Rashid Latif critica al PCB: el peor en 70 años tras la derrota en Lord’s
La derrota dolió. El marcador, todavía más: 194 carreras de diferencia ante Inglaterra en Lord’s, el domingo 30 de agosto. Con ese golpe, Inglaterra se aseguró el 2-0 en la serie de tres Test y empujó a Pakistán a una de sus giras más grises por el Reino Unido.
En medio de la tormenta, Rashid Latif decidió no callar.
“El peor Pakistan en 50 años”… pero Latif mira más arriba
El ex wicketkeeper-batter, siempre directo, recogió la frase que ya circulaba en medios británicos: este sería “el peor Pakistan en los últimos 50 años”. Latif no la rechazó. La amplificó. Pero desplazó el foco.
Para él, los jugadores no son los únicos responsables del derrumbe.
En declaraciones a Geo News, Latif lanzó un dardo que atravesó toda la estructura del cricket pakistaní: “Todos hablan del equipo de Pakistán, de que es el peor equipo de gira en los últimos 50 años. Pero nadie habla de cómo la junta actual es la peor en los últimos 70 años. Nadie habla del peor comité de selección y de los peores entrenadores”.
No se quedó ahí. “Si combinas estos problemas, tendrás la respuesta a tu pregunta. Sabrás quién ha arruinado a este equipo. Ahora pierdes de forma constante. Este es el peor cricket board, eso es un hecho”, remató, sin matices.
El mensaje fue claro: la crisis no es solo de vestuario, es de despacho.
Un batting en ruinas
Los números respaldan la furia. En dos Test, Pakistán no ha logrado superar los 200 runs en ninguna de sus entradas. En este nivel, eso es una condena.
La serie ante Inglaterra ha expuesto la fragilidad de la alineación. No hay anclas, no hay resistencia larga en el crease, no hay socios que sostengan una entrada bajo presión. Cada collapse parece anunciar el siguiente.
La vuelta de Babar Azam en Lord’s debía ser un punto de inflexión. Se perdió el primer Test, regresó al escenario más icónico del cricket con la misión de apuntalar un batting tambaleante. Era la figura llamada a cambiar el tono de la gira.
No ocurrió.
Babar se marchó con scores de 8 y 6. Dos entradas breves, dos golpes más al ánimo de un equipo ya agobiado. Su segundo dismissal lo resumió todo: Jofra Archer le lanzó un short ball venenoso, Babar no logró controlarlo y la presión se disparó otra vez. La estrella, desbordada; el equipo, sin respuestas.
Cada wicket que caía confirmaba la sensación de Latif: hay algo mucho más profundo que un simple mal día en la oficina.
Tormenta fuera del campo: la entrevista sobre Imran Khan
El Test de Lord’s no solo se jugó con el bate y la bola. También se jugó en el terreno político y mediático.
Sky Sports emitió una entrevista de 18 minutos con los hijos de Imran Khan, centrada en la situación del ex capitán y ex primer ministro en prisión. En plena serie, el contenido agitó aún más el ambiente alrededor de la selección pakistaní.
Informes locales aseguraron que el PCB llegó a amenazar con retirarse del Test de Lord’s por la emisión. El ruido creció rápido, justo cuando el equipo menos necesitaba distracciones.
Babar Azam y el head coach Sarfaraz Ahmed salieron a desactivar la bomba. Ambos negaron que Pakistán hubiera considerado abandonar el partido. Sobre el césped, al menos, no hubo retirada. Solo una derrota contundente.
Un 3-0 en el horizonte… o un mínimo acto de rebeldía
Con la serie ya perdida, el viaje se traslada ahora a Edgbaston, Birmingham. El tercer y último Test arranca el 9 de septiembre. En lo numérico, solo queda evitar el 3-0. En lo simbólico, queda algo más: demostrar que este equipo aún tiene pulso.
Pakistán deberá reagruparse rápido. Encontrar runs donde hasta ahora solo ha habido dudas. Proteger a sus bowlers, que han peleado con muy poco colchón. Y, sobre todo, responder a una crítica que ya no viene solo de fuera, sino de voces históricas como la de Rashid Latif.
La gira ya es un golpe duro para la reputación del cricket pakistaní. La verdadera cuestión es si en Edgbaston se verá otro desplome… o el primer gesto de que, incluso en su momento más bajo en medio siglo, este equipo todavía puede plantarse y decir: hasta aquí.




