Kawhi Leonard regresa a Toronto: el regreso de 'The Klaw'
Kawhi Leonard vuelve, por fin, a casa. A la ciudad donde su nombre quedó pegado para siempre a un aro, a cuatro botes sobre el hierro y a un anillo que cambió la historia de una franquicia. Toronto vuelve a ser territorio de “The Klaw”.
Según informó ESPN, Los Angeles Clippers y Toronto Raptors cerraron el traspaso que envía a Leonard de vuelta a Canadá a cambio de Brandon Ingram, Gradey Dick, dos primeras rondas sin protección, un intercambio de primera ronda y dos segundas rondas. Un precio alto, propio de una superestrella… y de un intento de resurrección deportiva y emocional en Toronto.
El acuerdo llevaba semanas en el aire. Se conoció por primera vez el 30 de junio, pero quedó bloqueado mientras la NBA investigaba a los Clippers por saltarse las normas del tope salarial. El 2 de septiembre llegó el mazazo: la liga concluyó que Leonard y la franquicia angelina vulneraron las reglas, aunque decidió no suspender al jugador ni anular su contrato.
El castigo golpeó con fuerza al equipo. Cinco primeras rondas retiradas, 30 millones de dólares de multa, un año de suspensión para el propietario Steve Ballmer y sanciones para varios altos cargos de la organización. Un terremoto deportivo e institucional.
La investigación se encendió tras el reportaje del periodista Pablo Torre el año pasado, que puso el foco en los acuerdos “fantasma” ligados a Leonard durante su etapa en los Clippers. La NBA determinó que el alero recibió oportunidades de ingresos fuera de la pista procedentes de empresas vinculadas al negocio del club, y que la franquicia facilitó esos acuerdos de una forma contraria al convenio colectivo.
Leonard tampoco salió ileso. Multa de 700.000 dólares y un golpe directo a su entorno: su tío Dennis Robertson, figura clave en la gestión de esos acuerdos considerados irregulares, quedó vetado durante cinco años para hacer negocios con equipos y afiliados de la NBA.
Tras conocerse las conclusiones de la liga, Leonard emitió un comunicado asumiendo responsabilidad por “errores de juicio de personas dentro de mi círculo cercano” y lamentando “la distracción que esta situación ha causado a los aficionados y a mi familia”. Cerró con una frase que sonó a punto y aparte: al volver a Toronto, dijo, se centra en lo que puede controlar, en cerrar este capítulo y seguir adelante “con la pizarra limpia”.
Steve Ballmer, que en un principio desafió el dictamen, bajó el tono este domingo. Anunció que acatará las sanciones, confirmó que la multa ya está pagada y se declaró decidido a pasar página. Habló de “tiempo muy difícil” para todos los ligados a los Clippers y pidió disculpas a aficionados, empleados y propietarios del resto de franquicias. El mensaje es claro: asumir el golpe, tragar orgullo y reconstruir.
Mientras tanto, en Toronto, el regreso de Leonard activa una memoria inmediata. El jugador llegó por primera vez en 2018, en un traspaso con San Antonio Spurs que envió a DeMar DeRozan, Jakob Poeltl y una primera ronda a Texas. Le quedaba solo un año de contrato, lo que disparó dudas sobre su compromiso a largo plazo con la ciudad. Se confirmó: estuvo solo una temporada. Pero qué temporada.
Venía de un curso casi en blanco, apenas nueve partidos por lesión. En Toronto recuperó la salud, el ritmo y el dominio. Los Raptors firmaron 58 victorias, la segunda mejor marca de su historia, y entraron en los playoffs como un candidato serio. Lo que vino después fue leyenda.
Primero, 4-1 a Orlando Magic. Luego, la imagen que ya forma parte del imaginario colectivo del baloncesto: el séptimo partido ante Philadelphia 76ers, el tiro sobre la bocina desde la esquina, el balón que golpea el aro cuatro veces antes de caer. El Scotiabank Arena conteniendo la respiración. Leonard en cuclillas. Un país entero explotando.
Después, remontada tras un 0-2 ante Milwaukee Bucks en las Finales del Este y, finalmente, el asalto a los Golden State Warriors, campeones consecutivos, en las Finales. Toronto levantó el Larry O’Brien por primera vez en su historia. Leonard, con 26,6 puntos de media en temporada regular y 28,5 en las Finales, se llevó su segundo premio a Jugador Más Valioso de las Finales tras el logrado en 2014 con San Antonio. Una temporada, un título, una estatua invisible.
Su etapa en Los Ángeles jamás alcanzó ese nivel colectivo. Siete años, solo tres series de playoffs ganadas y ninguna aparición más allá de la primera ronda desde 2021. La apuesta de los Clippers por un proyecto campeón con Leonard en el centro se quedó a medio camino, lastrada por lesiones, irregularidad y decisiones que ahora han derivado en un castigo histórico.
Paradójicamente, Leonard firmó uno de los mejores cursos individuales de su carrera el año pasado: 27,9 puntos, su tope personal, 6,4 rebotes, 3,6 asistencias, un 50,5 % en tiros de campo y un 38,7 % desde el triple. Números de súper estrella absoluta. Sin embargo, los Clippers cerraron con 42-40 y se quedaron fuera de la postemporada. Brillo individual, vacío colectivo.
En el otro lado del mapa, Toronto empezó a reencontrarse consigo mismo. 46 victorias, regreso a los playoffs por primera vez desde 2022 y una serie exigente ante Cleveland Cavaliers que se alargó hasta el séptimo partido, aunque acabó en eliminación. No fue un año de gloria, pero sí el mejor en un tiempo para la franquicia canadiense. Faltaba algo, o alguien.
Ahora ese alguien vuelve con 35 años, más cicatrices y una mochila llena de capítulos polémicos, pero también con un nivel competitivo intacto. Los Raptors pagan caro en talento joven y capital de draft, asumen el riesgo y apuestan por reabrir la ventana del título con el jugador que ya les llevó una vez a la cima.
Toronto conoce a Kawhi Leonard. Sabe que no es un líder ruidoso, que prefiere hablar con sus acciones y que su presencia, cuando está sano, cambia la geometría de cualquier serie de playoffs. La pregunta ya no es qué hizo en 2019. La pregunta es otra: ¿le queda una última gran carrera en Canadá para volver a sacudir la NBA?




