logo

Stephen Fleming, nuevo seleccionador de test de Inglaterra: una oportunidad única

Stephen Fleming habla del cargo como si fuera una mezcla de regreso a casa y salto al vacío. A sus 53 años, el excapitán de los Black Caps ha aceptado el puesto de seleccionador de la selección masculina de test de Inglaterra, un trabajo que él mismo define como “probablemente el más prestigioso del mundo del críquet”. Y admite que la oportunidad fue “demasiado buena como para rechazarla”.

No siempre estuvo tan seguro.

“Pasas por el proceso y piensas: ‘¿Puedo tener impacto?’”, confesó en su primera gran entrevista con medios neozelandeses desde que asumió el cargo. Tres o cuatro días, no más. Ese fue el margen que tuvo para dejar atrás 18 años en la Indian Premier League y decir sí a un banquillo bajo fuego constante en Inglaterra.

El imán de los Ashes y la llamada de Inglaterra

Fleming no lo oculta: los Ashes pesan. Mucho.

“Los neozelandeses aman ganarle a Australia, eso no cambia”, explicó. “Tener la oportunidad de vivir eso desde el punto de vista profesional es un absoluto punto culminante… así que lo espero con muchas ganas”. De hecho, reconoce que tiene que “reprimir” su entusiasmo cuando piensa en esa serie.

Su vínculo con el críquet inglés es profundo. Años de county cricket, algunos de sus mejores días como jugador, le dejaron una huella duradera. “Siempre he tenido un gran respeto por el críquet inglés”, subrayó. Ahora regresa, pero como arquitecto principal de un equipo en crisis.

Inglaterra llega golpeada: un 4-1 en los Ashes ante Australia a comienzos de año y una derrota 2-1 en la serie de test frente a Nueva Zelanda en junio han dejado al equipo bajo intensa vigilancia pública y mediática. Brendon McCullum fue despedido como seleccionador de test en julio, aunque mantiene los cargos en T20 y ODI. Ben Stokes, excapitán, se retiró durante el tercer test ante Nueva Zelanda y fue apartado del segundo test junto a un compañero por romper un toque de queda de medianoche. Una cadena de incidentes nocturnos con alcohol ha erosionado la reputación del vestuario.

En medio de ese ruido, llegó la llamada de la England and Wales Cricket Board. Fleming acababa de cerrar su larguísima etapa en la IPL, sobre todo como el técnico al que muchos atribuyen el éxito de Chennai Super Kings. Apenas tuvo tiempo para respirar.

“El puesto quedó vacante y fueron tres, cuatro días, que no es mucho para procesar dejar un trabajo después de 18 años y mirar otro”, relató. “Pero la magnitud del rol y el respeto que le tengo nos hizo sentarnos en familia y repasarlo todo.”

Cuanto más escuchaba, más se encendía algo dentro de él. “Cuando lo absorbes todo, consigues la información y te tomas tu tiempo, empieza a quemar en el estómago. Y eso fue creciendo cuanto más sabía del trabajo, de la gente, hablando con Brendon y entendiendo los desafíos y también lo bueno que ha sido para él, cuánto lo ha disfrutado y lo duro que es”.

McCullum, socio, confidente y relevo

La figura de Brendon McCullum atraviesa toda la decisión. Debutó con los Black Caps bajo el mando de Fleming, hoy son socios de negocios y ahora compartirán estructura en Inglaterra, uno en el test, el otro en los formatos cortos.

“Es un desafío a veces, pero es genial”, resumió Fleming. Sus conversaciones francas con McCullum fueron clave para aceptar el cargo y, según él, seguirán siéndolo para coordinar recursos, jugadores y calendarios entre test, ODI y T20.

“Ha disfrutado mucho aportando su sello al equipo de Inglaterra, y también aprendiendo, no es solo en una dirección… no pudo hablar con más elogios ni darme un mayor respaldo”, contó Fleming. Reconoce que McCullum estaba “dolido” por perder el puesto, pero también “muy alentador” sobre la oportunidad que se abría para su antiguo capitán.

Ambos confían en que su relación facilite decisiones duras. Reparto de descansos, manejo de cargas, prioridades de torneos. “Es bueno tener esa cara amiga con un enfoque profesional para intentar lograr grandes cosas”.

