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Irán pierde en prórroga ante Nueva Zelanda en Manila

Irán tuvo el partido en sus manos. Dos veces. A centímetros del aro. Y aun así salió del Mall of Asia Arena con una derrota que dolerá durante mucho tiempo: 91-93 en tiempo extra ante Nueva Zelanda, en las eliminatorias asiáticas rumbo a la Copa del Mundo FIBA 2027.

La escena final fue brutal. Con el reloj muriendo, Team Melli encontró el camino al aro. Primero, Mohammad Amini se levantó bajo el tablero con una bandeja que parecía hecha. Sam Waardenburg apareció como un muro y le negó el empate con un tapón limpio, seco, demoledor. El balón quedó suelto, cayó en manos iraníes, y Alireza Sharifi tuvo el rebote ofensivo del partido. Lanzó en el tráfico, forzado, incómodo. El balón besó el aro y salió. Nueva Zelanda sobrevivió.

Los Tall Blacks firmaron así una victoria de carácter, que los lleva a un balance de 5-2 y les permite alcanzar a Irán en la clasificación del Grupo E. No fue solo un triunfo; fue una declaración en un duelo directo por posiciones clave en la tabla.

El motor neozelandés se llamó Shea Ili. El base manejó los tiempos, atacó cada espacio y castigó cada desajuste. Terminó con 24 puntos y seis asistencias, dueño absoluto del ritmo en los momentos calientes. A su lado, Sam Mennenga impuso presencia en la pintura: 15 puntos y 14 rebotes, una doble figura que sostuvo a Nueva Zelanda cuando el ataque se atascaba. Reuben Te Rangi aportó 13 puntos, mientras que Waardenburg, decisivo en la acción final, cerró con 11.

Irán, lejos de ser un mero espectador, respondió golpe por golpe. Matin Aghajanpour lideró la ofensiva con 19 puntos, mostrando personalidad en los tramos más tensos. Amini, pese al desenlace cruel, completó una actuación sólida con 16 puntos, y Seyed Mahdi Jafari sumó 14, manteniendo a los suyos dentro del partido hasta el último suspiro.

El duelo fue una batalla de rachas, de ajustes, de nervios. Ninguno de los dos equipos logró romperlo del todo en el tiempo reglamentario, y la prórroga se convirtió en un pulso mental. Ahí, cada posesión pesó como una losa. Nueva Zelanda encontró respuestas; Irán, al final, se quedó sin la ejecución necesaria en las dos jugadas que definieron la noche.

La derrota llega en el peor momento posible para Irán. El equipo encara ahora un choque decisivo ante Gilas Pilipinas el domingo 30 de agosto, en el mismo escenario de Manila. El margen de error se ha reducido al mínimo. Después de dejar escapar un partido que parecía destinado, la gran incógnita es clara: ¿cómo responderá Team Melli cuando vuelva a encarar un final cerrado, con la clasificación en juego y el recuerdo de esas dos bandejas falladas todavía fresco en la memoria?