Liverpool y su récord de faltas: una temporada complicada
Liverpool manda en una clasificación que ningún aspirante serio al título quiere encabezar: es el equipo que más faltas ha concedido en la Premier League esta temporada, con 128 infracciones señaladas en su contra, según datos publicados por The Independent. Nadie comete más. Y casi nadie recibe menos.
Solo tres equipos han ganado menos faltas que el conjunto de Andoni Iraola, que apenas ha visto cómo los árbitros le han señalado 88 a favor. Un contraste que alimenta el debate justo cuando el equipo llega tocado: dos derrotas consecutivas, ante Arsenal y Fenerbahce, y una sensación creciente de frustración con el arbitraje tras un penalti no concedido frente a los de Mikel Arteta, pese a un claro tirón de camiseta sobre Alexander Isak.
Ese malestar, inevitable, terminó colándose en la rueda de prensa previa a la visita del domingo a Selhurst Park para medirse al Crystal Palace.
“Somos demasiado honestos”
Iraola, sin embargo, no se escudó en los árbitros. Al contrario, dibujó un retrato incómodo de su propio vestuario: un equipo intenso, agresivo en la presión, pero quizá excesivamente noble en las áreas grises del juego.
“Somos un grupo bastante honesto, a veces demasiado honesto”, reconoció el técnico. Después dejó una frase que resume bien el dilema que atraviesa el club. “El otro día, después del partido, el árbitro nos felicitó… ¡no estoy seguro de si me gusta eso o no!”
El entrenador explicó que la conducta de sus futbolistas fue impecable, y ahí aparece la paradoja. Liverpool aprieta, salta a morder, vive al límite de la falta, pero no explota el otro lado del reglamento: no exagera contactos, no fuerza situaciones. Y eso, en una liga tan feroz como la Premier, tiene consecuencias.
“Nuestro comportamiento fue muy bueno. Creo que tiene que ser genuino; no puedes fingir cosas, las quejas tienen que ser auténticas”, insistió Iraola. El mensaje es claro: no quiere un equipo que se tire en cada choque. Pero también sabe que en la élite, el filo entre la virtud y la ingenuidad es muy fino.
Liverpool corre, presiona, llega tarde a veces. Suma faltas. Lo que no suma son las faltas a favor que muchas veces cambian partidos, ritmos, estados de ánimo.
Dos caras: Premier y Champions
La tabla tampoco ayuda a rebajar la tensión. Liverpool es quinto en la Premier League, a nueve puntos del líder Arsenal. No es un desastre, pero sí un aviso. El equipo compite, encaja poco –solo nueve goles recibidos en nueve jornadas–, pero vive lejos de la brillantez ofensiva que se le presupone.
En Europa, el guion es otro. Y ahí es donde Iraola habla abiertamente de “una temporada extraña”.
“En la Champions League estamos marcando mucho y encajando mucho. En la Premier marcamos menos y encajamos menos. Obviamente queremos marcar más y encajar menos”, resumió el técnico.
El diagnóstico apunta al control del juego. Ante Fenerbahce, Liverpool manejó el balón, dominó territorios, ocupó bien los espacios. Pero le faltó colmillo. “A veces contra Fenerbahce estábamos controlando demasiado, teniendo buenas posiciones y llegando, pero a veces tenemos que lanzar más gente al área”, admitió Iraola.
Ahí está el nudo táctico. Más hombres en el área significa menos control, más ida y vuelta, más riesgo. Pero también más amenaza. “Te quita control, sí, pero te da más peligro. Especialmente contra Arsenal… la forma en la que atacamos el área tiene que ser mejor”, subrayó.
Liverpool vive entre dos mundos: el equipo sólido y calculador de la liga, y el bloque desatado y vulnerable de Europa. El reto de Iraola es fundir ambas versiones en un solo conjunto fiable.
Gravenberch, duda en un partido que ya pesa
En medio de esta encrucijada aparece otro problema: las bajas. Iraola confirmó que Ryan Gravenberch llega justo a Selhurst Park, todavía con molestias en el talón. “Está en el límite”, vino a decir el técnico, que debe decidir si arriesga con el centrocampista o protege su físico a corto plazo.
No es un detalle menor. En un equipo que busca equilibrio, perder a un mediocampista capaz de dar ritmo y sostener la presión puede inclinar el plan hacia un lado o hacia otro.
Hace apenas una semana, el ambiente era otro. “Hace una semana estábamos en una buena racha, en un buen lugar y con mejor ánimo”, recordó Iraola. Dos derrotas después, el tono ha cambiado por completo. El fútbol no espera, y la Premier menos.
“Ahora cambia y tiene que ser así. Tenemos que reaccionar después de dos derrotas: necesitamos la victoria contra Palace fuera de casa”, sentenció.
La estadística de las faltas, la honestidad casi militante del grupo, la doble cara entre Premier y Champions, las dudas físicas en el centro del campo… Todo converge en Londres. Selhurst Park no solo será un partido más para Liverpool. Será una prueba directa de carácter: ¿sabe este equipo transformar la corrección en colmillo sin perderse por el camino?



