logo

Mac Allister y el futuro de Argentina sin Messi

La cuenta regresiva ya empezó. Lionel Messi se acerca al final de su descomunal carrera con la selección y, con él, se va un capítulo irrepetible de la historia del fútbol argentino. Lo sabe el vestuario, lo siente el país y lo asume también Alexis Mac Allister, uno de los herederos naturales de esta nueva era albiceleste.

Messi se marchará como el futbolista más importante que vistió la camiseta de la selección: máximo goleador, con 125 tantos, y dueño del récord absoluto de presencias, 207 partidos, coronado como campeón del mundo en 2022. Números gigantes para una figura que ya no se mide en estadísticas, sino en huella emocional.

Mac Allister no se engaña. Sabe que el vacío será enorme. Sabe, también, que no hay plan posible para “reemplazar” a Messi.

“Las palabras para Messi son siempre las mismas: gratitud, y la certeza de que no habrá otro como él”, explicó en una entrevista con ESPN. “Disfrutamos muchísimo el tiempo con él. También le agradecemos todo lo que nos ayudó a ganar. Va a ser, seguro, un momento muy emotivo”.

El mediocampista no habló desde la nostalgia fácil, sino desde la responsabilidad. La selección, advirtió, tendrá que transformarse.

“Va a ser un proceso diferente, con jugadores nuevos que van a ir entrando”, señaló. “Tenemos que empezar a darnos cuenta de que el mejor jugador del mundo, el que marcaba la diferencia, ya no va a estar, y que tendremos que hacernos más fuertes como equipo”.

Ahí está el gran desafío: pasar de un equipo con Messi a un equipo después de Messi. No se trata de borrar lo anterior, sino de aprender a competir sin la certeza de que, en cualquier momento, el 10 lo arregla todo.

El último gran premio para el 10

Mientras tanto, la conversación sigue girando alrededor de un posible último reconocimiento individual para el capitán. El nombre de Messi vuelve a sonar con fuerza en la carrera por el Balón de Oro, y Mac Allister no dudó al ser consultado.

“Como argentinos nos encantaría que Messi lo gane. Hizo un Mundial increíble y no veo por qué no deberían dárselo”, afirmó. “Todos sabemos que Leo siempre priorizó el equipo por encima de los logros individuales, así que para él no sería algo tan importante”.

La frase resume bien el clima en el entorno de la selección: el Balón de Oro sería la guinda simbólica, no la razón de ser. La verdadera consagración ya llegó en Qatar.

Entre Anfield y el futuro: la otra encrucijada de Mac Allister

Lejos de la camiseta albiceleste, Mac Allister vive otro tipo de incertidumbre. Esta vez, en clave de club. Su situación en Liverpool se mueve en una zona gris: figura consolidada, pieza importante en el mediocampo, pero sin la renovación de contrato que él mismo esperaba.

El argentino ya había reconocido su decepción al ver cómo compañeros de zona como Ryan Gravenberch y Dominik Szoboszlai firmaban extensiones, mientras su propio futuro quedaba en pausa. Un mensaje silencioso del club que, de momento, no tiene respuesta clara.

No se fue en verano, pese a tener opciones para hacerlo. Eligió quedarse en Anfield. Ahora, admite que el horizonte está abierto.

“Todavía no hay una decisión firme. Me quedan dos años de contrato”, explicó. “Como dije, voy a dejarlo todo. En ese tiempo pueden pasar muchas cosas; hay muchas opciones”.

No suena a despedida inmediata, pero tampoco a compromiso blindado. Es el discurso de quien sabe que el fútbol cambia en un instante y que su rendimiento, su rol y las decisiones del club marcarán el camino.

Pese a todo, Mac Allister mantiene una mirada optimista sobre su etapa en Merseyside.

“Ojalá sean más años, pero si son solo dos, tendré que disfrutarlos con mi familia, porque no tengo dudas de que estoy en uno de los mejores clubes del mundo”.

Entre un país que se prepara para decir adiós a su máximo ídolo y un club que aún no define del todo el valor de uno de sus mediocampistas más finos, Mac Allister se mueve en un punto intermedio: presente clave, futuro abierto. La selección busca cómo reinventarse sin Messi. Liverpool decide qué lugar le reserva a su número 10 argentino. El tiempo, como siempre en el fútbol, no va a esperar a nadie.