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La NBA impone sanciones históricas a los Clippers

La NBA dio el golpe más duro de la era del tope salarial moderno. Tras casi un año de investigación, la liga concluyó que LA Clippers y Kawhi Leonard vulneraron de forma reiterada las normas de circunvención del límite salarial en la renovación del alero en 2021. El castigo es demoledor: 30 millones de dólares de multa, una cascada de suspensiones en la cúpula del club y cinco primeras rondas del draft volatilizadas.

No es solo una sanción. Es un aviso a todo el ecosistema de la liga.

Un caso construido palabra a palabra: “afirmativo” y “responsivo”

El corazón del informe gira en torno a algo tan aparentemente técnico como dos palabras: “afirmativo” y “responsivo”. De cómo se interpretaban esas nociones dependía si los Clippers actuaban como meros intermediarios entre patrocinadores y Leonard —algo permitido— o si, por el contrario, estaban diseñando un sistema para pagarle fuera del tope salarial.

La organización defendió que se limitó a conectar a empresas interesadas con el entorno del jugador, un papel de “corredor” que las normas aceptan. Los investigadores vieron otra cosa. Según el informe, el club no solo facilitó contactos, sino que intervino de manera activa en la estructura y condiciones de los acuerdos de patrocinio, hasta el punto de convertirlos en un mecanismo encubierto de compensación.

El caso de Daktronics, fabricante de marcadores, es paradigmático. Los investigadores sostienen que los Clippers dirigieron un “rebote” económico procedente de un gigantesco contrato de videomarcadores para el Intuit Dome hacia Leonard en forma de acuerdo de patrocinio, llegando incluso a fijar los términos. En otros acuerdos, el informe menciona pagos de millones de dólares en concepto de “consultoría” realizados por el club poco después de que se cerraran contratos de imagen con el jugador.

El informe, elaborado por el despacho Wachtell Lipton, asegura apoyarse en entrevistas con ejecutivos de las compañías implicadas y en correos electrónicos internos. Y desmonta una y otra vez el argumento de la franquicia de que se trataba de conexiones “afirmativas” pero legítimas.

La conclusión de la liga es clara: se vulneraron de manera “flagrante y repetida” las reglas contra la circunvención del tope salarial, e incluso se intentó dar apariencia de legalidad a movimientos que, a ojos de los investigadores, cruzaban la línea.

El castigo: 30 millones, suspensiones y un desierto de primeras rondas

La respuesta de la NBA estuvo a la altura de la gravedad percibida. La liga anunció:

  • Multa de 30 millones de dólares a la franquicia, resultado de aplicar el máximo de 7,5 millones por cada una de las cuatro empresas con las que, según la investigación, los Clippers conspiraron para eludir el tope.
  • Suspensión de un año para el propietario Steve Ballmer.
  • Suspensión de un año sin sueldo para la presidenta de operaciones de negocio, Gillian Zucker.
  • Suspensión de seis meses sin sueldo para el presidente de operaciones de baloncesto, Lawrence Frank.
  • Pérdida de cinco primeras rondas del draft: 2029, 2030, 2031, 2032 y 2033 (incluida la de 2029 adquirida a Indiana Pacers en el traspaso de Ivica Zubac).

Si se suman esas elecciones a las que ya salieron rumbo a Oklahoma City Thunder en 2019 para traer a Paul George y asegurar la llegada de Leonard como agente libre, el balance es brutal: diez primeras rondas sacrificadas para fichar y retener al alero.

El precedente es inequívoco. David Stern ya había marcado el listón en el año 2000, cuando castigó a Minnesota Timberwolves por un acuerdo bajo la mesa con Joe Smith: cinco primeras rondas, 3,5 millones de multa (récord entonces) y suspensiones para propietario y directivos. Adam Silver y la oficina actual han decidido situarse en ese mismo nivel de dureza.

Ballmer, en el ojo del huracán… pero sin “pistola humeante”

El informe no presenta una prueba directa que incrimine a Steve Ballmer en una orden explícita para saltarse el tope. Lo que sí hace es tejer un relato en el que el propietario, según Wachtell, “no creó las condiciones” para que su organización respetara las normas y “buscó ayudar” a Leonard a obtener ingresos fuera de la pista, participando al menos en un acto de “facilitación significativa” por parte del equipo.

Los investigadores enlazan notas tomadas por Lawrence Frank, comunicaciones internas y el conocimiento de las demandas del representante de Leonard, Dennis Robertson. En esas notas, Robertson se quejaría ante Ballmer de que Zucker hacía “introducciones” para “acuerdos de m…”, rematando con un claro “yo tengo que cobrar”. En los mismos apuntes, Ballmer habría dicho que el personal de los Clippers trabajaba “colectivamente” para ayudar a Leonard a cumplir sus objetivos financieros.

