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Pakistán niega amenaza por entrevista a los hijos de Imran Khan

En el césped perfecto de Lord's se juega un Test clásico entre Inglaterra y Pakistán. Fuera de él, se libra otra batalla, mucho más incómoda. Política, poder y televisión se cruzaron en el almuerzo del primer día, mientras los jugadores comían sin saber que, lejos del vestuario, se hablaba incluso de cancelar la serie.

Durante la pausa de comida del segundo Test, Sky Sports emitió una entrevista grabada con Suleiman y Kasim Khan, los hijos de Imran Khan, leyenda del críquet paquistaní y ex primer ministro, encarcelado desde hace tres años por cargos de corrupción que él niega. Un segmento de televisión en mitad de un partido. Nada extraordinario, en apariencia. Esta vez, sí lo fue.

Según se ha sabido, la Pakistan Cricket Board (PCB) llegó a plantear a la England and Wales Cricket Board (ECB) la posibilidad de cancelar el Test en Lord's y el resto de la gira de tres partidos si esa entrevista salía al aire. La amenaza fue seria. El contexto, explosivo: Imran Khan, 73 años, héroe del Mundial de 1992, figura política polarizadora, en prisión y en el centro de un debate internacional sobre su trato y su seguridad.

La entrevista, conducida por Michael Atherton, ex capitán de Inglaterra, dio voz a los dos hijos de Imran. Suleiman y Kasim expresaron su preocupación por las condiciones en las que se encuentra su padre y criticaron la respuesta del gobierno británico. Antes de que las imágenes se emitieran, Sky recibió una queja por el plan de difusión. La tensión subió de golpe.

La cadena, ante el escenario, recurrió al asesoramiento del Foreign, Commonwealth and Development Office, el departamento gubernamental británico responsable de asuntos exteriores. En Pakistán, el partido se ve a través de la televisión pública PTV, que utiliza las imágenes de Sky. PTV, sin embargo, decidió no emitir la entrevista.

En medio de ese ruido, los protagonistas sobre el campo aseguran que no escucharon nada.

Reacciones en el Campo

Al término del segundo día, con Inglaterra 261 carreras arriba con 81-3 en su segunda entrada, el seleccionador de Pakistán, Sarfaraz Ahmed, se plantó ante los micrófonos y se desmarcó por completo del conflicto.

«No sé nada. Solo estoy concentrado en el partido», dijo. Cuando se le preguntó directamente por la entrevista, fue igual de tajante: «¿Estás hablando de la entrevista? No sabemos de la entrevista». Y sobre si en algún momento existió la posibilidad de que los jugadores no regresaran al campo tras el almuerzo del primer día, respondió con naturalidad: «Todo está bien. Estábamos almorzando en ese momento».

Mientras Sarfaraz defendía la burbuja deportiva de su vestuario, la estructura de poder en Pakistán añadía otra capa de complejidad. El presidente de la PCB, Mohsin Naqvi, es también ministro del Interior del país. Es decir, el hombre que dirige el organismo que negocia con la ECB es, a la vez, una de las figuras clave del aparato de seguridad del Estado paquistaní.

El Test, pese a todo, siguió adelante. Los jugadores volvieron al campo tras el descanso, el juego se reanudó y la jornada avanzó hasta el final del segundo día sin más interrupciones. Se entiende que Sky no recibió nuevas quejas el viernes relacionadas con la emisión de la entrevista. La tormenta política se quedó, por ahora, fuera de la cuerda de la boundary.

La historia, sin embargo, toca una fibra sensible en la relación entre estos dos países en el críquet. Inglaterra visitará Pakistán en octubre para una serie triangular de un día con los locales y Sri Lanka. Será la cuarta gira inglesa al país en cuatro años, después de un parón de 17 años por motivos de seguridad. Una frecuencia que habla de confianza recuperada, pero que episodios como este ponen a prueba.

El recuerdo de 2006 sigue flotando en el ambiente. Entonces, en The Oval, un Test entre Inglaterra y Pakistán se abandonó después de que los visitantes fueran acusados de manipular la pelota. Pakistán se negó a salir al campo tras el té del cuarto día y se consideró que había perdido el partido por incomparecencia. Es, todavía hoy, la única vez en la historia que un equipo ha perdido un Test por renuncia.

Ahora, casi dos décadas después, la amenaza de otro choque institucional apareció de nuevo, no por un incidente en el campo, sino por una entrevista televisiva sobre la figura más influyente del críquet paquistaní moderno.

El balón vuelve a correr en Lord's. El marcador avanza, las estadísticas se acumulan, pero la pregunta queda en el aire: ¿hasta qué punto podrán Inglaterra y Pakistán mantener separado el críquet de las sacudidas políticas que rodean a Imran Khan cuando llegue octubre y la serie se traslade a suelo paquistaní?