Liam Lawson: ¿Qué más necesita para asegurar su futuro en Fórmula 1?
Liam Lawson llega a Interlagos con una mezcla incómoda: uno de sus mejores años en Fórmula 1 y, al mismo tiempo, una butaca para 2027 que sigue sin dueño. La suya, en concreto, aún no tiene nombre grabado.
El neozelandés de 24 años ha puesto números y actuaciones sobre la mesa. Noveno del campeonato con 83 puntos, líder del grupo de pilotos ajenos a los cuatro grandes equipos y pieza clave en la batalla de Racing Bulls por mantener a raya a Alpine en el Mundial de constructores. Y, pese a todo, nada firmado.
“Yo no sé qué más quieren que haga”, lanzó Lawson, sin rodeos, antes del Gran Premio de Brasil en Interlagos. No sonó a queja vacía, sino a diagnóstico frío de alguien que ve cómo el calendario se acaba y las puertas se cierran.
Un año sólido… y un vacío en el calendario
Racing Bulls todavía no ha anunciado su alineación para 2027. La consecuencia es brutalmente simple: Lawson encara el final de temporada sin un plan B. Si el equipo decide prescindir de él, no tiene alternativa.
“Es final de temporada. Cuando algo se empuja hasta tan tarde, te quedas prácticamente sin opciones, así que no es la situación más fácil”, admitió. No lo disimula. No lo dramatiza. Lo constata.
Sobre el asfalto, los argumentos son claros. Racing Bulls marcha quinto en el campeonato de constructores, con casi 40 puntos de margen sobre Alpine, sexto. En esa pelea, Lawson ha sido mucho más que un escudero cumplidor: ha sido el referente del equipo en la zona media.
En México, su última demostración de oficio: salida desde el pit lane, remontada paciente, noveno en pista y séptimo final tras las sanciones posteriores. Una carrera de las que gustan a los jefes de equipo: sin errores, con ritmo, con cabeza. Otra línea en el currículum. Otra vez la misma pregunta flotando: ¿qué más se le puede pedir?
“Llevamos un año muy fuerte y estamos en una buena posición”, resumió el propio piloto.
El peso de Red Bull y la sombra de Tsolov
El problema de Lawson no está en el cronómetro. Está en la estructura. Red Bull, propietaria de Racing Bulls, mira al futuro y empuja desde abajo. El nombre que asoma es el del búlgaro Nikola Tsolov, procedente de la F2, que ya se subió al coche de Lawson en los libres 1 de México.
Peter Bayer, CEO de Racing Bulls, no ha escatimado elogios hacia su actual piloto. Reconoció que Lawson ha “hecho todo” lo necesario para demostrar su valía dentro del equipo. Pero la frase que vino después pesó más que el elogio: recordó que su trabajo es “traer continuamente nuevos pilotos a la serie”.
Tsolov, según Bayer, se “integró perfectamente en el equipo”. Mensaje claro. El búlgaro no llega solo a aprender; llega como opción real.
La decisión final, insistió Bayer, recaerá en el jefe de equipo, Alan Permane. “Tomará la decisión correcta para el equipo”, apuntó. Correcta para el equipo. No necesariamente cómoda para Lawson.
Un piloto más fuerte que en 2025… y con más dudas
Lawson asegura que, este año, apenas ha pensado en su futuro. Se ha centrado en correr. Y sostiene que su nivel ha sido “mucho más fuerte” que en 2025, cuando Red Bull lo degradó tras solo dos carreras. Aquel episodio dejó cicatriz. Este curso, su respuesta ha sido pilotar mejor, con más consistencia, con más madurez.
La paradoja es cruel: cuanto mejor rinde, más evidente se hace que su continuidad no depende ya de su rendimiento. Depende de la estrategia de una marca que vive de fabricar talento y, a veces, de sacrificarlo.
Entre tanto, Lawson sigue compitiendo como si cada vuelta fuera un alegato.
Interlagos, lluvia, y un piloto sin red
Brasil llega con su guion clásico: clima cambiante, pista traicionera, margen mínimo para el error. El tipo de fin de semana en el que los buenos pilotos se distinguen de los meramente correctos.
Lawson, lejos de encogerse, se agarra a lo que controla: su velocidad. “Estoy emocionado”, confesó. Sabe que en México el coche voló: “Siento que el ritmo ha sido bueno, y en México fue muy, muy bueno”.
Interlagos puede traer lluvia, caos, banderas, estrategias a contrapié. “Será una carrera dura, pero seguro que tendremos condiciones mixtas este fin de semana, y seguro que va a ser un reto para nosotros”, anticipó.
Un reto más en un año que ya lo ha puesto contra las cuerdas fuera de la pista. Dentro, Lawson sigue respondiendo. Sigue sumando puntos. Sigue liderando la zona media. Sigue preguntándose, en voz alta y con razón: qué más tiene que hacer para que alguien le diga que ese asiento también es suyo en 2027.