Ese contexto, sumado a las entrevistas con ejecutivos de las empresas implicadas, terminó por formar un cuadro que la NBA consideró contundente. Y el hecho de que la franquicia ya tuviera antecedentes durante la era Ballmer —multa de 250.000 dólares en 2015 por un caso similar con DeAndre Jordan, investigación en 2019 por el fichaje de Leonard y advertencia posterior— pesó aún más en la balanza.

Aun así, la liga no tocó el contrato del jugador ni sus derechos Bird. Leonard deberá pagar una multa de 700.000 dólares, pero no será suspendido. Su acuerdo sigue en vigor, y también su capacidad para renovar con plenos derechos de la franquicia que lo tenga en sus filas.

El futuro deportivo: sin primeras rondas y con el mercado atado de pies y manos

El impacto en el proyecto deportivo es devastador. Los Clippers se quedan, en la práctica, sin capital de primeras rondas para usar en traspasos.

Hasta hace unos meses, el plan era otro. El traspaso de Ivica Zubac a Indiana Pacers el pasado febrero había sido el primer paso para reconstruir un arsenal de picks tras las operaciones por Paul George (2019) y James Harden (2023). De ese movimiento salieron dos primeras rondas, una de ellas convertida en Keaton Wagler con el número 5 del último draft.

Antes de las sanciones, la franquicia disponía de siete primeras rondas en los próximos siete años, cuatro de ellas intercambiables. Eso sí, sin control sobre su propio pick hasta 2030: Thunder tiene derechos de intercambio en 2027, Philadelphia 76ers posee la elección de 2028 y la opción de swap en 2029.

El castigo de la NBA arrasa con ese frágil equilibrio. Se esfuman la primera de 2029 procedente de Pacers y las de 2030, 2031, 2032 y 2033 de los propios Clippers. El horizonte queda reducido a un puñado de activos muy limitados: la menos favorable entre su pick, el de Oklahoma City y el de Denver (si cae entre el 6 y el 30) en 2027, más una elección de 2029 que no se puede mover.

La única rendija de luz está en Canadá. En el megatraspaso acordado para enviar a Leonard a Toronto Raptors, los Clippers deben recibir primeras rondas no protegidas en 2031 y 2033. Esas elecciones, si finalmente se completa el movimiento, aliviarán en parte el vacío a largo plazo, pero ni siquiera podrán utilizarse en otros traspasos por la conocida “regla Stepien”, que impide a una franquicia quedarse sin primera ronda en dos años futuros consecutivos.

Los Clippers, de momento, pueden seguir adelante con el intercambio con Raptors. Si se consuma, sumarán dos primeras rondas. Pero el margen de maniobra seguirá siendo mínimo.

Ballmer contra la NBA: batalla abierta

La liga fue tajante: las sanciones son “finales y vinculantes” tras el acuerdo con el sindicato de jugadores (NBPA). El mensaje institucional es que no hay marcha atrás.

Los Clippers, sin embargo, no piensan agachar la cabeza. En un comunicado, la franquicia aseguró que pretende “impugnar enérgicamente” las conclusiones y las penas “por todas las vías disponibles” y que espera un proceso de arbitraje “ético e imparcial”. El abogado de Ballmer, David Kelley, fue todavía más lejos y habló de “grave injusticia” y de explorar “todos los remedios legales”.

El propietario, uno de los más ricos y poderosos de la liga, tiene recursos para llevar la pelea hasta el final. Otra cosa es qué margen real tenga fuera de los tribunales ordinarios y si un juez o un árbitro estaría dispuesto a suspender o retrasar la sanción de un año que le impide ejercer como gobernador de la franquicia.

Por ahora, el gobernador alterno, Dennis Wong —socio de negocios de Ballmer y dueño del 1% del equipo— figura como la autoridad de referencia. Wong aparece como inversor en Aspiration, una de las empresas implicadas, pero no se le menciona en el comunicado de la NBA.

A diferencia del caso Donald Sterling, nadie habla de venta forzada. Ballmer no está expulsado de por vida ni sometido a un proceso de remoción. La propiedad no está en cuestión. Sí su presencia diaria y su capacidad de influencia durante los próximos doce meses.

Una oficina en el alambre: Lawrence Frank, Trent Redden y el reloj del mercado

La suspensión de seis meses a Lawrence Frank deja la dirección deportiva en una situación delicada, aunque con un calendario algo benévolo. El castigo lo apartaría hasta después del cierre del mercado de 2027, pero le permitiría regresar a tiempo para el draft de ese año y para una agencia libre en la que los Clippers podrían disponer de hasta 50 millones de espacio salarial.

