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West Ham de Scott Parker enfrenta a Blackburn Rovers

Scott Parker apenas ha tenido tiempo de deshacer la maleta y ya vive su primera gran prueba lejos de casa. Tras un debut al frente de West Ham que rozó lo imposible, con una remontada de 3-0 a 3-3 en el Cardiff City Stadium, el técnico inglés se enfrenta ahora a un examen distinto: demostrar que aquello no fue solo una sacudida emocional, sino el inicio de una idea reconocible durante 90 minutos.

El calendario no le concede tregua. El próximo desafío llega en Ewood Park, ante un Blackburn Rovers que, con Tony Mowbray en el banquillo, rara vez resulta un rival cómodo en su propio estadio. Perdieron en mitad de semana, sí, pero su casa sigue siendo un campo áspero, de esos que exigen carácter y concentración desde el primer balón dividido.

La gran incógnita está en saber qué West Ham aparecerá en Blackburn. El del primer tiempo en Cardiff, frágil atrás, partido por la mitad y con dudas en cada transición defensiva. O el del segundo acto, desatado, agresivo con y sin balón, capaz de convertir un 3-0 en contra en un empate que supo a victoria moral. Lo que dijo Parker en ese vestuario del descanso no ha trascendido, pero el efecto fue evidente: el equipo se soltó, adelantó líneas y se apoyó en su talento ofensivo para rescatar un punto que parecía enterrado.

Esa capacidad para hacer daño arriba es la gran baza de los londinenses en Ewood Park. Con el arsenal que tiene West Ham en campo contrario, lo lógico es que vuelvan a encontrar el camino al gol. La cuestión es cuánto les va a costar cada pérdida, cada desajuste, cada mala lectura defensiva. Porque ahí siguen las grietas.

La defensa del West Ham continúa dejando espacios que un conjunto como Blackburn sabe castigar. El equipo de Mowbray no necesita dominar durante largos tramos para generar peligro: le basta con atacar los huecos correctos, cargar el área con decisión y apretar cuando el rival muestra dudas en la salida. Y ese tipo de partido, intenso, algo caótico por momentos, parece escrito a medida de lo que se ha visto últimamente en los partidos de los “Hammers”.

Todo apunta a un duelo abierto, con golpes en las dos áreas. Blackburn, empujado por su público y herido por la derrota reciente, querrá marcar territorio desde el inicio. West Ham, todavía en pleno proceso de adaptación a las ideas de Parker, difícilmente renunciará a su vocación ofensiva, aunque eso implique vivir al límite atrás.

Con este contexto, el pronóstico más coherente se impone casi solo: lo más probable es que ambos equipos vean puerta. La pregunta, en realidad, no es si habrá goles, sino quién sabrá gestionar mejor el desorden que se genere en Ewood Park. Y ahí es donde se empezará a medir de verdad el impacto de Scott Parker en este nuevo West Ham.