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Richard Thompson defiende The Hundred: un precio que merece la pena

Richard Thompson no se esconde. El presidente de la England and Wales Cricket Board (ECB) mira de frente al desorden del calendario, a las críticas por el desgaste de los jugadores y a los reproches por la cercanía entre torneos… y responde con una frase que resume su postura: el caos es “un precio que merece la pena pagar”.

Desde que The Hundred irrumpió en 2021, el verano inglés se ha convertido en un rompecabezas. Este año, solo hubo dos días entre la final del torneo y el primer Test contra Pakistán en Headingley. Un margen mínimo para un equipo nacional que debería llegar fresco, preparado y con tiempo para cambiar el chip.

Aun así, Thompson insiste: el balance sigue siendo positivo.

Un verano comprimido, pero mucho más rico

La creación de The Hundred obligó a apretar todavía más un calendario ya saturado, con County Championship, T20 Blast y One-Day Cup luchando por espacio. Esa última competición, de hecho, ha quedado relegada en buena parte a un escenario casi de segundo equipo cuando coincide con The Hundred.

“Estamos teniendo que encajar a la fuerza demasiado cricket”, admite Thompson. La frase retrata el problema: demasiados partidos, demasiado poco tiempo.

Pero detrás del experimento hay una realidad financiera que la ECB considera innegociable. La venta de participaciones en las ocho franquicias de The Hundred generó más de 500 millones de libras el año pasado. Dinero fresco, repartido por todo el sistema profesional y doméstico. Algunas counties han aprovechado para borrar de un plumazo deudas históricas. Otras han apostado por infraestructuras, modernización, futuro.

“Sacrificios tienen que hacerse”, explicó Thompson a Sky Sports. “Si podemos sacar toda la deuda del juego, que lo hemos hecho, y crear una generación de counties que puedan reinventarse, ese es un precio que merece la pena pagar”.

La apuesta es clara: estabilidad económica a cambio de tensión deportiva.

Una ventana blindada para las estrellas

Para maximizar el impacto de The Hundred, la ECB ha despejado una ventana en julio y agosto sin cricket internacional. El objetivo es sencillo: que las grandes figuras de Inglaterra estén disponibles para sus franquicias. Sin excusas. Sin retiradas de última hora.

Inglaterra ya no puede sacar a sus jugadores de The Hundred para preparar partidos internacionales. El calendario manda. El caso del lanzador Josh Tongue, que calificó el giro entre competiciones como “una locura de planificación”, retrata la sensación dentro del vestuario.

Thompson reconoce que se ha cruzado una línea delicada. “Nos criticaron porque The Hundred terminó y dos días después estábamos jugando un Test en Headingley”, recordó. Y lanzó una advertencia que suena a límite definitivo: “Imagina que eso se convierte en un día. Eso no puede pasar”.

La ECB se aferra a un argumento clave: solo cuatro países han logrado crear una ventana propia que prácticamente garantice el éxito financiero de su cricket. “Nosotros, Sudáfrica, India, Australia”, enumera Thompson. Inglaterra quiere seguir en ese grupo, aunque el calendario se retuerza.

Orgullo, responsabilidad y el caso Brydon Carse

Entre la discusión sobre fechas, torneos y millones, Thompson también tuvo que salir al paso de otro frente incómodo: la conducta de los jugadores de la selección masculina.

Las dudas sobre la profesionalidad del grupo le resultan “enormemente” decepcionantes. La palabra no es casual. Llega justo después del episodio que salpicó a Brydon Carse, apartado del segundo Test contra Pakistán tras ser brevemente arrestado bajo sospecha de estar ebrio y alterando el orden público mientras estaba de servicio con Durham.

Carse fue puesto en libertad poco después, y tanto la policía como el Cricket Regulator mantienen abiertas sus investigaciones. Las imágenes del jugador esposado y rodeado de agentes, circulando en redes sociales, golpearon de lleno la imagen del equipo nacional.

Thompson fue tajante. “Cuando juegas para tu país te juzgan con estándares mucho más altos”, subrayó. Y remarcó lo que, para él, debe ser innegociable: “Llevar esos tres leones implica respeto, responsabilidad y orgullo. Si no vives y respiras esas cualidades, hay un problema”.

Su mensaje va más allá de un caso puntual. “Cada jugador tiene que entender la responsabilidad que conlleva jugar para Inglaterra”, remató.

Entre un calendario que cruje y una imagen que se quiere blindar, la ECB camina sobre una delgada línea: ¿hasta dónde puede tensarse el juego sin romperse, mientras The Hundred sigue reclamando su sitio en el centro del verano inglés?