Kai Asakura logra un KO impresionante en Shanghái y renace en el peso gallo de UFC
Kai Asakura necesitaba una noche así. La tuvo en Shanghái. Y no dejó dudas.
El japonés fulminó a Aoriqileng con una secuencia tan limpia como despiadada: patada alta a la cabeza, manos rápidas para mandarlo a la lona y una serie de rodillas al cuerpo que obligaron al árbitro a detener el combate. Un final violento, de esos que se quedan en los resúmenes de temporada.
En sus redes sociales, Asakura apenas necesitó una frase para resumirlo todo: “¡Ganamos por KO! ¡Gracias por su apoyo!”. El mensaje fue corto. La declaración real estuvo en la jaula.
De la frustración al renacer en 135 libras
El contexto hace que este triunfo pese todavía más. Asakura llegó a UFC con el cartel de estrella tras su paso por RIZIN, señalado como candidato inmediato al título en el peso mosca. La compañía compró ese potencial al máximo: debut directo por el cinturón ante Alexandre Pantoja en UFC 310.
Aquella noche, el brasileño le recordó a todo el mundo quién mandaba en las 125 libras. Pantoja lo cazó en el segundo asalto con un estrangulamiento trasero y defendió su trono, mientras Asakura se marchaba con su primera derrota en el octágono y muchas preguntas.
El intento de reacción tampoco salió bien. En agosto de 2025, en UFC 319, se midió a Tim Elliott y volvió a caer sometido en el segundo asalto, esta vez por una guillotina ajustadísima que se leyó como una gran sorpresa. Dos peleas, dos derrotas, dos finalizaciones en contra. Para un fichaje de ese calibre, el golpe era duro.
Ahí llegó el punto de inflexión. Asakura decidió dejar atrás el corte extremo de peso. Basta de forzar el cuerpo hasta 125 libras. Nuevo plan: subir al peso gallo, competir en 135 libras y apostar por una versión más fresca, más explosiva, más peligrosa.
La apuesta no podía ir mejor.
Un nuevo animal en el peso gallo
Desde que aterrizó en la división gallo, Asakura presenta un impecable 2-0, ambas victorias por nocaut. Primero despachó a Cameron Smotherman. Ahora ha silenciado a la afición local en Shanghái con este castigo a Aoriqileng.
La diferencia se nota. Se le ve más suelto, más agresivo, con otra energía. Sus combinaciones llegan con más velocidad, sus golpes con más peso. No es el mosca que sufría en la báscula; es un gallo que impone respeto.
Y ese detalle no es menor para UFC.
Asakura es un nombre enorme en Japón, un mercado que la compañía quiere reactivar con fuerza. Un japonés carismático, con estilo espectacular y racha de nocauts es exactamente el tipo de perfil que UFC suele impulsar hacia los puestos altos del ranking.
¿Qué viene ahora para Asakura?
Con dos nocauts seguidos en 135 libras y el ruido que generó este final en Shanghái, el siguiente paso parece claro: un rival del top 15.
Los emparejadores de UFC tienen en sus manos a un peleador que ya demostró poder de finalización, que arrastra afición en Asia y que, por fin, parece haber encontrado su categoría ideal. Es el momento de probarlo contra la élite de la división.
Asakura ya fracasó en su intento de ser campeón en mosca. Ahora persigue el mismo sueño en gallo, con un cuerpo menos castigado y una confianza renovada.
La pregunta ya no es si puede competir en esta división. La pregunta es cuánto tardará en llamar a la puerta del título.




