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Koni De Winter y su ausencia en la selección: Consecuencias a largo plazo

La selección de Bélgica viajará a Turquía el 12 de noviembre y recibirá a Italia el día 15 sin uno de los centrales llamados a marcar una época. Koni De Winter, defensa del Milan, ha decidido no acudir a la convocatoria. Y la respuesta de Mark van Bommel deja claro que la elección no será gratis.

El técnico belga anunció la lista el viernes y, casi inevitablemente, el nombre ausente se convirtió en el centro de la rueda de prensa. “Koni De Winter está ausente porque no se sentía cómodo con su situación y decidió no venir. Es su elección, yo no puedo hacer nada”, explicó Van Bommel, seco, directo.

No se trata de una molestia física ni de un problema disciplinario. Es una cuestión de rol, de minutos, de jerarquía.

Un malestar que viene de lejos

De Winter no ha jugado ni un solo minuto en los cuatro partidos de la Nations League que Bélgica ha disputado hasta ahora, frente a Italia, Francia y Turquía. Ya en el Mundial se marchó con la sensación de haber sido un actor secundario. Esa frustración no se ha disipado con el paso de los meses.

Van Bommel detalló que habló con él antes de anunciar la lista. No fue una charla cualquiera. “Le hablé y le expliqué la situación, como entrenador, como exjugador y como padre”, contó el seleccionador.

El mensaje, sin embargo, no terminó en la comprensión mutua. “Hay que aceptarlo, pero tiene consecuencias a largo plazo. Tiene 24 años y es una persona responsable”.

En Bélgica muchos han leído esas palabras como una advertencia clara: el central, con solo ocho internacionalidades, podría haber cerrado de golpe la puerta de la selección para las próximas ventanas. No es una ruptura oficial, pero sí un ruido de fondo que ya nadie puede ignorar.

Intocable en el Milan, invisible con Bélgica

El contraste entre su peso en el Milan y su papel con Bélgica es llamativo. De Winter llegó al club rossonero en el verano de 2025 procedente del Genoa por unos 20 millones de euros. En su primera temporada firmó 26 partidos y un gol, un estreno sólido en un entorno de máxima exigencia.

Con Ruben Amorim al mando, su estatus ha crecido todavía más. Se ha asentado como central titular, por delante del lesionado Matteo Gabbia, y ya suma 10 partidos en Serie A y cuatro en la Europa League en el presente curso. Amorim confía en él, lo expone, lo responsabiliza.

No todo ha sido impecable. En la derrota por 2-0 ante Ferencvaros en San Siro, el jueves, el belga sufrió, como casi toda la línea defensiva del Milan. Pero su lugar en la estructura del equipo no está en duda.

Mientras él se queda en Italia centrado en recomponer su rendimiento tras ese tropiezo europeo, su compañero de vestuario Diego Moreira sí ha recibido la llamada de Van Bommel. Un detalle que subraya aún más la singularidad del caso De Winter.

Bélgica sigue adelante… sin él

La selección no se detiene. Van Bommel mira a Turquía y a Italia con una lista en la que reaparece Jeremy Doku, ya recuperado tras su lesión en el Manchester City. Su regreso añade electricidad al frente de ataque y aprieta la competencia para jugadores como Mika Godts, obligado ahora a defender su espacio.

En la portería, Jari De Busser figura como uno de los cuatro guardametas citados, un indicio de que el seleccionador quiere tener margen para probar, ajustar, medir perfiles de cara al futuro inmediato.

El futuro de De Winter, en cambio, se mueve en otra dirección. El defensa se refugia en el día a día del Milan, donde sí se siente protagonista, mientras la selección belga empieza a diseñar su camino sin él.

La pregunta ya no es por qué no ha venido esta vez. La verdadera incógnita es cuántas ventanas internacionales pasarán antes de que su nombre vuelva a aparecer en una lista de Bélgica. Si es que vuelve.

Koni De Winter y su ausencia en la selección: Consecuencias a largo plazo