Somerset golpea primero en la niebla
La mañana en Taunton se abrió gris, con llovizna y un cielo bajo que invitaba a lanzar primero. Somerset ganó el sorteo… y no desaprovechó el regalo. Glamorgan, obligado a batear en condiciones traicioneras, se encontró pronto contra las cuerdas: 80-4 y una sensación clara de ocasión perdida.
El inicio fue lento, casi tímido, con los lanzadores locales buscando su mejor ritmo sin terminar de encontrarlo. Hasta que apareció Migael Pretorius. El sudafricano cambió el tono del partido con una intervención de puro impacto: se llevó a Asa Tribe y a Kiran Carlson, abriendo la puerta de par en par.
El de Tribe, además, cayó con una acción que levantó al campo: una espectacular atrapada en plancha de James Rew, de esas que no solo valen un wicket, sino que encienden a todo un equipo. Glamorgan no solo perdía a un bateador; perdía aire.
Con la presión ya instalada en el marcador y en la mente de los visitantes, Craig Overton se sumó al asalto. El objetivo: Mason Crane, improvisado como opener. Overton lo cazó y la sensación de que Somerset había leído a la perfección el guion del día se hizo todavía más evidente.
La lluvia, que había sido telón de fondo constante, obligó a una breve pausa. Pero ni siquiera el parón enfrió a los locales. A la vuelta, Lewis Gregory puso la guinda al turno de la mañana al deshacerse de Colin Ingram, bien atrapado en el cordón de slips. Un golpe más a la línea de resistencia de Glamorgan.
En una jornada marcada por las interrupciones y los nubarrones en todo el calendario, Somerset fue de los pocos que supo sacar partido del clima y del sorteo. En un día así, ganar la moneda al aire ayuda. Saber qué hacer después marca la diferencia. Y ahí, de momento, el equipo de Taunton va varios pasos por delante.




