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Karolina Muchova y Jakub Mensik ganan el US Open mixto

Karolina Muchova y Jakub Mensik se presentaron en el Arthur Ashe Stadium como una pareja casi improvisada, con la idea declarada de “salir a divertirse”. Salieron con un título de Grand Slam bajo el brazo. El dúo checo se impuso a Belinda Bencic y Flavio Cobolli por 6-3, 1-6 y 10-6 para conquistar el título de dobles mixto del US Open, el primero que logran juntos en un grande.

El inicio fue un golpe sobre la mesa. Mensik, 20 años, entró al enorme escenario neoyorquino sin rastro de timidez: servicio pesado, primeros tiros agresivos y una presencia dominante en la red. El set inaugural voló. En menos de media hora, el checo clavó un ace cruzando a Bencic en la bola de set y cerró el 6-3 con autoridad, marcando el tono de la final.

Reacción suiza e italiana

Cuando parecía que Muchova y Mensik tenían el duelo bajo control, Bencic decidió que no iba a ser una comparsa en la fiesta checa. La suiza ajustó la devolución, leyó mejor el servicio rival y encontró el quiebre para 3-1 en el segundo parcial. Ese juego cambió el pulso del partido.

Cobolli, más cómodo al calor del impulso de su compañera, empezó a soltarse desde el fondo. Bencic, muy firme en los intercambios, llevó la iniciativa y castigó cualquier bola corta. El set se inclinó con claridad: 1-6. El punto que niveló el encuentro fue tan cruel como simbólico: un derechazo de la suiza que tocó la cinta y se escurrió justo más allá del alcance de Muchova. El partido, de repente, se reducía a un desempate a 10 puntos.

El superdesempate, territorio Mensik

En el match tie-break, la final se transformó en un examen de nervios. Y ahí Mensik volvió a imponerse. Su servicio, otra vez, marcó la diferencia. Sumó puntos rápidos, abrió huecos y se adueñó de la red con reflejos afilados.

Con 8-4, el checo cerró una volea firme, casi un puñetazo a media pista, que dejó a la pareja checa a un paso del título. Entonces apareció Muchova con el mejor servicio de su noche para generar bolas de campeonato. Fue el broche que le faltaba a su actuación: sólida en los momentos clave, precisa cuando el margen de error era mínimo.

El final llegó como había empezado todo: con un ace de Mensik. Saque ganador, salto al aire y una celebración liberadora tras asegurar el primer trofeo del último Grand Slam de la temporada. Un torneo que empezó como un “vamos a pasarlo bien” y terminó con una copa en las manos.

Camino al título y un guiño al destino

El título no llegó sin sobresaltos. Muchova y Mensik habían salvado antes dos puntos de partido en semifinales ante los rusos Mirra Andreeva y Andrey Rublev, una supervivencia que les abrió la puerta a esta final. Esa experiencia de estar al borde del abismo se notó cuando el duelo se decidió en un desempate a 10: los checos jugaron con la calma de quien ya ha mirado de cerca la derrota.

Durante la ceremonia de trofeos, Muchova puso una nota ligera a una noche de alta tensión competitiva. Bromeó con que, “al final, los atuendos a juego marcaron la diferencia” y admitió que no esperaba estar allí, levantando el título. Lo dijo con una sonrisa, pero el mensaje de fondo era claro: la química entre ambos se tradujo en tenis ganador.

Un formato que gana peso

El cuadro de dobles mixto, con 16 parejas, arrancó el martes dentro del nuevo formato del torneo, que vive su segundo año. La idea es clara: atraer a grandes nombres individuales, darle brillo a la disciplina y llenar las gradas en la semana previa al cuadro principal de singles. En el Arthur Ashe, la apuesta funcionó: ambiente notable, puntos espectaculares y una final que se decidió a base de nervios de acero.

Para Muchova y Mensik, este título mixto es algo más que un trofeo compartido. Es un arranque perfecto de US Open, una inyección de confianza y una declaración de que, incluso en el escaparate más grande, están listos para competir por algo más que “salir a disfrutar”. La pregunta es cuánto puede empujarles este triunfo en el resto de la quincena neoyorquina.