Pakistán sacude su equipo tras desastre en Inglaterra
La derrota en la serie ante Inglaterra no solo ha dolido a Pakistán. Ha provocado un terremoto. La federación ha respondido con una decisión extrema: siete jugadores fuera, cinco debutantes llamados a filas y cambio de seleccionador a mitad de gira, a falta de un solo Test para cerrar la serie.
Todo después de dos partidos a un solo lado. En Headingley, derrota por una entrada. En Lord's, caída por 194 carreras. Cuatro entradas, cuatro veces por debajo de 200 carreras. Un desplome colectivo que ha obligado a algo más que simples retoques.
Siete señalados, cinco caras nuevas
El mensaje es contundente. Muhammad Rizwan, Imam-ul-Haq, Salman Ali Agha, Ali Usman y Khurram Shahzad, todos con participación en la serie, han sido apartados del grupo antes del tercer Test en Edgbaston. Aamir Jamal y Muhammad Awais Jafar, que no habían llegado a debutar en esta gira, también regresan a casa sin haber jugado un solo balón.
En su lugar, una convocatoria masiva. Siete nombres entran en escena, cinco de ellos sin experiencia en Test. Entre los ya conocidos, Saim Ayub y Abdullah Fazal, bateadores con pasado reciente en el formato largo, vuelven a tener una oportunidad en un contexto de urgencia absoluta.
El resto del paquete es una apuesta de riesgo calculado. El all-rounder de spin Arafat Minhas, el seamer zurdo Mohammed Imran Jr, el guardameta Said Baig y los todoterreno Mohammad Imran y Razaullah reciben su primera llamada para Test. Un giro radical hacia la frescura, casi una ruptura con el grupo que inició la gira.
No es habitual que un equipo visitante vacíe medio vestuario en plena serie. En realidad, es prácticamente inaudito. Pero la magnitud de las derrotas ha empujado a Pakistán a cruzar esa línea.
Cambio de mando en pleno incendio
El movimiento no se limita al césped. El banquillo también cambia de rostro. Sarfaraz Ahmed, seleccionador principal, y su asistente Umar Gul han sido liberados de sus funciones para este tercer Test.
En su lugar, entra una dupla con un perfil distinto. Mike Hesson, técnico de la selección de white-ball de Pakistán, asume el control del equipo de Test para este último partido en Birmingham. A su lado estará Ashley Noffke, ex seamer australiano, que se incorpora al cuerpo técnico.
La decisión rompe con cualquier idea de continuidad. No se trata solo de ajustar roles o de mover piezas en la sombra. Es un corte limpio, casi quirúrgico, a tres días de que el equipo vuelva a saltar al campo.
El tercer Test en Edgbaston arranca el 9 de septiembre. Para entonces, Pakistán llegará con otro vestuario, otra voz en el vestuario y una presión descomunal sobre cada jugador que permanezca en el once.
El precedente de 2024: decisiones excéntricas, resultados reales
No es la primera vez que Pakistán responde al golpe con una maniobra que roza lo extravagante. En la última gira de Inglaterra por territorio paquistaní, en 2024, el guion ya dejó una escena difícil de olvidar.
Tras perder el primer Test en casa, con Inglaterra superando la barrera de las 800 carreras en total, el equipo local tomó una decisión que dejó perplejo a medio mundo del cricket: disputar el segundo Test en Multan sobre el mismo pitch.
Para adaptar la superficie, recurrieron a calentadores de jardín y ventiladores, acelerando el secado del terreno para favorecer a sus spinners. Una apuesta arriesgada, casi desesperada. Esta vez, sin embargo, funcionó. Pakistán ganó los dos siguientes Tests y se llevó la serie 2-1.
Ese recuerdo flota ahora sobre lo que está ocurriendo en Inglaterra. El patrón se repite: una reacción extrema tras un golpe brutal. Entonces fue el terreno de juego. Ahora es el vestuario entero, del XI a la sala de entrenadores.
La pregunta es si este nuevo volantazo devolverá a Pakistán al partido o si la gira quedará marcada como el ejemplo definitivo de lo que ocurre cuando un equipo decide cambiarlo todo en solo dos Tests. La respuesta, esta vez, llegará en Edgbaston.




