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Jamie Smith y el futuro de Inglaterra en el Test

Jamie Smith preocupa a Inglaterra tras lesionarse un dedo, pero se espera que bata en su puesto habitual en la reanudación del Test en Birmingham. El guardián de wicket amaneció con el dedo inmovilizado en una férula después del golpe sufrido en el primer día, y aunque el plan es que salga a batear donde le corresponde, sigue en el aire si podrá volver a ponerse los guantes en la segunda entrada.

Sobre el césped, el marcador ofrece algo de alivio al vestuario inglés. Eng 160-4, con Harry Brook en 52 y Dan Lawrence en 9, y una ventaja que ya se estira ligeramente por encima de las 20 carreras. No es una paliza, pero sí una plataforma. Y, sobre todo, una oportunidad.

El día arranca con un contraste perfecto: sol sobre Edgbaston y una primera bola que corta el aire como un látigo. Razaullah, el rápido de brazo slingy de Pakistan, abre la jornada con una auténtica joya. Dan Lawrence intenta vender que deja pasar el envío, pero la pelota le gana por completo. Primera declaración de intenciones del lanzador, que no necesita muchas bolas para recordar por qué se ha convertido en el nuevo foco de atención.

La respuesta de Lawrence llega en el mismo over. Ajusta, espera, y cuando Razaullah apunta al cuerpo, gira las muñecas y la manda a la cuerda, un clip elegante desde la cadera que se convierte en los primeros runs y el primer boundary del día. Eng 156-4 en ese momento, con una ventaja de 23. Pequeños márgenes, grandes sensaciones.

El impacto de Razaullah y la calma que trae el caos

Desde la cabina de Test Match Special, Ramiz Raja no escatima elogios para el debutante. El ex capitán de Pakistan subraya lo evidente: Razaullah “arrasó” en su estreno, combinando ritmo, precisión y ese gesto de brazo tan particular que promete ser letal con la bola vieja. Pero lo que más destaca es su carácter, su hambre. Un debut de Test que no solo llena titulares, también abre un debate serio sobre el futuro del ataque pakistaní.

En el otro lado, Inglaterra se permite un lujo que hace no tanto parecía ciencia ficción: continuidad. Sir Alastair Cook recuerda que hace apenas unos meses el entorno de Ben Stokes y Brendon McCullum era un torbellino. Caos, dudas, ruido. Ahora, tras dos partidos y medio, el ambiente se ha asentado. Los resultados calman, y Cook celebra que el equipo no haya sido retocado a la primera de cambio. Tres encuentros seguidos con el mismo ataque y un nivel “muy bueno”, aunque con la incógnita de qué pasará cuando enfrenten una oposición más dura.

Emilio Gay se gana el billete

Entre tanto, otra historia empieza a tomar forma en silencio: la de Emilio Gay. Bajo presión por su puesto, el opener respondió con un 60 trabajado, su tercer cincuenta en Tests, en una entrada que sabe a algo más que simple resistencia. No deslumbra la media de 26,1 este verano, pero el contexto importa.

Cook, que sabe algo de abrir la entrada para Inglaterra, ve en Gay un perfil que merece continuidad. Lo describe como confiado, intenso, con ese instinto de “run-getter” cuando se asienta en el crease y, sobre todo, con una tozudez competitiva que no se enseña. Para el ex capitán, ha hecho lo suficiente como para ganarse sitio en la gira invernal por Sudáfrica, donde las condiciones deberían ofrecerle superficies algo más amables para batear. Y lo ve abriendo la entrada allí, sin matices.

Brook, la asignatura pendiente del gran golpe

Mientras tanto, la mirada crítica recae sobre el corazón de la alineación inglesa. Michael Vaughan, otro ex capitán, lo resume con crudeza: Inglaterra ha sido “demasiado poderosa” para esta alineación de bateo de Pakistan, pero todavía nadie ha firmado un centenar. El foco, inevitable, se posa sobre Harry Brook.

Con 52 en el marcador y el partido bajo control, este Test ofrece a Brook algo más que runs: la ocasión de imponer un gran innings en un contexto favorable. Vaughan apunta a un objetivo claro: Inglaterra debería estirar la ventaja hasta las 200 o incluso 250 carreras. El dominio está ahí, pero la sensación es que el bateo aún no ha tocado su techo. Y en ese escenario, Brook aparece como el hombre llamado a marcar la diferencia.

La realidad es que, tras tanto ruido en meses recientes, Inglaterra se encuentra en un punto extraño pero prometedor: un equipo que gana, un ataque que responde, un opener como Emilio Gay que empieza a justificar la fe depositada en él y un joven estrella como Brook al borde de un gran golpe. Solo queda una duda inmediata: si Jamie Smith podrá volver a enfundarse los guantes.

El resto, lo dictarán las próximas sesiones. Y, quizá, el tamaño de la ventaja que este equipo se atreva a construir.