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Norris brilla en Interlagos mientras Hamilton se prepara para su carrera 400

La primera sesión de entrenamientos del Gran Premio de São Paulo dejó un mensaje claro: Lando Norris llega encendido a Brasil. El británico marcó el mejor tiempo del viernes y alimenta el sueño de encadenar victorias en Interlagos, un circuito que suele premiar a los valientes y castigar a los distraídos.

McLaren necesitaba una señal. La encontró en el cronómetro.

Hace unos meses, el equipo de Woking parecía haber encontrado el camino con un potente paquete de mejoras en plena gira europea. El coche despegó, los podios llegaron y el discurso cambió. Pero en las últimas carreras, la sensación es otra: el ritmo se ha diluido, las soluciones nuevas han dejado de aparecer y la sospecha se instala en el paddock. ¿Está ya medio equipo con la cabeza en 2027?

Lo cierto es que, al menos hoy, Norris volvió a poner el nombre de McLaren arriba del todo.

Un viernes distinto en São Paulo

La sesión terminó sin sobresaltos, con el banderazo a cuadros cayendo mientras los pilotos apuraban las últimas vueltas rápidas. Sin carrera sprint este fin de semana, el guion cambia: hay dos entrenamientos más por delante y más margen para afinar coches, manos y nervios.

Eso es oro puro para debutantes como Arvid Lindblad y Rafael Camara, que se enfrentan por primera vez a las curvas ciegas y los desniveles de Interlagos. Más tiempo en pista, menos vértigo.

En la zona media, el trabajo fino también se dejó notar. El novato de Alpine, Gabriele Mini, se coló en la séptima posición con un 1:12.569, un registro sólido para abrir boca. Liam Lawson cerró el top 10, seguido por Oliver Bearman, undécimo con el Haas y aún sin confirmación para la temporada 2027. Cada vuelta, cada décima, es un argumento en su futuro.

En Williams, Luke Browning tuvo un viernes más áspero: problemas en el coche y regreso prematuro al garaje. En un fin de semana con tanto rodaje disponible, perder minutos duele.

Hamilton, 400 veces en la parrilla

Mientras los tiempos iban cayendo, el foco también apuntaba inevitablemente a Lewis Hamilton. El domingo, el siete veces campeón disputará su carrera número 400 en Fórmula 1, un territorio que solo había pisado antes Fernando Alonso.

Hamilton lo resumió con una mezcla de asombro y desafío: nunca imaginó llegar a esa cifra, se sigue sintiendo joven y, como recordó, su pole de la semana pasada habla por él. Asegura que mantiene el ritmo, la velocidad, la dedicación y la concentración. El número, dice, es casi irrelevante. Lo simbólico es hacerlo aquí, en Brasil, un lugar especial en su historia deportiva.

Mientras algunos fotógrafos presumen de haber cubierto 500 grandes premios, Hamilton se prepara para el suyo número 400 con la sensación de que aún no ha cerrado el círculo.

Antonelli, Verstappen y un podio que se insinúa

En lo puramente deportivo, la parte alta de la tabla fue un juego de manos constante. Kimi Antonelli volvió a llevar su Mercedes a lo más alto con un 1:11.799 que lo colocó como referencia momentánea. Detrás se situaban Max Verstappen y el propio Hamilton.

El nombre de Antonelli ya no sorprende a nadie en el paddock. El italiano no solo viene de celebrar un título, también confesó lo especial que fue compartir esa celebración con Verstappen y Hamilton, dos campeones a los que muchos de su generación solo habían visto por televisión. Tanto le marcó el momento que decidió enmarcar aquellas imágenes.

Hoy, los tres volvieron a encontrarse arriba. ¿Se repetirá la escena en el podio del domingo?

Entre quienes se asomaron al protagonismo estuvo también Franco Colapinto. El piloto de Alpine se instaló en el top 3 con una vuelta limpia y agresiva, parando el reloj en 1:13.140. En la zona noble también apareció Alex Albon, séptimo con el Williams, justo detrás de su amigo George Russell. Pequeños detalles, grandes mensajes.

Verstappen gruñe… y lidera

Cuando el circuito empezaba a asentarse y el asfalto ofrecía su mejor cara, apareció el de siempre. Max Verstappen se quejó por radio de unos cambios de marcha “inaceptables” en su Red Bull. Pero el enfado no le impidió hacer lo que hace casi cada fin de semana: ir más rápido que todos.

El neerlandés superó a Antonelli por ocho décimas y se instaló en lo más alto de la tabla con una autoridad que recordó a sus mejores días. Mientras en el muro revisaban datos de caja de cambios, él seguía acumulando vueltas y referencias.

Arriba, la clasificación se convirtió en un juego de “pasa el paquete”: primero Antonelli, luego Verstappen, con Norris reclamando su espacio y Hamilton siempre cerca. Un baile de nombres que anticipa una lucha cerrada en clasificación.

La primera práctica se fue entre tiempos rápidos, ajustes finos y algún susto mecánico menor. Lo serio llega mañana. La pregunta es clara: ¿será este el fin de semana de la confirmación de Norris, el de la enésima demostración de Verstappen o el del gran golpe emotivo de Hamilton en su carrera 400?