Lord's en llamas: Wasim acusa a Imam-ul-Haq de fingir lesiones
En el mismo escenario donde se forjan leyendas, Pakistán vive una tormenta. No solo en el césped de Lord's, también en los micrófonos. Mientras el equipo se desmorona con el bate, una acusación explosiva ha puesto en el centro de la diana a uno de sus hombres más experimentados: Imam-ul-Haq.
El ex seleccionador jefe Mohammad Wasim ha señalado directamente al opener, acusándolo de “fingir” lesiones, justo cuando el zurdo lidia con un nuevo problema físico durante la serie de Tests en Inglaterra.
Una lesión real… y una sospecha vieja
Imam abandonó el campo en el primer día del segundo Test en Lord's, con una molestia en la pantorrilla izquierda sufrida mientras defendía. No volvió a la acción en la primera entrada de Pakistán. La Pakistan Cricket Board intervino rápido con un parte médico claro.
Según el comunicado, las pruebas por imagen confirmaron una distensión de bajo grado en la pantorrilla. El bateador quedó bajo tratamiento del cuerpo médico de la selección, con su participación en el resto del Test supeditada a la evolución de la lesión.
Nada de eso detuvo a Wasim.
El ex seleccionador rescató un episodio de 2022 para sostener su acusación. Afirmó que, durante el Test de Multan, el fisioterapeuta le advirtió por adelantado de que Imam “iba a fingir una lesión” y que, poco después, el jugador efectivamente se declaró indispuesto. No aportó documentos, informes ni testigos. Solo su recuerdo de una conversación privada de hace años. Pero eligió lanzarlo ahora, con Imam lesionado y bajo tratamiento.
El contexto hace más ruido que las palabras.
Pakistán se hunde con el bate en Lord's
La baja de Imam golpeó a un equipo ya tambaleante. El zurdo había abierto la serie junto al joven Azan Awais en Leeds, donde Pakistán fue barrido por una derrota por una entrada en apenas tres días. Llegar a Lord's con la confianza dañada y perder a un opener veterano fue un golpe extra para un vestuario frágil.
La respuesta del equipo con el bate fue un desastre.
Pakistán se desplomó a 110 en su primera entrada, cediendo una ventaja de 180 carreras a Inglaterra. Un marcador que, en este escenario, roza la sentencia anticipada.
Ollie Robinson se adueñó del balón y del relato con una actuación quirúrgica: 4 wickets por solo 11 carreras en 13 overs, con seis maidens. Jofra Archer añadió veneno desde el otro extremo con 3 por 26 en 11,2 overs. Josh Tongue sumó dos víctimas. Solo Gus Atkinson se fue sin premio en el apartado de wickets.
La entrada paquistaní duró 37,2 overs. Un suspiro, comparado con las 290 carreras que Inglaterra había anotado antes. Al cierre del segundo día, el equipo local ya había estirado la ventaja total hasta 261, con 81/3 en su segunda entrada antes de que la mala luz detuviera el juego. El marcador, el contexto, todo apuntaba a una montaña demasiado alta para un equipo que no encuentra ni técnica ni temple.
La acusación que desborda el vestuario
En medio de ese derrumbe deportivo, la carga pública de Wasim contra Imam añade una capa de tensión que el equipo difícilmente necesitaba.
No se trata de un comentario menor. Señalar a un internacional en activo de “fingir” lesiones, sin aportar más prueba que una anécdota, erosiona de inmediato la reputación del jugador y, al mismo tiempo, la credibilidad de quien acusa. Y hacerlo mientras los médicos de la selección tratan una lesión confirmada por escáner convierte la crítica en algo más cercano al ajuste de cuentas que al análisis estructural.
El debate sobre la gestión física de los jugadores, su profesionalismo y la cultura de lesiones en el cricket moderno es legítimo. Un ex seleccionador tiene derecho, incluso responsabilidad, de plantear patrones que considere preocupantes. El problema aquí no es el tema, sino el cómo y el cuándo.
En plena serie, con el equipo bajo presión, las palabras de Wasim desvían el foco de lo esencial: un batting line-up frágil, técnicas expuestas en condiciones exigentes y una gestión deportiva que no logra estabilizar ni el once ni las ideas.
¿Debate serio o ruido innecesario?
Si Wasim dispone de evidencias sólidas para sostener su acusación, el lugar adecuado no es una frase lanzada al vuelo en una entrevista, sino un proceso formal, con revisión interna y derecho a réplica. El cricket paquistaní no es ajeno a las polémicas, pero difícilmente puede permitirse que los viejos agravios se ventilen justo cuando el equipo intenta sobrevivir en una de las plazas más exigentes del mundo.
Mientras tanto, el tablero deportivo no espera. Inglaterra domina el Test, Pakistán busca respuestas y Imam-ul-Haq se encuentra atrapado en un doble frente: recuperarse físicamente y defender, al mismo tiempo, su nombre en una batalla que ya ha salido del campo.
En Lord's, el marcador es claro. Lo que no está tan claro es cómo, y con quién, Pakistán piensa reconstruirse después de este golpe.




