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Protesta antiinmigración en Portsmouth se disuelve tras confusión con equipo de cricket

Un grupo de manifestantes antiinmigración que se plantó a las puertas de un hotel en Portsmouth terminó desconvocando su protesta en cuestión de minutos al descubrir que en el edificio no se alojaban solicitantes de asilo, sino la selección sub-19 de cricket de Pakistán.

La escena, casi absurda, llegó después de un fin de semana marcado por la tensión en la ciudad portuaria. El domingo, la llegada a Eastney harbour de una gran embarcación neumática con unas 140 personas a bordo desató una protesta masiva. Un grupo de vigilantes vestidos de negro intentó bloquear las calles cercanas al puerto para impedir que los recién llegados abandonaran la zona.

El primer ministro, Andy Burnham, reaccionó con dureza. Un portavoz de su oficina denunció el comportamiento “intimidatorio y matonil” de los manifestantes, mientras Burnham prometía frenar “la política del veneno que se cuela en nuestras calles”. La protesta se disolvió de madrugada, después de que la policía obtuviera una orden de dispersión y advirtiera de posibles detenciones.

Lejos de enfriarse, el clima siguió cargado. Al día siguiente, la imagen de un autobús y de un grupo de jóvenes asiáticos en el Marriott Hotel de la ciudad empezó a circular en redes sociales. Bastó eso para que los manifestantes volvieran a movilizarse.

Entre los llamados al lugar apareció George Madgwick, líder del grupo Reform UK en el consejo del condado de Hampshire. En una publicación de Facebook posteriormente eliminada, relató que, nada más llegar, pidió explicaciones a la dirección del hotel. El responsable le aclaró que los huéspedes señalados eran jugadores de cricket.

“El hotel explicó que se trataba de un equipo de cricket de Pakistán. El entrenador del equipo vino a hablar conmigo personalmente y vi pruebas”, escribió Madgwick. “Luego fui a hablar con la multitud de 40-50 personas que se estaba reuniendo y se lo confirmé, asegurándoles que era un equipo de cricket. Inmediatamente la multitud lo aceptó con respeto. En cinco minutos se habían marchado”.

Madgwick aseguró sentirse satisfecho por haber contribuido a rebajar la tensión, pero aprovechó para cargar contra el Ejecutivo: “Estoy contento de haber podido ayudar a la situación y evitar que aumentara la tensión. Pero el gobierno tiene que entender por qué pasan estas cosas. No es porque los manifestantes y la gente que se reúne sean malas personas. Los residentes locales solo quieren proteger la ciudad que aman de la mejor manera que saben”.

Desde el movimiento Stand Up to Racism, la lectura es muy distinta. Un portavoz declaró al Portsmouth News: “Permitir que los racistas se movilicen de esta forma cada vez que sospechan de cualquier grupo de personas no blancas es extremadamente peligroso. Es racismo en acción y tiene que parar”.

El episodio ha encendido las alarmas también en el mundo del cricket. El England and Wales Cricket Board se puso en contacto con el Pakistan Cricket Board para comprobar el estado anímico y la seguridad de los jóvenes jugadores, y está revisando los dispositivos de protección para el resto de la gira del combinado sub-19.

El equipo viene de disputar un Test de cuatro días ante England Under-19s, que perdió por 10 carreras la semana pasada, y afronta este miércoles un encuentro de un día frente al mismo rival en Arundel, a unos 40 kilómetros de Portsmouth. El último partido, también un ODI, está programado para el sábado en Guildford. Mientras tanto, la selección absoluta masculina de Pakistán se encuentra igualmente en el país, disputando el tercer y último Test contra England en Edgbaston.

En Portsmouth, la pregunta ya no es solo quién llega en las embarcaciones, sino qué ocurre cuando el simple aspecto de un grupo de jóvenes con equipaciones deportivas basta para desatar otra vez la furia en la calle.