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Leicestershire bajo la lupa por el estado del campo tras victoria ante Glamorgan

Leicestershire vive una temporada de regreso a la élite llena de tensión. Y ahora, además de la lucha por la permanencia en Division One, el club se enfrenta a un frente inesperado: una acusación formal por el estado del terreno de juego en Uptonsteel Grace Road.

El equipo ha sido imputado por incumplir la normativa de campos del England and Wales Cricket Board (ECB) después de su triunfo por 42 carreras ante Glamorgan, encuentro disputado del 20 al 23 de agosto en el County Championship. El aviso no vino de rumores ni de quejas veladas: fueron los propios oficiales del partido quienes informaron del comportamiento del campo, lo que activó una investigación del Cricket Regulator.

La respuesta del club fue inmediata y contundente. En un comunicado, Leicestershire aseguró que “disputa firmemente las acusaciones”. Nada de medias tintas. Para los Foxes, el terreno no cruzó la línea de lo aceptable.

Un final tenso sobre un campo “desafiante”

El foco se concentró en la última jornada. Glamorgan, persiguiendo 257, cayó por 214. Una derrota clara en el marcador, pero con un contexto que encendió el debate.

El árbitro del encuentro, Ian Ramage, pidió tras el partido una inspección formal al asesor de campos y terrenos del ECB, Andy Mackay. La decisión no sorprendió a quienes habían visto de cerca el desarrollo del choque. Desde el banquillo visitante, el mensaje fue nítido.

El entrenador jefe de Glamorgan, Richard Dawson, describió las condiciones como “desafiantes para los bateadores”. No se trataba solo de dificultad competitiva, sino de la naturaleza misma del bote y el movimiento de la pelota. Según Dawson, “la pelota se movió desde la primera entrega, y subía y bajaba”. Un comportamiento irregular que, en su opinión, afectó directamente a la seguridad y al control de los bateadores.

Dawson fue más allá al señalar episodios concretos: explicó que Ben Kellaway sufrió dos eliminaciones en el partido que, a su juicio, escapaban completamente al control del jugador. Para Glamorgan, el campo no solo favoreció a los lanzadores; distorsionó la esencia del duelo entre bate y bola.

La defensa de Leicestershire

En el otro lado, Leicestershire cerró filas. El entrenador jefe, Alfonso Thomas, defendió el trabajo realizado sobre el campo. Aseguró que la preparación había seguido los mismos parámetros que en el encuentro ante Yorkshire, un partido que los Foxes ganaron por una entrada y 39 carreras en junio.

Thomas sí admitió un matiz importante: el terreno estaba “un poco más seco de lo que podría haber estado”. Un detalle que, en un verano largo y exigente, puede marcar la diferencia entre un campo difícil y uno considerado inaceptable por la normativa.

Para Leicestershire, la sospecha llega en el peor momento posible. La victoria ante Glamorgan, unida al triunfo previo, había devuelto algo de vida a un equipo que no había conseguido ganar en sus primeros siete partidos desde su regreso a Division One tras 23 años de ausencia. Dos triunfos consecutivos que parecían cambiar el tono de la temporada… y que ahora quedan rodeados por la polémica del terreno.

Del césped al tribunal disciplinario

Tras su investigación inicial, el Cricket Regulator ha remitido el caso al Cricket Discipline Panel, órgano independiente encargado de dictar resolución. El regulador ya ha dejado claro que no hará más comentarios mientras el proceso esté en curso. Silencio oficial, ruido creciente alrededor.

El posible castigo no es un asunto menor. En un campeonato donde cada punto pesa, cualquier sanción relacionada con el campo podría tener impacto directo en la clasificación. Y Leicestershire camina sobre una cuerda fina.

Con tres partidos por disputarse, el equipo es penúltimo en la tabla. Está a siete puntos de Yorkshire, el club que le precede, y se encuentra a solo 11 puntos de otros tres rivales inmersos en la misma pelea angustiosa por evitar el descenso. En ese contexto, la investigación sobre Uptonsteel Grace Road no es un simple expediente administrativo: puede condicionar el desenlace de su regreso a la máxima categoría.

Ahora, Leicestershire no solo debe encontrar victorias en el campo. También necesita convencer a los jueces de que ese mismo campo no cruzó la línea. Y en una temporada tan ajustada, la diferencia entre salvación y caída puede decidirse, literalmente, en el grosor de una grieta en el terreno.