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Gianni Infantino acepta revisión de gobernanza en la FIFA

Gianni Infantino ha tenido que mover ficha. Tras semanas de presión creciente por el polémico intento de venta de Fifa Forward Enterprise y el ruido en torno al caso Folarin Balogun, el presidente de la FIFA ha aceptado encargar una revisión independiente de la gobernanza del organismo.

No ha sido por iniciativa propia. El impulso llegó desde dentro.

Varios miembros del Consejo de la FIFA llevaban tiempo presionando para una auditoría externa de las grandes decisiones estratégicas. La presidenta de la Federación Inglesa, Debbie Hewitt, elevó el tono la semana pasada con una carta directa a Infantino exigiendo la publicación de toda la documentación relativa tanto al proyecto de venta de Fifa Forward Enterprise como al expediente Balogun.

Infantino, hasta ahora, había evitado el choque frontal con los consejeros más críticos. Silencio, distancia y control del relato. Pero el clima se volvió insostenible.

La respuesta ha llegado en forma de carta dirigida a las 211 asociaciones miembro. En ella, el presidente anuncia por primera vez su disposición a someter la estructura de poder de la FIFA a un examen externo.

Una revisión que llega tarde… pero llega

Infantino detalla dos pasos clave que llevará al próximo Consejo de la FIFA, previsto en Zúrich el 15 de octubre.

“Primero, pediré al Consejo si desea encargar una revisión externa independiente del marco de gobernanza actual de la FIFA para las grandes iniciativas estratégicas y recomendar posibles mejoras”, escribe el presidente.

El segundo movimiento apunta al corazón de cómo se toman las decisiones en la cúspide del fútbol mundial: propone abrir una consulta “directa, estructurada y limitada en el tiempo” con confederaciones, asociaciones miembro y otros actores relevantes para reforzar esos procesos.

Esa consulta, según Infantino, deberá incluir propuestas concretas sobre varios puntos sensibles: la implicación temprana de las instituciones, el reparto de roles entre el presidente, el bureau, el Consejo y el Congreso, y fórmulas prácticas para aumentar transparencia, participación y rendición de cuentas en las grandes decisiones estratégicas.

El mensaje es claro: la arquitectura del poder en la FIFA se sentará en el diván. Al menos sobre el papel.

Un Consejo llamado a decir “sí”, pero con letra pequeña

El Consejo de la FIFA, compuesto por 28 representantes de las seis confederaciones, ocho vicepresidentes y el propio Infantino, se perfila como un órgano dispuesto a aprobar sin grandes resistencias la revisión externa.

La clave no estará en el “sí”, sino en los matices. Los términos de referencia de esa revisión marcarán la frontera entre un cambio real y un ejercicio de maquillaje institucional.

¿Abrirá la puerta a una reforma profunda de la gobernanza o será una maniobra para reforzar aún más la posición de Infantino de cara a las elecciones presidenciales de marzo del próximo año? Esa es la batalla que se librará en los despachos.

Hay un matiz importante: en su carta a las asociaciones miembro, Infantino no se compromete en ningún momento a revisar específicamente el caso Fifa Forward Enterprise ni el expediente Balogun. Es decir, acepta el escrutinio general, pero esquiva de momento las dos exigencias concretas planteadas por Debbie Hewitt.

Cede, pero no tanto.

El otro frente: los miles de millones en caja

Mientras el debate sobre la gobernanza se calienta, otro asunto presiona con la misma fuerza: el dinero.

La FIFA acumula reservas de unos 6.000 millones de dólares. Una cifra que muchas federaciones miran con creciente impaciencia. La semana pasada, los presidentes de UEFA y Concacaf, Aleksander Ceferin y Victor Montagliani, formalizaron una petición contundente: un pago extraordinario de al menos 10 millones de dólares para cada asociación nacional.

El mensaje es tan político como económico. Las federaciones reclaman una parte mayor de un pastel que no deja de crecer a base de Mundiales ampliados, nuevos formatos y proyectos comerciales como el propio Fifa Forward Enterprise.

El frente asiático se ha sumado sin titubeos. El presidente de la Asian Football Confederation, Sheikh Salman bin Ibrahim Al Khalifa, envió el lunes una carta en la misma línea, situando también la cuestión de la financiación en el centro de la agenda del próximo Consejo de la FIFA.

La presión ya no llega solo desde Europa o Norteamérica. Es global.

Poder, dinero y una elección en el horizonte

Infantino afronta un momento delicado. Por un lado, se ve obligado a abrir la puerta a una revisión externa de la gobernanza, algo que hasta ahora había esquivado. Por otro, las confederaciones reclaman una distribución más generosa de unas reservas históricas.

Gobernanza y dinero. Transparencia y reparto. Dos ejes que se cruzan justo cuando el calendario apunta a marzo y a unas nuevas elecciones presidenciales.

La revisión independiente puede convertirse en una oportunidad para modernizar de verdad el gobierno del fútbol mundial. O en una coraza más para blindar el poder del actual presidente.

La próxima reunión en Zúrich empezará a revelar de qué lado se inclina la balanza. Y, sobre todo, quién manda realmente en la casa del fútbol.