Islam Makhachev considera un combate de boxeo con Conor McGregor
Islam Makhachev, campeón del peso wélter de UFC y considerado hoy el número uno libra por libra de las artes marciales mixtas, ha puesto un nombre propio en su radar… pero en otro ring. El ruso confesó que le seduce la idea de cruzarse con Conor McGregor, no en la jaula, sino bajo las reglas del boxeo.
El irlandés ya no está en la conversación por el título de UFC: arrastra varias derrotas, una larga inactividad y un futuro incierto dentro del octágono. Aun así, sigue siendo la mayor estrella comercial del deporte. Y ese contraste —el mejor peleador actual contra el mayor icono mediático— es exactamente lo que tienta a Makhachev.
“Lo boxearía sin importar la bolsa”
En declaraciones a Ushatayka, Makhachev fue directo. No habló de cifras, ni de condiciones especiales. Habló de dominio.
Según el campeón, un McGregor peligroso solo existe en los primeros minutos. «Sí, quizá es peligroso en el primer asalto, pero después de eso no creo que tenga ninguna oportunidad. Honestamente, independientemente de la bolsa, lo boxearía», aseguró.
El mensaje es claro: para Makhachev, el atractivo no está en el cheque, sino en la posibilidad de demostrar que también puede “limpiar el piso” con McGregor en un ring de boxeo, sin derribos, sin lucha, sin su mayor arma: el grappling.
¿Entraría Dana White en el juego?
Sobre el papel, Makhachev vs. McGregor no encaja en la lógica deportiva de UFC. El irlandés no está en posición de disputar el título del peso wélter, y el ruso tiene una fila de contendientes legítimos esperando su turno en MMA.
Pero el boxeo es otra historia.
Dana White ya ha coqueteado con este tipo de superpeleas entre disciplinas. Un hipotético proyecto bajo el paraguas de Zuffa Boxing le permitiría vender un choque entre “el mejor peleador de MMA del mundo” y “la mayor superestrella de la historia de UFC”. Comercialmente, suena a mina de oro.
En una pelea de MMA, casi nadie dudaría: el favoritismo se inclinaría de forma abrumadora hacia Makhachev, gracias a su grappling de élite y su control asfixiante en el suelo. En boxeo, el guion cambia. McGregor no tendría que preocuparse por los derribos, ni por las transiciones, ni por la lucha en la jaula. Solo por encontrar el mentón del ruso con su izquierda.
Poder contra solidez
Makhachev no es conocido como un striker puro. Su reputación se construyó sobre el dominio completo del combate, no sobre nocauts espectaculares. Pero el ruso ha demostrado ser un golpeador muy competente, con técnica limpia y la calma suficiente para sostener intercambios de pie al más alto nivel.
Frente a él, McGregor conserva su gran carta: el poder. Incluso tras los años, las lesiones y la irregularidad, su mano izquierda sigue siendo un argumento que le da siempre una “chance” de noquear. En un ring, con guantes de boxeo y sin amenazas de derribo, esa carta se vuelve más visible.
Ahí reside el morbo: ¿bastaría la solidez y lectura de combate de Makhachev para neutralizar la pólvora del irlandés? ¿O el viejo instinto asesino de McGregor podría encenderse una noche más bajo los focos?
Un sueño lejano, pero seductor
La realidad es tozuda. Las agendas, los contratos, la política interna de UFC y el propio estado físico y competitivo de McGregor hacen que este cruce parezca, hoy, una fantasía más que un proyecto real.
Pero el simple hecho de que Makhachev, en la cúspide de su carrera, se declare dispuesto a boxear con McGregor “sin importar la bolsa” alimenta la imaginación del público. El campeón dominante que quiere demostrar que también puede ganar en el terreno que mejor se ajusta a la estrella caída.
Puede que el combate nunca se firme, ni en la jaula ni en el cuadrilátero. La pregunta es otra: si alguna vez se abriera esa puerta, ¿quién se atrevería a cerrarla?




