Siete leyendas del críquet australiano apoyan a Imran Khan
Siete ex capitanes de la selección de críquet de Australia han salido de la discreción habitual de las viejas glorias para entrar de lleno en un terreno incómodo: la situación carcelaria de Imran Khan en Pakistán. Lo han hecho por escrito, en una carta dirigida a la ministra de Asuntos Exteriores Penny Wong, en la que expresan su preocupación por el trato que recibe el ex primer ministro paquistaní y fundador del partido PTI.
Allan Border, Greg Chappell, Ian Chappell, Belinda Clark, Kim Hughes, Mark Taylor y Steve Waugh firman el documento. No se presentan como figuras políticas ni como analistas internacionales, sino como lo que fueron durante años: capitanes, referentes morales de un deporte que en Australia se vive casi como una religión. Y desde ese lugar, apelan a algo básico: la humanidad en el trato a cualquier persona bajo custodia.
No entran a valorar si Imran Khan es culpable o inocente de los cargos que pesan sobre él. De hecho, lo dejan claro: no toman posición sobre el caso legal ni sobre el trasfondo político, que consideran un asunto interno de Pakistán. El foco de su mensaje está en otro punto, más simple y a la vez más incómodo: cómo se trata a un detenido, sea cual sea su ideología.
Según recoge la prensa australiana, el entorno de Penny Wong respondió recordando que el gobierno ya viene planteando el caso de Khan en sus contactos con Pakistán. La posición oficial es insistir ante las autoridades paquistaníes para que el ex primer ministro reciba una atención médica adecuada mientras siga entre rejas.
Imran Khan, de 73 años, está encarcelado desde 2023. A finales de 2025, él y su esposa fueron condenados a 17 años de prisión por cargos de corrupción que ambos niegan. Su figura divide profundamente a Pakistán, pero su situación penitenciaria ha encendido alarmas más allá de la política.
El 18 de agosto, el Tribunal Supremo de Pakistán ordenó al gobierno trasladar a Khan, en un plazo de dos días, al hospital privado Shifa International de Islamabad, para que fuera examinado y tratado por una comisión médica multidisciplinar. La decisión parecía abrir la puerta a un respiro en sus condiciones de reclusión. Sin embargo, poco después se supo que finalmente fue llevado al Pakistan Institute of Medical Sciences, un centro médico estatal.
El gobierno paquistaní insiste en que el encarcelamiento de Khan se rige por las normas penitenciarias del país, por las órdenes de los tribunales y por los protocolos de seguridad aplicables a un preso de alto perfil. Las autoridades rechazan de plano las denuncias de aislamiento punitivo, malos tratos o privación de derechos básicos.
En medio de ese cruce de versiones, el gesto de siete ex capitanes australianos irrumpe como una llamada incómoda desde un mundo, el del deporte, que rara vez se mezcla de forma tan directa con la diplomacia. No discuten sentencias ni procesos. Preguntan por algo más elemental: cómo se trata a un hombre cuando se cierran las puertas de la celda. Y esa pregunta, ahora, viaja desde los campos de críquet de Australia hasta los pasillos del poder en Islamabad.




