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Joe Root defiende a Pakistán: "Es una falta de respeto decir que no han mostrado pelea"

Inglaterra llega al tercer Test en Edgbaston con la serie ya en el bolsillo, dos victorias aplastantes en el saco y un rival sacudido por los cambios. El contexto invitaba al triunfalismo. Joe Root eligió otro camino.

El capitán inglés salió en defensa de Pakistán y cargó contra el discurso fácil que reduce al rival a un mero comparsa. “Es una falta de respeto decir que no han mostrado pelea”, lanzó en la rueda de prensa previa al encuentro en Birmingham.

Una serie dominada… pero no “contra nadie”

Los números son demoledores: victoria por una entrada y 103 carreras en Headingley, y triunfo por 194 carreras en Lord’s. En cuatro entradas, Pakistán no ha llegado ni una sola vez a 200 carreras frente a un ataque de ritmo feroz encabezado por Ollie Robinson, Jofra Archer, Josh Tongue y Gus Atkinson.

La lectura rápida es obvia: un equipo arrasando, el otro desaparecido. Root no compra esa narrativa.

“Por supuesto que Pakistán ha sido un desafío”, insistió. “No creo que les hayamos dejado entrar en los partidos por lo bien que hemos jugado y por lo rápido que hemos leído las situaciones y las superficies que hemos tenido”.

Terremoto en Pakistán antes de Edgbaston

Mientras Inglaterra navega con viento a favor, Pakistán llega al último Test en plena tormenta. Tras la derrota en Lord’s, el Pakistan Cricket Board (PCB) ejecutó una auténtica limpieza.

Siete jugadores fueron enviados de vuelta a casa. Sarfaraz Ahmed dejó de ser el entrenador de Test. Mike Hesson, técnico de balón blanco, asumió el mando para el cierre de la serie. Al mismo tiempo, el tablero se rearmó con siete incorporaciones, cinco de ellas debutantes en Test.

El equipo ha sido catalogado por muchos como uno de los conjuntos de Test más débiles de Pakistán en décadas. Un juicio duro, repetido con ligereza. Root, de nuevo, rechazó esa etiqueta y el relato que la acompaña.

“Creo que es muy fácil decir que un equipo es excelente y el otro es muy malo. Normalmente, la realidad está en medio”, explicó. No habló de compasión, sino de matices. Y de respeto.

Sin extremos, sin confianza ciega

Root subrayó que el rendimiento en esta serie no puede leerse en blanco y negro. Ni Inglaterra es imbatible por decreto, ni Pakistán un desastre sin remedio.

“Si un equipo ha estado sobresaliente, el otro no puede haber sido pésimo, y viceversa. Es importante vivir en esa zona intermedia y entender que las cosas no funcionan así”, añadió.

El capitán dejó claro que, pese al 2-0 y al ruido en torno a Pakistán, Edgbaston se afronta como un reto completamente nuevo. Nada de relajarse, nada de pensar que el trabajo ya está hecho.

“Independientemente de lo que ha pasado en los dos últimos partidos, esta semana es una propuesta completamente distinta para nosotros”, avisó.

Un aviso al vestuario inglés

El mensaje de Root no iba solo dirigido a la opinión pública. También a su propio vestuario. Con la serie resuelta y el rival tocado, el peligro se llama complacencia.

“Hay un grupo muy talentoso de jugadores en ese vestuario y tienes que estar preparado para ello”, advirtió sobre Pakistán. “Nos aseguraremos de estarlo”.

Inglaterra llega a Edgbaston con la oportunidad de firmar un 3-0 que refuerce su dominio y su identidad. Pakistán, con un plantel removido, un nuevo mando temporal y el orgullo herido, aterriza con poco que perder y mucho que demostrar.

El marcador dice que la serie está decidida. La forma en que ambos equipos afronten este último Test puede decir mucho más sobre hacia dónde se dirige cada uno.