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Maresca critica el doble rasero arbitral tras el derbi de Mánchester

El ruido no cesa tras el derbi de Mánchester. Y esta vez, el que alza la voz no es un jugador ni un directivo: es Enzo Maresca, harto de lo que considera un claro agravio comparativo.

Días después de la victoria del City en Old Trafford, el organismo arbitral Pro Ref admitió que el gol decisivo de Erling Haaland no debió subir al marcador. Según su revisión, Enzo Fernández interfirió activamente en la jugada previa, lo que debería haber invalidado la acción. Howard Webb, jefe de los árbitros, salió a escena para expresar su pesar por el fallo en el proceso de VAR.

Ahí se encendió la mecha.

El recuerdo que aún escuece

Maresca no dejó pasar la ocasión. El técnico del City tiró de memoria y rescató un episodio que sigue doliendo en el Etihad: el derbi de enero de 2023, aquel 2-1 para el United.

En esa tarde, Marcus Rashford persiguió un pase en profundidad de Casemiro partiendo de una posición claramente adelantada. Nunca tocó el balón, pero arrastró defensas, condicionó movimientos, sembró dudas. Mientras la zaga del City se descolocaba, Bruno Fernandes apareció para clavar el empate en el minuto 78.

El gol se dio por válido. El City perdió el derbi. Y, según Maresca, nadie llamó entonces para disculparse.

El italiano, que por aquel entonces era asistente de Pep Guardiola, no olvida. Y ahora, con Webb reaccionando con rapidez ante el incidente más reciente en Old Trafford, el entrenador ve un contraste demasiado evidente como para callar.

“Creo que a veces te favorece, a veces va en tu contra”, recordó ante los medios. “Hace tres años, cuando yo estaba aquí, pasó exactamente lo mismo contra el United. Perdimos el derbi allí. El gol no fue legal, si lo recordáis. Para ser honesto, nadie se disculpó. Seguimos esperando la disculpa por aquel gol”.

Golpes de memoria. Y un mensaje directo al estamento arbitral: lo que para unos merece una rectificación pública, para otros se pierde en el archivo.

Un debate que tapa la gesta

Maresca compareció antes del duelo de Copa de la Liga frente al Norwich City, pero la previa se convirtió en un repaso a la polémica. El italiano, sin embargo, no está dispuesto a que su equipo quede reducido a una jugada discutida.

El City jugó la mayor parte del derbi con diez hombres tras la expulsión de Phil Foden. Más de 70 minutos en inferioridad numérica en Old Trafford, y aun así salió vencedor. Para el técnico, ese es el verdadero titular que se está perdiendo entre líneas.

“Hablar de un solo episodio después de ese partido, cuando jugamos 70, 75 minutos con 10 jugadores, me parece… no sé la palabra exacta, creo que es bastante pobre”, lanzó. “La segunda parte fue increíble”.

El enfado no es solo por el pasado. Es por el presente inmediato: una victoria heroica convertida en debate de laboratorio sobre el VAR. Un equipo que firma un arranque impecable de temporada, pero que ve cómo la conversación gira hacia despachos y monitores.

Un City lanzado… y sin VAR en la Copa

Mientras la resaca arbitral sigue dando titulares, la realidad deportiva del City bajo Maresca es contundente. Cinco partidos de Premier League, cinco victorias. Un inicio perfecto que sostiene la narrativa de un campeón que no se cansa de ganar, aunque cambie la cara en el banquillo.

Sobrevivir en Old Trafford con uno menos durante más de una hora solo refuerza la idea de un grupo resistente, acostumbrado a gestionar la adversidad sin perder el pulso competitivo. Ese es el terreno en el que Maresca quiere que se juzgue a su equipo.

Ahora, el City aparca la liga por un momento y recibe al Norwich City en el Etihad en la Copa de la Liga. Sin VAR en las primeras rondas, el italiano no contempla modificar su libreto táctico. Ni excusas ni precauciones extra: el plan es el mismo, con o sin tecnología.

La exigencia del calendario aprieta y todo apunta a una rotación profunda. Con la Premier como gran escenario y un arranque inmaculado que proteger, Maresca debe administrar esfuerzos sin perder filo competitivo.

Porque el jueves espera el Norwich. Y el domingo, Sunderland visitará el Etihad. Dos partidos, dos competiciones, un mismo objetivo: prolongar una racha doméstica perfecta y mantener a los rivales mirando el dorsal del campeón.

Las disculpas pueden llegar tarde o no llegar nunca. Lo que no se detiene es la marcha del City, ni la determinación de Maresca de que se hable más de fútbol que de líneas de fuera de juego. La tabla, al final, no entiende de lamentos.