Mientras tanto, todo apunta a que el general manager Trent Redden, ejecutivo respetado en los despachos de la liga, asumirá el mando de las operaciones de baloncesto. El club, que no acepta aún la sanción, no ha anunciado oficialmente un relevo interino. Pero alguien tendrá que tomar decisiones en un equipo sin primeras rondas, con el contrato de Leonard en el aire vía traspaso y con la presión de no desperdiciar la inversión en el Intuit Dome.

Gillian Zucker, en el centro de la tormenta

Si hay un nombre especialmente señalado en el informe, es el de Gillian Zucker. Responsable de las operaciones de negocio desde la llegada de Ballmer, fue la figura clave en los cuatro acuerdos entre patrocinadores del club y Leonard.

El informe de Wachtell es implacable. Asegura que Zucker hizo “declaraciones engañosas y falsas” durante las entrevistas y detalla su papel en el caso de Aspiration, la firma de servicios financieros. Según el documento, cuando el cofundador Joseph Sanberg le expresó su interés en un acuerdo de imagen con Leonard, ella le dijo que recurriría a un agente de negocios concreto para estructurarlo, un agente que en ese momento tenía un contrato de retención con los propios Clippers.

Un día después, siempre según el informe, Zucker contactó con ese agente. Poco después, el agente envió un correo interno describiendo una propuesta: 5 millones de dólares más 7 millones en acciones por año durante cuatro años, condicionados a que Leonard siguiera en los Clippers.

Los investigadores concluyen que Zucker transmitió de forma indebida esos términos al agente. Este declaró que ni él ni su equipo los habían diseñado. Y los testigos coinciden en que Sanberg no tenía experiencia suficiente en acuerdos de patrocinio de jugadores como para haberlos ideado por su cuenta.

Para la NBA, ese episodio ilustra la frontera que se cruzó: de la intermediación permitida a la arquitectura activa de pagos externos vinculados a la permanencia del jugador en el equipo.

Dennis Robertson, cinco años fuera del mapa

El castigo no se detiene en el club. También golpea al entorno de Leonard. Dennis Robertson, su tío y durante años su principal consejero de negocios, queda apartado durante cinco años de cualquier relación con equipos NBA y sus filiales en representación de jugadores, empleados u otro personal.

Su nombre llevaba tiempo circulando en los despachos de la liga. En la agencia libre de 2019, fue quien planteó a varios equipos —entre ellos Clippers, Lakers y Raptors— exigencias que iban mucho más allá del convenio colectivo: participación accionarial, acceso a avión privado, vivienda y dinero garantizado por acuerdos comerciales en los que Leonard no tendría que realizar contraprestación alguna, según distintas informaciones.

Aquellas solicitudes, aunque verbales y finalmente rechazadas, encendieron las alarmas en la oficina central. De ese episodio nació una iniciativa específica de cumplimiento: desde entonces, los equipos están obligados a reportar a la liga cualquier petición de compensación no autorizada por parte de un jugador, su agente o cualquier persona que actúe en su nombre, incluso si la oferta se descarta.

En julio, Leonard dio un giro a su estructura de representación: contrató a Harrison Gaines, de SLASH Sports, como nuevo agente y responsable de todos sus asuntos de negocio, reemplazando a Mitch Frankel y dejando a Robertson en un rol ya residual antes incluso de la sanción.

El propio Leonard, en su comunicado, asumió indirectamente esa herencia: “La integridad y el respeto por este juego son fundamentales para quién soy. Acepto plena responsabilidad por los errores de juicio de personas dentro de mi círculo cercano y lamento la distracción que esta situación ha causado a los aficionados y a mi familia”.

¿Hay margen para recuperar elecciones del draft?

La historia ofrece una pequeña ventana de esperanza. En el caso Joe Smith, la NBA castigó inicialmente a Minnesota con la pérdida de cinco primeras rondas consecutivas. Tres años después, devolvió las de 2003 y 2005, dejando a los Wolves sin picks en 2001, 2002 y 2004, pero no en un desierto total.

Ese precedente existe. No garantiza nada. Sí marca que, con el tiempo, la liga puede reconsiderar el alcance de una sanción si entiende que el castigo ya ha cumplido su función ejemplarizante.

Por ahora, los Clippers encaran un presente áspero: sin su propietario en el día a día, con su presidenta de negocio y su arquitecto deportivo castigados, con cinco primeras rondas volatilizadas y con el nombre del club asociado al caso más sonado de circunvención del tope salarial desde hace casi un cuarto de siglo.

La gran cuestión ya no es solo qué será de Kawhi Leonard o de Steve Ballmer. La pregunta es otra: ¿puede una franquicia levantarse de un golpe así y seguir aspirando a un anillo, o este será el precio definitivo de haber querido ir demasiado lejos para retener a su estrella?