Stokes del cricket Test, la destitución de Brendon McCullum como seleccionador y varios incidentes extradeportivos dibujaron un escenario de crisis permanente.

Root lo resumió sin rodeos: “En el caos aprendes mucho sobre el grupo de jugadores que tienes”. Y este grupo ha tenido que aprender rápido.

El giro empezó en junio, en plena serie ante Nueva Zelanda. Stokes, todavía respaldado tras la derrota en los Ashes del pasado invierno, fue excluido del segundo Test por romper un toque de queda del equipo. Root recuperó entonces el brazalete de capitán de forma provisional. Un Test más tarde, tras la derrota ante los neozelandeses, Stokes anunció su retirada y McCullum fue despedido. Root volvió a asumir el cargo de manera definitiva, por segunda vez en su carrera, después de haber liderado ya al equipo entre 2017 y 2022.

En medio de ese terremoto, Inglaterra necesitaba un tono distinto. Root lo aportó: menos estridencias, más claridad. Una presencia calmada en el vestuario y en el campo.

Un equipo que madura a golpes

La imagen de Inglaterra había quedado tocada. Se cuestionaba su profesionalidad, su capacidad para sostener un plan durante cinco Tests, su disciplina fuera de la cancha. Y cuando parecía que el relato empezaba a cambiar, otro golpe: el incidente de Brydon Carse a las puertas de un club nocturno en Derby, que volvió a poner el foco en el comportamiento del grupo.

Pese a todo, el equipo ha respondido. Sin Stokes, figuras como Dan Lawrence y el propio Cox han aprovechado el vacío para reclamar su espacio. El ataque de cuatro pacers funcionó con una contundencia casi quirúrgica durante buena parte de la serie, hasta sufrir más de lo previsto ante la cola de Pakistán el viernes en Birmingham.

Root, sin embargo, insiste en que lo más importante no está en las cifras de wickets ni en los runs. Está en lo que no se ve en el marcador.

“Nosotros no somos el producto terminado”, dijo a BBC Test Match Special. “No vamos a engañarnos. Esto será un trabajo constante. La cultura de este equipo no es algo que vaya a suceder de la noche a la mañana, es algo que tendremos que vivir y respirar día tras día”.

No son palabras vacías. El capitán subraya el compromiso del grupo: “Es un buen grupo de chicos, muy buena gente que trabaja increíblemente duro, y actuaciones como esta y el compromiso con lo que intentamos lograr, dentro y fuera del campo, serán lo que nos gane la confianza y el respeto de todos los que nos apoyan”.

Un 3-0 con letra pequeña

El objetivo era claro desde el inicio. “Al comienzo de la serie queríamos el 3-0 y hemos sido lo bastante clínicos para lograrlo”, recordó Root. Ese matiz importa: Inglaterra no solo ha ganado, ha impuesto su plan.

Jordan Cox, con su madurez al bate, ha ofrecido una calma impropia de su experiencia. Dan Lawrence ha encajado con naturalidad en el hueco que dejó Stokes. Harry Brook sigue mostrando destellos de talento generacional. Jamie Smith ha brillado con los guantes y ha aportado solidez con el bate. Y en el número cuatro, la figura de Root sostiene todo el orden de la alineación.

El ex capitán Michael Vaughan, sin embargo, pone freno a la euforia. Coincide en que este equipo es “un trabajo en progreso” y lanza un recordatorio incómodo: “No podemos juzgar a esta Inglaterra contra Pakistán. No nos emocionemos demasiado, pero lo que ves es una enorme cantidad de talento”. Y ahí deja el dato que pesa más que cualquier 3-0: Inglaterra no gana una serie de cinco Tests desde 2017.

El mensaje es claro. El potencial está ahí. El ataque tiene de todo. El orden al bate empieza a adquirir forma y jerarquía. Pero la vara de medir no será Pakistán ni una serie corta en casa. Serán las grandes citas, las giras largas, las noches en las que la presión no deje margen al error.

Un nuevo ciclo, las mismas exigencias

Root ha devuelto estabilidad a un vestuario que parecía desbordado por su propio ruido. Ha fijado estándares, ha hablado de cultura, de responsabilidad, de cómo quiere que se comporte Inglaterra “como jugadores y como personas”. Y el 3-0 ante Pakistán, con un cierre solvente en Edgbaston, le da respaldo inmediato.

La pregunta ya no es si Inglaterra ha sobrevivido al caos del verano. Lo ha hecho. La cuestión es otra: con un capitán que vuelve a mandar, un vestuario que empieza a madurar y una generación de talento emergente, ¿cuánto tardará este equipo en demostrarlo donde de verdad cuenta, en una serie larga de cinco Tests?