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Scottie Thompson y su papel en la victoria de Gilas sobre Jordan

En la fría lógica de internet, Scottie Thompson fue el villano. En la mirada de Tim Cone, fue uno de los pilares silenciosos de la agónica victoria de Gilas Pilipinas por 82-81 sobre Jordan.

Todo giró alrededor de una sola jugada. Con siete segundos en el reloj, Gilas arriba por un punto, Thompson cometió una violación de cinco segundos en el saque de banda. Regalo de posesión. Última oportunidad para Jordan. Las críticas estallaron al instante, dirigidas al veterano guardia que ya carga con un historial de cuestionamientos cada vez que se pone la camiseta de la selección.

Pero la historia del partido no se reduce a ese error. Ni mucho menos.

El jugador que hace el trabajo sucio

Cone no dudó en plantarse frente a la tormenta. El entrenador defendió con firmeza el impacto de Thompson, subrayando lo que no siempre se ve en la hoja de estadísticas: rebotes, defensa, esfuerzo constante y la capacidad de hacer que el equipo funcione.

“People kind of give Scottie a hard time because he was not a great shooter, he’s not a true point guard, he’ll make a turnover here or there but they dismiss all the other stuff that he does”, señaló Cone, recordando lo que ya es casi una marca registrada del guardia en la PBA.

Para el técnico, Thompson sigue siendo el mismo jugador que se ganó su lugar a base de intangibles. “As we all know in the PBA, he does all the ‘Scottie things. He gets the rebounds, he gets the loose balls. He defends. He knows how to get teams to the execution”, añadió.

No son elogios vacíos. Frente a Jordan, Thompson encarnó exactamente ese rol. Se encargó de los trabajos de “blue collar”: pelear cada balón dividido, meterse en la lucha por los rebotes, y asumir la dura tarea de marcar a los principales generadores ofensivos del rival, Jalen Harris y Freddy Ybrahim.

Del -18 al control del juego

El peso real de su actuación se notó desde su primera entrada al partido. Gilas estaba contra las cuerdas, abajo por hasta 18 puntos en el primer cuarto, 26-8. El juego se deshilachaba, la ofensiva lucía precipitada y la defensa llegaba siempre un paso tarde.

Con Thompson en cancha, el equipo se serenó. El ritmo cambió. La selección empezó a ejecutar mejor en media cancha, a controlar el rebote y a frenar las penetraciones de los guards jordanos. No fue una explosión de puntos suyos, fue algo más sutil: decisiones correctas, presencia defensiva, energía.

Al final, el dato frío reflejó lo que el ojo atento ya había visto: Thompson terminó con un +13 de eficiencia, una cifra que habla de su impacto cuando estuvo en el parquet.

La jugada maldita y el tapón salvador

Nada de eso evitó que el foco público se clavara en los últimos segundos. La violación de cinco segundos en el saque lo colocó en el centro del fuego cruzado en redes sociales. En partidos cerrados, los errores en el clutch se magnifican, y el juicio suele ser implacable.

Jordan tuvo la última posesión. La tensión se disparó. Pero ahí apareció Kai Sotto con el tapón que salvó el resultado y congeló el intento final del rival. Gilas respiró. El marcador no se movió. La victoria quedó sellada.

El fallo de Thompson no desaparece, pero tampoco borra todo lo que hizo antes. Para Cone, reducir su actuación a esa acción es una lectura injusta y superficial.

Respaldo desde dentro del programa

Tim Cone no fue el único en salir en su defensa. El team manager y program director de Gilas, Alfrancis Chua, también dio un paso al frente para recordar lo que muchos pasaron por alto en medio del ruido.

“Defense buong game sa best player ng Jordan, di niyo nakita?”, escribió Chua, apuntando directamente al trabajo defensivo que Thompson asumió durante todo el encuentro.

Cone, por su parte, insistió en que el guardia no vive del lucimiento individual, sino de potenciar a quienes lo rodean. “He will make big shots and get to the rim when he needs to but he really relies on his teammates a lot to make shots”, explicó el entrenador, resaltando esa naturaleza de jugador colectivo, más preocupado por el funcionamiento del grupo que por adornar su línea estadística.

La conversación en redes seguirá girando alrededor de esa violación de cinco segundos. Dentro del vestuario, en cambio, la memoria se queda también con el jugador que ayudó a levantar un partido que se escapaba por 18 puntos y que terminó con Gilas sobreviviendo por uno. Y ahí, para el cuerpo técnico, el nombre de Scottie Thompson sigue estando en la columna correcta.