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Kawhi Leonard y el traspaso que afecta a los Clippers y Raptors

El que apuntaba a ser uno de los grandes movimientos del verano en la NBA se ha quedado congelado en el aire. El futuro de Kawhi Leonard, otra vez, marca el ritmo del mercado.

Los Los Angeles Clippers alcanzaron un acuerdo de franquicia con los Toronto Raptors: Leonard rumbo a Canadá, su destino preferido, a cambio de Brandon Ingram y Gradey Dick. Un intercambio de peso, de esos que cambian jerarquías. Pero hay un problema: la investigación de la liga sobre Kawhi mantiene el traspaso en pausa.

Mientras la NBA revisa las acusaciones de pagos “por debajo de la mesa”, las dos franquicias esperan. Y cada una lo hace desde un lugar muy distinto.

Los Clippers, preparados para las dos versiones

Según informó la veterana insider Ramona Shelburne, el plan en Los Ángeles es claro: si el traspaso se cae, Kawhi sigue siendo el líder del proyecto.

“Si este traspaso no se concreta, si por alguna razón Toronto no quiere seguir adelante hasta conocer el resultado de la investigación, los Clippers están bien con que Kawhi Leonard vuelva a su equipo”, explicó.

La relación entre Steve Ballmer y Leonard sostiene ese escenario. El propietario siempre ha respaldado a su estrella, pese a las lesiones y a los altibajos del proyecto. Kawhi, por su parte, pidió el movimiento buscando dos cosas: un equipo más competitivo y una franquicia dispuesta a comprometerse con él en su próximo gran contrato.

Si la operación se frena y Leonard regresa, los Clippers no tendrían precisamente un plan de emergencia, sino un quinteto capaz de competir de inmediato.

Con Kawhi, el equipo arrancaría con Darius Garland y el novato Keaton Wagler en el perímetro, Leonard como alero, Rui Hachimura en el ala-pívot y Brook Lopez como ancla interior. Desde el banquillo, nombres pesados: Bradley Beal, Derrick Jones, Kris Dunn, Max Strus e Isaiah Jackson.

Sobre el papel, es una rotación profunda y con jerarquía. Leonard fue considerado durante buena parte de la pasada temporada como un jugador de top 10 en la liga. Con él sano, el techo cambia. Ty Lue lo sabe: ha sufrido las lesiones de su estrella, pero también ha visto cómo, cuando Kawhi está disponible, los Clippers se convierten en un problema serio para cualquiera.

El riesgo es el de siempre: confiar de nuevo en un cuerpo que ya les ha traicionado demasiadas veces. La recompensa, en cambio, es evidente: un camino más despejado hacia los playoffs en un Oeste cada vez más salvaje.

Toronto, entre la nostalgia y el riesgo

En el otro lado del tablero, Toronto mira a Leonard con una mezcla de memoria y prudencia. Kawhi es el héroe eterno del norte: el hombre que, junto a Kyle Lowry y Pascal Siakam, llevó a la franquicia al título de 2019. Su impacto deportivo y emocional en la ciudad sigue siendo enorme.

Toronto “ama” a Leonard por aquel anillo, y esa conexión pesa. Pero el contexto es distinto. La investigación de la liga lo condiciona todo. Si la NBA decide sancionarlo por los supuestos pagos irregulares, los Raptors tienen la puerta abierta para echarse atrás. Y no sería una decisión menor: hablaríamos de asumir a una estrella con pasado de lesiones, posible suspensión y a las puertas de otra extensión multimillonaria.

Ahí está la tensión del momento: la ilusión por recuperar a la figura que les llevó a la cima, enfrentada al vértigo de hipotecar el futuro por un jugador bajo escrutinio.

El plan B: vida sin Kawhi y más profundidad

Si el traspaso se concreta, el mapa cambia por completo para los Clippers. Sin Leonard, pero con Ingram y Gradey Dick, el equipo gana fondo de armario, aunque pierde su referencia número uno.

El quinteto proyectado mantendría a Garland y Wagler por fuera, con Ingram como alero titular, Hachimura en el cuatro y Lopez en la pintura. Desde el banco, Beal, Jones, Strus, Jackson y Dick completarían una rotación de al menos once jugadores con argumentos para reclamar minutos.

Más piernas, más variantes, más competencia interna. Menos estrella.

En ese escenario, los Clippers tendrían que sobrevivir en un Oeste cargado de talento, donde franquicias como Portland Trail Blazers y Phoenix Suns ya parten con estructuras más consolidadas. Sin un alfa claro, el margen de error se reduce. Ingram ya mostró en los Raptors que brilla más como segunda espada que como líder absoluto, todo lo contrario de lo que se le exigió en los New Orleans Pelicans cuando se le pidió ser el máximo anotador y referencia indiscutible.

El equipo sería más largo, sí, pero su techo dependería de que varios jugadores dieran un salto simultáneo. Y eso, en una conferencia tan exigente, suele pagarse caro.

Una decisión que puede redefinir dos proyectos

Ahora todo descansa sobre el escritorio de la NBA y la paciencia de dos franquicias que conocen bien a Kawhi Leonard, pero lo miran desde ángulos opuestos: Los Ángeles, entre la resignación y la esperanza de un último gran empujón; Toronto, entre la nostalgia del campeón y el miedo a un compromiso que podría salir muy caro.

Cuando llegue el veredicto, no solo se sabrá dónde jugará Leonard. Se sabrá también qué tipo de equipo quieren ser los Clippers en el tramo final de este ciclo y hasta qué punto los Raptors están dispuestos a volver a apostar su futuro por el hombre que ya una vez los llevó a la cima.

La pregunta es sencilla, la respuesta no tanto: ¿vale la pena volver a construir un proyecto entero alrededor de Kawhi Leonard en 2026?