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Lavia comienza a brillar en Stamford Bridge tras el legado de Hazard

En Stamford Bridge, el sábado no solo ganó Chelsea. También ganó una idea: la de que Romeo Lavia por fin está empezando a parecer el futbolista por el que el club pagó 53 millones de libras.

El 2-0 ante Manchester United dejó tres puntos, una portería a cero y un mediocampo sólido. Pero, para el joven belga, lo más importante llegó después del pitido final. Allí, sobre el césped, le esperaba una figura que en este estadio no necesita presentación: Eden Hazard.

El regreso del ídolo y el impulso del heredero

Hazard, 110 goles, dos títulos de liga y siete años de magia en Londres, volvió a la que fue su casa. No como estrella, sino como referencia. Como mentor. Bajó al campo, saludó a la plantilla y se detuvo, cómo no, con su compatriota.

Para Lavia, que atraviesa su tramo más consistente desde que viste de azul, el encuentro fue mucho más que una foto. Fue gasolina.

“Es una figura muy importante para mí. Hablamos bastante”, contó el centrocampista a los medios oficiales del club. “Fue bueno verle aquí y podía ver en sus ojos que estaba feliz por mí y orgulloso. Me da esa motivación extra”.

Hazard ya no desborda por la banda, pero sigue influyendo. Ahora lo hace desde la cercanía, desde el consejo. Y Lavia lo siente.

De las lesiones a los 90 minutos

Su camino hasta este punto no ha sido sencillo. Desde su llegada en 2023 procedente de Southampton, el fichaje se convirtió en un pequeño calvario. Lesiones, recaídas, frustración. Minutos contados para un jugador al que se le exigía impacto inmediato.

Ese escenario ha empezado a cambiar. Esta temporada, el internacional belga ha entrado en todas las convocatorias de Premier League y, lo más relevante, acaba de encadenar dos partidos completos de 90 minutos: ante Liverpool en la Carabao Cup y frente a United en liga.

“As long as I feel good, I will do everything possible to help the team get results”, dijo, antes de subrayar su momento: se siente bien, se siente importante. Y se nota en el césped: más ritmo, más presencia, más personalidad en la salida de balón.

Lavia no se engaña. Sabe que aún está en construcción. “Todavía soy joven y hay muchas áreas en las que puedo mejorar. Intentamos ir marcándolas durante la semana. Es un proceso”. Un proceso que, según él mismo remarca, está funcionando gracias al trabajo conjunto con el cuerpo técnico y el personal del club. La clave ahora es no aflojar.

La pieza que Alonso necesitaba

El buen arranque de Chelsea con Xabi Alonso al mando se explica, en parte, por la recuperación de piezas que parecían perdidas. Lavia es una de las más valiosas. Con el equipo instalado en la cuarta plaza, 16 puntos en nueve jornadas, contar por fin con un mediocentro fiable y disponible cambia el paisaje competitivo del proyecto.

Su resurgir llega, además, en un momento estratégico. El belga ha recuperado un puesto en la selección de Bélgica, un reconocimiento a su estado físico y a su influencia creciente en Londres. Para Alonso, disponer de un mediocentro capaz de sostener, corregir y dar fluidez al juego es oro puro en una temporada que exige regularidad.

Sunderland, Leeds y el siguiente escalón

El calendario no concede tregua. Chelsea visita ahora al colista Sunderland, un partido trampa de esos que, en plena pelea por el top cuatro, no se pueden regalar. Después del parón internacional, el regreso a Stamford Bridge traerá un choque con aroma especial ante Leeds, un duelo que medirá de verdad la solidez de este nuevo Chelsea.

Ahí, en el corazón del mediocampo, se espera de nuevo a Lavia. Más minutos, más responsabilidad, más foco. Y, quién sabe, quizá otra mirada de aprobación desde la grada de alguien que ya escribió su propia leyenda en este césped.

Hazard ya dejó su huella. Ahora la pregunta es clara: ¿estamos viendo los primeros pasos del siguiente gran belga de Stamford Bridge?