Marco Palestra vuelve al Chelsea y su futuro en la Nations League
Marco Palestra reapareció hoy en los entrenamientos del Chelsea. Una imagen que en Londres esperaban desde hace semanas y que, sin embargo, abre un problema al otro lado del canal: su disponibilidad para la selección de Italia en la Nations League queda ahora seriamente en el aire.
El carrilero, fichado este verano desde Atalanta tras su etapa en Cagliari por una operación cercana a los 60 millones de euros con variables, había dejado una impresión poderosa en la pretemporada. Ritmo, personalidad, desborde. Todo apuntaba a que sería uno de los grandes nombres del nuevo curso en Stamford Bridge.
Hasta el último amistoso.
Un golpe en ese encuentro frenó en seco su irrupción. Desde entonces, ni un solo minuto oficial con la camiseta del Chelsea. Silencio sobre el parte médico, hermetismo total sobre la zona exacta de la pierna afectada y un único dato claro: Palestra ha estado fuera varias semanas, sin opción de competir.
Hoy, por fin, vuelta al césped con el grupo. Pero con matices. Las informaciones que llegan desde el entorno del club son prudentes: en el mejor de los casos, el técnico solo le ve preparado para un cameo en la segunda parte del partido de este fin de semana en la Premier League. Nada de titularidad, nada de esfuerzos prolongados. Una reentrada medida al milímetro.
Y ahí entra Italia.
Roberto Mancini debe perfilar en breve la lista para los próximos compromisos de la Nations League. Sobre la mesa, un escenario incómodo: Palestra no ha disputado aún ni un minuto oficial esta temporada y apenas acaba de recuperar sensaciones con el Chelsea. Convocarle sería apostar por un jugador sin ritmo competitivo, por muy alto que sea su techo.
El contexto hace aún más delicada la decisión. Palestra, de solo 21 años, debutó con la absoluta en marzo de 2026 y suma dos internacionalidades. Italia ve en él un proyecto de carrilero para muchos años, un perfil moderno y agresivo que encaja con la idea de selección que persigue Mancini. Pero el calendario no espera y la Nations League tampoco admite demasiados experimentos.
Londres celebra la vuelta de un fichaje de 60 millones. Coverciano, en cambio, tendrá que decidir si arriesga con un talento todavía entre algodones o si prefiere esperar a que el lateral se consolide primero en la exigencia diaria del Chelsea.
La pelota, ahora, ya no está solo en los pies de Palestra, sino en la pizarra de Mancini. ¿Italia puede permitirse dejar en casa a uno de sus proyectos más ilusionantes en pleno arranque de ciclo?



