logo

Rishabh Pant y su salida de Lucknow Super Giants: un adiós cordial

La salida de Rishabh Pant de Lucknow Super Giants no dejó un vacío frío de negocio. Dejó una relación que, según su propio dueño, sigue viva. Y eso, en la hipermercantilizada Indian Premier League, ya es noticia.

Sanjiv Goenka, propietario de LSG, rompió el silencio sobre el traspaso de su ex capitán a Delhi Capitals y dejó claro que el vínculo con el wicketkeeper-batter va más allá de una cifra en la mesa de negociaciones. Pant regresó a Delhi por 15 crore de rupias antes de la temporada 2027, en una operación en la que Lucknow recibió al spinner de India Kuldeep Yadav, valorado en 13,5 crore. Un intercambio pesado, tanto en dinero como en simbolismo, tras solo dos años de aventura conjunta.

En el podcast de Shubhankar Mishra, Goenka fue directo cuando le preguntaron por “la última conversación” con Pant antes del retorno a Delhi. No hubo despedida fría ni cierre de carpeta.

«Nuestra última conversación no fue solo sobre el traspaso. Hemos seguido hablando incluso después de eso», explicó el dueño de LSG, dejando entrever una sintonía poco habitual entre franquicia y estrella saliente.

Cuando le insistieron en qué le dijo al jugador al abandonar Lucknow, la respuesta fue tan sencilla como reveladora: buenos deseos y una cita pendiente. «Buena suerte para él y mis mejores deseos. Planeamos cenar uno de estos días», añadió. Nada de reproches, nada de distancias. Un adiós deportivo, no personal.

De récord histórico a salida inevitable

El contexto hace que esas palabras pesen más. Pant no llegó a Lucknow como uno más. En el mega auction de 2025, LSG apostó fuerte: 27 crore de rupias, récord absoluto en la historia de la IPL en ese momento. Fichaje galáctico, precio de superestrella y, de inmediato, la capitanía tras la marcha de KL Rahul.

El mensaje era inequívoco: el proyecto giraba alrededor de Rishabh Pant.

El guion, sin embargo, no acompañó en el campo. En ninguna de las dos temporadas con Pant como capitán, Lucknow consiguió meterse en playoffs. La inversión récord no se tradujo en la consistencia que la franquicia esperaba. El rendimiento del equipo quedó por debajo de la narrativa que había generado su fichaje.

La presión creció, el escrutinio también. Cada decisión táctica, cada entrada al bate, cada cambio de bowling se leía a través del prisma de los 27 crore. El liderazgo de Pant, bajo lupa constante.

Antes de que terminara la temporada 2026, el capitán dejó de serlo. Fue relevado del cargo, según se informó, a petición del propio jugador. Poco después se confirmó su regreso a Delhi Capitals. El círculo se cerraba con una sensación de etapa inconclusa: dos años intensos, mucho ruido, pocos resultados colectivos.

Una estrella cuestionada en la IPL, intocable con India

Mientras su papel en la IPL se reordenaba, la jerarquía de Pant en el cricket internacional seguía otra línea, mucho más ascendente. El wicketkeeper-batter de 28 años se mantuvo como pieza clave de India en Test cricket y lo refrendó en la reciente serie en Sri Lanka.

India se impuso en el primer Test en Galle y rozó el 2-0 en Colombo, donde la selección local resistió a un largo periodo al bate tras el follow-on impuesto por los visitantes. En medio de esa serie, Pant volvió a escribir su nombre en la historia.

Superó a MS Dhoni como máximo anotador de India como wicketkeeper designado en Tests fuera de casa o en sedes neutrales. No es un registro menor. Es un golpe directo al legado del que durante años fue el patrón del puesto.

Pant suma ya 2.534 carreras en ese tipo de encuentros, con un promedio superior a 41, por encima de las 2.496 de Dhoni. Detrás aparecen nombres de otra época: Farokh Engineer (1.209), Syed Kirmani (1.109) y Kiran More (901). La tabla habla sola: en escenarios adversos, lejos de casa, Pant ha levantado la mano como pocos.

Su impacto no se limita al volumen de runs. También ha escalado en la lista histórica de seis-hitters en Test cricket, superando a Adam Gilchrist para colocarse como el tercer jugador con más seis en el formato. Una estadística que resume bien su estilo: agresivo, sin miedo, capaz de cambiar el tono de un partido en un par de overs.

Un adiós amable en un negocio implacable

Con ese contexto, el divorcio deportivo entre Pant y LSG podría haber sido áspero. No lo fue, al menos de puertas afuera. La franquicia no encontró la regularidad que buscaba tras su apuesta récord. El jugador, pese a sus destellos, no logró llevar al grupo al nivel que exigía la inversión. La decisión de separarse parecía inevitable.

Lo llamativo es el tono con el que se ha producido.

Goenka no habló de frustración ni de decepción. Habló de conversaciones que continúan y de una cena pendiente. Habló de “buena suerte” y “mejores deseos” para un jugador por el que el club pagó como nunca antes y que, aun así, se marcha sin haber tocado techo con esa camiseta.

Mientras Pant se prepara para una nueva etapa en Delhi Capitals y su futuro en la IPL entra en otra curva, queda una imagen poco habitual en la liga: la de un dueño y una ex estrella de la franquicia manteniendo una relación cordial, casi cómplice, después de una apuesta millonaria que no llevó al destino esperado.

En un torneo donde los ciclos se consumen a velocidad de T20, la verdadera incógnita ya no es por qué se rompió el proyecto en Lucknow, sino hasta dónde puede llegar Pant en su segunda vida en Delhi. Y si, algún día, esa cena prometida con Goenka acabará hablando de un reencuentro… o de una gran final vivida desde bandos opuestos.