Investigación interna en Pakistán tras gira caótica por Inglaterra
La selección de Pakistán vive una gira por Inglaterra que ya ha dejado de ser solo una crisis deportiva para convertirse en un terremoto institucional. En medio de un 2-0 en contra en la serie de tres Test, la Pakistan Cricket Board (PCB) ha abierto una investigación interna por cuestiones de “disciplina y conducta” tras una cascada de informaciones en los medios.
El movimiento llega después de una decisión sin precedentes: siete jugadores enviados de vuelta a casa y siete sustitutos llamados a toda prisa tras las duras derrotas en Headingley y Lord’s. Un mensaje claro de que en la cúpula del cricket paquistaní se ha encendido la alarma.
Siete fuera, siete dentro… y un vestuario sacudido
Entre los descartados hay nombres de peso. Salman Ali Agha, capitán en el primer Test y fuera ya del segundo. El guardián de los guantes, Mohammad Rizwan. También Imam-ul-Haq, que ni siquiera llegó a batear en ninguna de las dos entradas por una lesión leve en la pantorrilla.
La purga no ha pasado desapercibida. El ex capitán Shahid Afridi la calificó como “la decisión más impactante de la historia por parte de un comité de selección”. Un juicio duro, pero que refleja el estupor generalizado alrededor del equipo.
Los relevos tampoco invitan a pensar en continuidad. Entre los siete llamados, solo los bateadores Saim Ayub y Abdullah Fazal saben lo que es jugar Test cricket. El resto llega a Edgbaston sin experiencia en el formato más exigente, justo cuando la serie ya está prácticamente perdida.
Cambio en el banquillo y silencio oficial
El terremoto no se ha quedado en el campo. El seleccionador principal, Sarfaraz Ahmed, y su asistente, Umar Gul, también han sido apartados para este último Test. En su lugar, el mando técnico recae en Mike Hesson, responsable de las selecciones de white-ball de Pakistán, y en el ex seamer australiano Ashley Noffke, que supervisarán el equipo en Edgbaston.
La PCB emitió un comunicado breve, medido, pero cargado de mensaje: se ha iniciado “una investigación disciplinaria interna” a raíz de las informaciones sobre conducta y disciplina, actualmente “en revisión interna”. El organismo subrayó que el proceso se lleva a cabo bajo sus reglamentos, garantizando que “todas las personas implicadas reciban la debida consideración”.
La junta también lanzó un dardo hacia el exterior: pidió no dar credibilidad a “informes especulativos o afirmaciones no verificadas” que circulan en ciertas plataformas, en especial aquellas procedentes de “fuentes externas hostiles”. Y cerró filas: “La PCB no hará más comentarios por el momento. El consejo aconseja a los actores implicados y al público confiar en las comunicaciones oficiales de la PCB”.
Silencio hacia fuera, tensión hacia dentro.
Noffke, al margen del huracán
Mientras en los despachos se mueve el tablero, el cuerpo técnico interino intenta proteger lo poco que queda de calma en el vestuario. Ashley Noffke, que habló con los medios en Birmingham, reconoció abiertamente que desconoce los detalles de la investigación.
“Puedo ser realmente honesto en que no sé demasiado”, admitió. Explicó que está fuera de ese “modelo de toma de decisiones”, por encima del cuerpo técnico, y que su tarea pasa por mantener a los jugadores centrados en lo que tienen delante: cricket, y nada más.
Noffke lleva casi 15 meses trabajando con el equipo de white-ball de Pakistán. Ese tiempo le ha bastado para entender la particular atmósfera que rodea al cricket en el país. “Siempre hay algo ocurriendo en segundo plano”, señaló, antes de remarcar que la mayoría de esas cuestiones escapan al control de los jugadores.
Su mensaje al grupo es simple: aislarse del ruido, pensar en la oportunidad inmediata y asumir que lo que sucede en los despachos de la PCB está fuera de su alcance. “No estamos realmente en posición ni siquiera de conocer el funcionamiento externo de lo que está pasando en la PCB en ese contexto”, remató.
Un Test, muchas preguntas
Con la serie ya 2-0 para Inglaterra y un último Test en Edgbaston bajo la sombra de una investigación disciplinaria, Pakistán se asoma a un examen que va más allá del marcador. No se trata solo de evitar un 3-0. Se trata de mostrar si este grupo, golpeado por las decisiones de arriba y por la presión mediática, es capaz de sostenerse cuando todo alrededor se tambalea.
La PCB ha movido ficha con dureza. El campo dictará si el equipo responde o si este tour por Inglaterra queda marcado como el inicio de una crisis más profunda en el cricket paquistaní.




