logo

Joe Root apoya el regreso de Kevin Pietersen al cricket inglés

La imagen no puede ser más simbólica: Joe Root, capitán de la selección de Test, el único superviviente de aquel vestuario que acabó rompiéndose en 2014, respaldando con firmeza el regreso de Kevin Pietersen al entorno de Inglaterra. No como jugador, sino como mentor del equipo de white-ball camino al Mundial de 2027 en Sudáfrica, el país donde nació.

Root, que compartió once con Pietersen en 12 Tests y nueve partidos de un día, conoce mejor que nadie el peso del personaje y del jugador. También el ruido que siempre le rodeó.

“Soy lo bastante afortunado como para haber jugado con él”, explicó Root a la BBC. “Muchos de los chicos le habrán visto y habrán entrado en el juego por él. Será genial para ellos tener la oportunidad de trabajar a su lado”.

Un genio polémico vuelve a casa

Pietersen no necesita presentación en Inglaterra. Uno de los bateadores más influyentes de la historia reciente del país, un innovador que adelantó una década el lenguaje del cricket ofensivo. Su repertorio de golpes, su agresividad constante contra los ataques rivales y su capacidad para cambiar partidos le colocan en la élite histórica del combinado inglés.

Sus 13.779 carreras internacionales solo han sido superadas por el propio Root y por Alastair Cook. Números de leyenda. Carácter de todo menos sencillo.

Durante su carrera internacional, que se extendió durante diez años, ‘KP’ fue tan brillante con el bate como divisivo fuera del campo. En 2012, la selección le apartó por las acusaciones de que había enviado mensajes de texto despectivos sobre el entonces capitán Andrew Strauss a jugadores de Sudáfrica. Más tarde fue reintegrado bajo el liderazgo de Cook, pero el descalabro del 5-0 en la Ashes 2013-14 en Australia marcó su final. Tras aquella humillación, Pietersen fue definitivamente descartado.

En 2015, ya como director de cricket, Strauss zanjó cualquier opción de regreso con una frase que quedó grabada: existía un “problema de confianza”.

Hoy el contexto es otro. También el vestuario.

“Es una persona que no tiene miedo de decir lo que piensa”, subrayó Root. “Cuando involucras a alguien, quieres que sea él mismo y que venga a ese entorno por una razón. Con su experiencia y su conocimiento del juego, y todo lo que puede ofrecer, creo que va a ser fantástico”.

Un mentor para la nueva Inglaterra de white-ball

Pietersen se incorpora al cuerpo técnico de Brendon McCullum para la serie de white-ball contra Sri Lanka la próxima semana, primer paso de un plan que mira al Mundial de 2027. La elección no es casual: el estilo agresivo que definió a ‘KP’ encaja con la mentalidad moderna que Inglaterra ha abrazado en el cricket de bola blanca.

Root, que debutó con Inglaterra con 21 años en 2012, no olvida el impacto que tuvo Pietersen en sus primeros pasos. “Siempre fue alguien que me dio muchísimo, siendo sincero”, recordó. “No necesitaba ofrecerme tanto, pero se sentaba y trabajaba sin descanso, asegurándose de que yo me sintiera cómodo con mi propio juego. Escuchaba todas mis preguntas y ayudaba todo lo que podía. Como jugador sénior, fue sobresaliente”.

Para Root, centrarse en los posibles conflictos del pasado es perder de vista el valor añadido que puede aportar ahora Pietersen. “Se miran demasiadas cosas hipotéticas que podrían salir mal, cuando hay tantas cosas increíbles que va a aportar a ese entorno”, defendió. “El mundo es muy diferente a lo que era en 2014, y la selección de Inglaterra también está en un lugar muy diferente”.

El capitán actual habla desde una realidad que ya no se parece en nada a la de aquel vestuario fracturado tras la Ashes de 2013-14. El grupo es otro, la jerarquía es otra, el ambiente también.

Root ante Pakistán y el reto del 3-0

Mientras Pietersen se prepara para su nueva etapa con la selección de white-ball, Root tiene un objetivo inmediato: cerrar con un 3-0 la serie de Test ante Pakistán. El miércoles liderará a Inglaterra en el tercer y último Test en Edgbaston, en la primera serie completa desde que regresó a la capitanía.

Como en los dos partidos anteriores, Root evitó confirmar el XI antes del sorteo, aunque todo apunta a que el equipo no cambiará. El rendimiento en los dos primeros duelos invita a la continuidad.

Fuera del campo, otro debate ha ido ganando temperatura: el precio de las entradas para la próxima Ashes en casa. En Edgbaston, las localidades para la célebre Hollies Stand se han disparado hasta las 165 libras, frente a las 125 que costaban para la serie contra Australia en 2023.

Root no se escondió, pero tampoco se aventuró a hablar de lo que no domina. “No sé lo que hace falta para dirigir un condado o un estadio, no sé qué implica eso”, admitió. “Desde el punto de vista del jugador y como capitán, quieres que los campos estén llenos, y que estén llenos con gente de todos los perfiles. Quieres que el juego se sienta como algo para todos, que puedan venir a apoyarte y disfrutar. No sé qué más decir, siendo honesto. Sería fantástico ver este lugar lleno y vibrando, y que todos tengan la oportunidad de venir a ver cricket de Test”.

La herencia de Stokes y McCullum

El regreso de Root al brazalete llega con una estadística incómoda a sus espaldas: Inglaterra ha perdido el último Test en sus seis últimas series de varios partidos. Solo una victoria en Birmingham rompería esa racha.

El capitán lo sabe y no rehúye la responsabilidad, pero tampoco acepta que su nueva etapa sirva para rebajar la importancia del ciclo anterior con Ben Stokes y McCullum al frente.

“No habríamos podido jugar estos dos últimos partidos sin todo el trabajo que hicieron ellos dos”, afirmó. “Creo que se infravalora el impacto que han tenido en el cricket inglés. Si miras dónde estábamos y cómo jugábamos, y miras cómo hemos rendido en estos dos encuentros, mucho de eso se debe a su trabajo y a la manera en que cambiaron la mentalidad dentro del cricket inglés y de este equipo”.

Root fue tajante cuando se le plantearon comparaciones. “No voy a sentarme aquí y aceptar comparaciones con ellos dos, no creo que sea justo en absoluto. Se merecen mucho crédito por las dos últimas actuaciones”.

La nueva Inglaterra de Root se construye sobre las bases que dejaron Stokes y McCullum. Y ahora suma a Kevin Pietersen, un genio tan brillante como controvertido, para empujar al equipo de white-ball hacia 2027.

El tablero ha cambiado. Las figuras también. La cuestión, a partir de aquí, es simple y brutalmente competitiva: ¿hasta dónde puede llegar esta Inglaterra que ya no se parece en nada a la de 2014?