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Mark Magsayo sorprende a Andres Cortes en emocionante combate

En una noche marcada por la expectativa en el T-Mobile Arena de Las Vegas, la velada encabezada por Ryan Garcia y Conor Benn fue tomando forma desde el fondo del cartel, con una serie de combates que calentaron el ambiente y dejaron historias propias antes del plato fuerte.

Magsayo amarga la noche de Cortes

El combate más intenso de la cartelera secundaria tuvo como protagonistas a Mark Magsayo y Andres Cortes, un duelo que arrancó con el favorito local imponiendo ritmo… pero que terminó con sorpresa en las tarjetas: victoria por decisión unánime para Magsayo, 97-93 en las tres cartulinas.

Cortes comenzó mandando. En el primer asalto, su jab y un gancho de izquierda bien plantado marcaron la pauta. Presionó, llevó a Magsayo contra las cuerdas y castigó al cuerpo. El filipino respondía a ráfagas, pero el dominio territorial era del estadounidense. 10-9 claro para Cortes.

En el segundo asalto, Magsayo decidió no esperar más. Salió con más volumen, más intención y mejores contragolpes. Sus manos rápidas empezaron a encontrar huecos, especialmente al cuerpo, mientras Cortes trataba de mantener el jab como guía. Esta vez el que impuso el tono fue el filipino, que igualó la pelea en las tarjetas no oficiales.

El tercer episodio trajo el primer momento polémico. Cortes seguía controlando el ring, trabajando con golpes cortos y efectivos. En un intercambio en corto, conectó un puño breve que llevó a Magsayo a la rodilla. El árbitro lo contó como caída, aunque la repetición dejó la sensación de que el filipino no estaba realmente lastimado. Aun así, la percepción cambió: Cortes aparecía como el hombre más sólido, más estable, mientras Magsayo ofrecía una imagen errática.

La confusión creció en el cuarto asalto. Cortes volvió a conectar con la derecha en la corta distancia y, de nuevo, Magsayo terminó de rodillas. Otra vez se señaló knockdown. Entre clinches, advertencias del árbitro y quejas de Magsayo por los agarres, el combate se ensuciaba. Poco después se aclaró que esa caída, como la anterior, no contaría finalmente como knockdown. El caos arbitral no ayudaba a nadie, pero el estadounidense seguía sumando trabajo y sensaciones de dominio.

A partir del quinto round, la pelea se convirtió en una batalla de voluntades. Magsayo seguía cayendo hacia delante, metiendo la cabeza en el cuerpo de Cortes y perdiendo equilibrio en cada choque. Mientras tanto, Cortes se adueñaba del volumen: más golpes, más presencia, más castigo cada vez que entraba en distancia. El filipino no se rendía, pero no encontraba un ritmo estable. Las tarjetas extraoficiales se inclinaban con claridad hacia el estadounidense.

En el sexto y séptimo asalto, la tónica se mantuvo: Cortes castigaba con la derecha en corto, una mano que le funcionó toda la noche, y cada vez que se acercaba, Magsayo salía perdiendo en los intercambios. El árbitro insistía en pedirle al filipino que dejara de agachar tanto la cabeza. Magsayo respondía con chispazos de calidad, pero su lenguaje corporal —rodillas al suelo, gestos extraños, equilibrios precarios— empezaba a desesperar al rival y a su esquina.

El octavo asalto cambió el aire. Magsayo, consciente de que iba por detrás, empezó a pelear como un hombre que no podía permitirse esperar más. Encontró espacio para su uppercut, enlazó combinaciones y, por primera vez en mucho tiempo, encadenó golpes con intención y continuidad. Cortes seguía conectando su derecha cada vez que el filipino bajaba la cabeza, pero el volumen y la claridad de los impactos se inclinaban ahora hacia el ex campeón mundial.

En el noveno, Magsayo dio otro paso al frente. Movimientos más engañosos, mejor manejo de la distancia y un trabajo al cuerpo que comenzó a pasar factura. Un gancho de izquierda pareció tocar a Cortes, que por primera vez dio la sensación de estar incómodo. El uppercut del filipino se convirtió en un problema recurrente. El combate, que parecía controlado por el estadounidense, se apretaba.

El décimo y último asalto arrancó con Magsayo como agresor. Cortes conectó una derecha limpia, pero el filipino respondió con una ráfaga, decidido a dejar una última impresión fuerte. El trabajo al cuerpo de ambos se hizo protagonista en los instantes finales, con un breve reclamo de Magsayo por un golpe bajo que no pasó a mayores. El cierre fue más tenso que espectacular, con la sensación de que el filipino había dejado escapar una remontada más clara… pero había hecho lo suficiente para sembrar dudas.

Las tarjetas oficiales no dejaron lugar a la interpretación: 97-93, 97-93 y 97-93 para Mark Magsayo. Una decisión unánime que chocó con la lectura de muchas miradas en el recinto, pero que premió la reacción final del filipino y castigó a un Cortes que, pese a dominar largos tramos, no logró cerrar la pelea con autoridad.

Resultados de la cartelera preliminar

Antes de ese duelo, la noche ya había dejado un buen puñado de decisiones y un nocaut que levantó al público.

En el inicio de la velada, Oswaldo Molina se impuso a Pablo Rubio por decisión unánime, con tarjetas de 60-54 y 59-55 en dos ocasiones. Un triunfo sólido, construido desde el control de la distancia y la constancia en el jab.

Abel Gonzalez siguió la misma línea de dominio en su combate ante Raul Solomon. Tres tarjetas idénticas de 77-74 reflejaron una pelea trabajada, con Gonzalez imponiéndose en los momentos clave y manejando mejor los intercambios en la media distancia.

El primer final contundente de la noche llegó de la mano de Vlad Panin. El ruso detuvo a Dakota Linger con un TKO en el cuarto asalto, a los 1:22. Un desenlace que rompió la dinámica de decisiones y encendió al público, siempre ávido de definiciones claras antes de los combates grandes.

Alexis Rocha sumó después una victoria importante al superar a Jose Ramirez por decisión unánime. Dos jueces vieron la pelea 98-91 y el tercero 97-92, reflejando una actuación dominante, con Rocha imponiendo ritmo, precisión y castigo constante.

En otro duelo ajustado, Sean Garcia derrotó a Abraham Morales por decisión mayoritaria. Un juez vio la pelea igualada (56-56), mientras que los otros dos se inclinaron por Garcia con tarjetas de 58-54. Un combate competitivo, pero que terminó inclinándose por el boxeador de mayor claridad en los momentos decisivos.

Una noche que se carga de tensión

Con la victoria de Magsayo sobre Cortes como punto álgido del undercard y una serie de actuaciones que fueron afinando el ambiente, el escenario quedó preparado para lo que todos esperaban: Ryan Garcia defendiendo su título welter del WBC ante un Conor Benn que llegaba con una racha de dos triunfos consecutivos.

Las luces ya estaban encendidas. Las historias secundarias, contadas. La gran pregunta, inevitable: ¿quién saldrá de Las Vegas con el cinturón y el impulso definitivo en una división que no perdona tropiezos?