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Mark Chapman y su camino en franquicias de cricket

Mark Chapman elige el camino de las franquicias, pero sigue siendo clave para Nueva Zelanda

El calendario de la Big Bash League 2026-27 apenas rozará la disponibilidad de Mark Chapman con la selección de Nueva Zelanda, pero sí confirma algo que ya se intuía: su carrera se alinea, cada vez más, con el universo de las ligas de franquicias y el cricket de bola blanca.

Si su equipo alcanza la final del torneo el 26 de enero, Chapman quedará descartado para la serie de tres partidos de one day internationals y también para el primer encuentro de los tres T20 internacionales programados en esas fechas. Un peaje asumido. Un síntoma de los tiempos.

Aun así, Nueva Zelanda no lo pierde de vista. Chapman seguirá disponible para la gira de India por territorio neozelandés, que arranca el mes siguiente. Ahí, el zurdo volverá a ser una pieza reconocible en los planes de los Black Caps.

El giro contractual de un fijo del white ball

Chapman fue uno de los 20 jugadores que firmaron un contrato central con NZC a comienzos de este año. En esa lista, los nombres se ordenan según su valor para la organización y para los Black Caps en todos los formatos, con la escala salarial ligada directamente a esa jerarquía.

En la relación para la temporada 2026-27, sin embargo, llegó el matiz que marca un antes y un después: Chapman, igual que Michael Bracewell, decidió renunciar a cualquier clasificación vinculada al red ball y al test cricket. No quiere peso, ni obligaciones, en el formato más largo.

En lugar de ello, el bateador se convertirá en el quinto jugador de este ciclo en firmar un acuerdo casual con NZC, siguiendo la senda de Finn Allen, Tim Seifert, Lockie Ferguson y Adam Milne. Un grupo que refleja con bastante fidelidad hacia dónde se inclina el equilibrio actual entre selección nacional y franquicias.

El contexto es evidente. En medio de un paisaje internacional que cambia a toda velocidad, con sumas descomunales sobre la mesa en las ligas privadas, Chapman se ha consolidado como un pilar del proyecto neozelandés en white ball. El mensaje es claro: quiere seguir siendo importante con la camiseta de los Black Caps, pero con un calendario moldeado a medida del cricket corto.

De Hong Kong a referencia en los Black Caps

Desde que en 2018 cambiara su lealtad internacional de Hong Kong a Nueva Zelanda, Chapman ha ido levantando, partido a partido, un perfil sólido en las dos modalidades cortas. Suma 35 one day internationals y nada menos que 94 T20 internacionales con los Black Caps, cifras que lo sitúan como un habitual en las convocatorias y un rostro familiar en cada alineación.

Su evolución encaja con la tendencia global: jugadores especializados, agendas fragmentadas y decisiones estratégicas para maximizar tanto el rendimiento deportivo como la carrera económica. Chapman no es una excepción; es un ejemplo.

La incógnita que deja en NZC

La decisión, eso sí, deja un hueco en la arquitectura contractual de Nueva Zelanda Cricket. No está claro quién ocupará el lugar de Chapman en la lista de contratos centrales de NZC para la temporada 2026-27. Ese espacio libre se convierte ahora en una oportunidad para otro nombre, quizá de perfil más completo en los tres formatos, quizá otro especialista en bola blanca.

Mientras la federación decide cómo reordenar sus prioridades y su presupuesto, Chapman ya tiene marcado su mapa: franquicias de alto nivel, protagonismo en ODI y T20 con los Black Caps y una apuesta firme por el cricket que se juega a toda velocidad. La pregunta es quién será el siguiente en seguir ese mismo camino.