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Saskia Horley brilla en la final y lleva a Middlesex a su primer título

En Bristol, bajo la presión de una final y con un título en juego, Saskia Horley convirtió un buen día en uno inolvidable. La capitana de Middlesex se adueñó de la Metro Bank Women's One Day Cup League Two final con un centenar deslumbrante y cuatro wickets para cerrar una victoria por 67 carreras sobre Glamorgan y asegurar el primer título del club en este formato.

Un centenar que cambió el partido

Middlesex necesitaba un ancla y encontró mucho más que eso. Horley golpeó 117 carreras de apenas 86 bolas, con 13 límites, y marcó el ritmo de una actuación al bate que nunca permitió respirar a Glamorgan.

El inicio ya había sido prometedor. Artemis Downer, que había castigado a Glamorgan con un 60* en la victoria por diez wickets a principios de septiembre, volvió a abrir con intención y colocó un par de buenos golpes antes de caer atrapada en point ante Anna-Mae Shearn. Un aviso de que Middlesex no iba a especular.

La respuesta fue madura. Izzy Routledge y Pippa Sproul se encargaron de estabilizar la entrada con una asociación fluida de 60 carreras. Cuando Routledge fue cazada en mid-off por un envío de Nicole Reid, Sproul tomó el relevo con un 43 sólido de 67 bolas, hasta que Poppy Walker logró frenarla con un atrapado y lanzado.

Ahí apareció el momento que partió la final. Glamorgan empezó a resquebrajarse en el campo: varios catches dejados caer, un stumping fallado y la sensación de que cada error tenía un coste inmediato. Horley y Finty Trussler olieron la sangre y castigaron sin piedad. Entre ambas añadieron 131 carreras para el cuarto wicket, cambiando por completo la dimensión del marcador.

Trussler, con otro 43 muy valioso, cayó finalmente stumpeada por Abbey Freeborn a bola de Eve Jackson. Horley siguió, implacable, hasta que su brillante entrada terminó en 117, pero el daño ya estaba hecho. Middlesex cerró en 278-6 en 50 overs, dejando un objetivo de 279 que exigía casi perfección a Glamorgan.

Glamorgan responde, pero Horley no suelta el mando

La persecución galesa empezó con un golpe psicológico temprano. En el quinto over, Siya Nanavati derribó el castillo de Lauren Parfitt, la capitana, por solo ocho. Un mazazo. Poco después, la pegadora Daisy Jeanes fue atrapada en mid-wicket a bola de Issy Routledge y la presión se disparó.

Cada vez que Glamorgan intentaba construir, Middlesex encontraba una forma de romper. Horley, ya heroína con el bate, se puso la gorra de lanzadora y volvió a inclinar el partido. Se llevó los wickets de Bethan Ellis y Megan Sturge y dejó el marcador en un delicado 72-4. Glamorgan no solo perseguía carreras; perseguía estabilidad.

La única resistencia seria llegó con una asociación de 72 carreras entre Freeborn y Bethan Gammon. Freeborn, con 43, y Gammon, serena y productiva, devolvieron algo de esperanza al banquillo galés. El ritmo requerido, sin embargo, no dejaba margen para errores. Cuando Anaya Patel derribó a Freeborn por 43, la escalada volvió a hacerse cuesta arriba.

Gammon siguió tirando del equipo y terminó como máxima anotadora de Glamorgan con 58, pero la respuesta se fue apagando. Hannah Davis entró en escena con dos golpes rápidos que terminaron de desarmar la persecución, incluido el wicket clave de Gammon, atrapada en el deep. Con ella se fueron las últimas opciones de forzar un final tenso.

El cierre tenía que llevar la firma de quien había dominado la tarde. Horley regresó al centro de la acción y provocó el último wicket, con Gemma Porter atrapada por Trussler. Glamorgan cayó por 211 en 44.5 overs. Horley completó unas cifras de 4-36, Davis aportó 3-36, y Middlesex celebró un título construido sobre la actuación total de su capitana.

Un título histórico y un adiós agridulce

Para Middlesex, este triunfo supone su primer título de One Day Cup, un hito que llega en un grupo donde muchas jugadoras compaginan el cricket con otros trabajos. El plan fue claro: una base sólida al bate, libertad para que sus golpeadoras se expresaran y una unidad de lanzadoras que, una vez más, cumplió sin fisuras.

Glamorgan, por su parte, se queda sin el doblete tras haber conquistado la League Two T20 Blast, y sin el cierre ideal a su etapa en el segundo nivel justo antes de dar el salto al cricket profesional de Tier One. Lo que podía ser un final perfecto se convirtió en una lección dura: los errores en el campo, esas oportunidades perdidas en la primera entrada, pesaron demasiado.

Aun así, su temporada deja señales poderosas. Gammon liderando con el bate, jóvenes como Daisy Jeanes y otras piezas emergentes consolidando un núcleo competitivo y una estructura que apunta a un futuro sólido en la élite.

En Bristol, sin embargo, la noche perteneció a Middlesex y, sobre todo, a Saskia Horley. Un último partido con la camiseta del club convertido en obra completa: centenar decisivo, cuatro wickets, el trofeo levantado y un vestuario lleno de jugadoras que miran ya al profesionalismo con otra convicción.

Si este es el punto de partida para Middlesex y el trampolín de Glamorgan hacia el Tier One, la batalla por el próximo título promete ser todavía más feroz.

Saskia Horley brilla en la final y lleva a Middlesex a su primer título