Los Knicks buscan un pívot tras la salida de Hukporti
Los New York Knicks siguen buscando un pívot para el fondo de la rotación tras la salida de Ariel Hukporti. No parece una decisión que vaya a marcar una temporada… hasta que una lesión o una noche de faltas convierte a ese “tercer cinco” en imprescindible. Y el training camp ya asoma.
El plan inicial se les ha ido cayendo de las manos. Se quedaron sin Jonas Valanciunas. Vieron cómo los Dallas Mavericks igualaban la offer sheet por Moussa Cisse. Desde entonces, el movimiento en los despachos se ha enfriado. Más prudencia. Menos apuestas fuertes. Pero también menos margen: el mercado se va vaciando.
En ese contexto, Joseph Randazzo, de Knicks on SI, ha puesto un nombre sobre la mesa: Chris Boucher.
Boucher, un veterano con anillo y cuentas pendientes
Randazzo lo resume como una opción barata y con sentido para reforzar el fondo de la posición de cinco. Boucher, 33 años, llega con algo que en un vestuario con aspiraciones de título nunca sobra: experiencia de campeón.
Formó parte, aunque con roles menores, de las plantillas que pelearon por el anillo con los Golden State Warriors 2018-2019 y los Toronto Raptors 2019-2020. Sabe lo que es convivir con la presión diaria de un aspirante. Sabe lo que es preparar una serie larga de playoffs. Eso pesa en un vestuario que sueña con volver a las NBA Finals y terminar el trabajo.
Su perfil encaja en varias casillas a la vez. Puede moverse por todo el frontcourt, darle a Mike Brown un recurso versátil desde el banquillo. Abrir la pista con triples, castigar desde la esquina, llegar desde el lado débil para intimidar en el aro. No es una estrella, pero sí un tipo de jugador que suele encontrar minutos en equipos serios.
El problema es que su último curso no ayuda a su candidatura.
Un año gris entre Boston y Utah
Si los Knicks se lanzan a por Boucher, lo harían por un veterano con hambre. La temporada pasada apenas pudo demostrar nada. Repartió el curso entre Boston Celtics y Utah Jazz sin conseguir asentarse en ninguno de los dos proyectos.
Con el equipo de Joe Mazzulla solo se vistió de corto en nueve partidos. Muy poco margen para entrar en ritmo. En esos encuentros promedió 2,3 puntos y 2 rebotes, con un 32% en tiros de campo y un pobre 13,3% desde el perímetro. Números que hablan de falta de continuidad, de un jugador que nunca terminó de encontrar su sitio en la rotación.
Tras ser traspasado a los Jazz, el desenlace fue todavía más duro: corte y temporada terminada desde el sofá. Meses viendo la liga como espectador, sin poder cambiar la narrativa.
Pese a todo, su perfil mantiene interés. Con un rol claro, sin exigir protagonismo y asumiendo su lugar como especialista de banquillo, Boucher podría ofrecer minutos fiables. Su paso por equipos campeones juega a su favor: no necesitaría un manual de bienvenida para adaptarse a la cultura competitiva del vestuario de Nueva York.
Un nombre en una lista más larga
El interés potencial en Boucher no significa que sea la única vía. Ni mucho menos. El mercado todavía guarda varios interiores con talento en la agencia libre. También hay opciones vía traspaso que podrían activarse si surge la oportunidad adecuada.
Boucher es, por ahora, solo un nombre que encaja en el rango de precio y en el tipo de rol que los Knicks parecen buscar. Nada más. Nada menos. Es posible que en el Madison Square Garden decidan que no es el perfil ideal y sigan rastreando alternativas.
Existe incluso la opción de no fichar a nadie de inmediato. Tirar el inicio de curso con solo dos interiores en la rotación principal. Apostar por la flexibilidad, por un hueco libre en la plantilla que permita reaccionar cuando aparezca la oportunidad correcta. Cada temporada, algún pívot queda libre a mitad de curso. Algún veterano pide salida. Algún contrato se negocia a la baja.
Hoy, Nueva York tiene tiempo y margen. Y eso, para un puesto de tercer pívot, vale casi tanto como el propio jugador. La decisión no parece urgente, pero sí importante: de ella puede depender si los Knicks tienen una red de seguridad fiable cuando la temporada se ponga larga y pesada.