Fleming aún no ha cerrado su cuerpo técnico. No suelta nombres. Bromea con la edad: “Soy un poco mayor que él, así que todavía podré quedarme con los tipos clave, aunque ahora dice que tiene más experiencia y que yo soy el segundo de a bordo. Tenemos una pequeña batalla ahí”.

Lealtades, Nueva Zelanda y un regreso al rojo

La pregunta era inevitable: ¿pensó en un rol en el críquet neozelandés? Fleming no se esconde. “Siempre es algo que consideras”, admitió, pero el ofrecimiento real estaba en Inglaterra.

Sobre los Black Caps, fue tajante: “No, son demasiado buenos. Están hechos, lo están haciendo muy bien”. Recalcó el “máximo respeto” por lo que ha logrado Nueva Zelanda y por unos jugadores a los que conoce de cerca.

De momento, su agenda está llena. Se perdió la reciente serie de test de Inglaterra ante Pakistán por compromisos en casa y todavía debe cumplir con labores de comentarista en algunos T20 cuando India visite Nueva Zelanda. Aun así, siente que ya está en posición “de darlo todo” al nuevo cargo.

Su primer examen llegará pronto: la gira de test de Inglaterra por Sudáfrica, entre diciembre y comienzos de enero. Un bautismo exigente.

Hay voces que cuestionan su experiencia reciente en el formato largo tras casi dos décadas sumergido en la IPL. Fleming no se siente fuera de lugar. Al contrario. Lo ve como una vuelta a sus orígenes.

“Mi ADN era jugar de blanco, la capitanía y los desafíos y recompensas que llegaron con la oportunidad de capitanear Nueva Zelanda tanto tiempo”, explicó. “Me crié en el red ball y aprendí el white ball. El críquet de franquicias ha sido una gran parte de mi vida, pero la pasión profunda es realmente el test cricket”.

Está convencido de que su estilo encaja mejor con la larga distancia. Habla de “sustancia y estrategia”, de un juego que todavía se capitanea “desde dentro hacia fuera”. Su misión, dice, es asegurarse de que Joe Root y el resto de líderes estén bien armados para tomar decisiones en el campo.

Identidad, cultura y un vestuario bajo la lupa

Fleming quiere subir el coeficiente de “cricket smarts” del equipo, esa capacidad de leer partidos y adaptarse cuando el viento sopla en contra. “Eso es lo que me parece muy divertido”, asegura. Y lo desglosa: “Estrategia, crear una pieza de identidad, una pieza de pertenencia, unos estándares, y asegurarse de que, como equipo, sin importar a quién representes, lo hagas bien”.

Son lecciones que, dice, aprendió con los Black Caps y que ahora traslada a Inglaterra. Cultura, pero vivida, no solo escrita en la pared. “Enfocarte en lo que puedes controlar, construir una cultura fuerte y vivirla porque tiene que ser así”.

Cuando le preguntan si la mentalidad relajada del típico kiwi encaja con lo que necesita hoy el críquet inglés, se aparta un poco: eso, dice, le corresponde responder a la ECB. Recuerda que el Reino Unido está acostumbrado a entrenadores extranjeros en deportes dominantes como el fútbol.

Lo que sí defiende es el valor añadido del técnico neozelandés. “No tenemos los recursos que tienen otros países grandes, y no solo en críquet, así que miramos fuera de la caja y exprimimos cada gota de la piedra para poder competir al máximo nivel. Ese es nuestro ADN, ese alambre número 8 del que estamos orgullosos”.

Esa carencia de recursos, apunta, genera entrenadores que miran las situaciones desde ángulos distintos y que cuidan las relaciones. “No puedes quemarlas en Nueva Zelanda si no tienes muchos recursos”. De ahí su insistencia en una cultura fuerte, sostenible, donde la pertenencia no sea un eslogan.

Su ambición es clara: quiere que Inglaterra sea el mejor equipo de test del mundo. No lo disfraza. “Es un desafío, es la cima, hay mucha atención sobre este rol en Inglaterra y se ha hablado de los medios, pero todo forma parte del privilegio de estar en esta posición”.

Cree que hay margen para crecer, sobre todo en ese “componente cultural” y en el sentido de pertenencia que muchos jugadores, según él, están buscando.

El legado de ‘Bazball’ y el desafío de entretener

La sombra de McCullum y de Ben Stokes sigue presente. Su etapa conjunta dio vida al ‘Bazball’, un estilo agresivo que transformó una Inglaterra deprimida en una historia de éxito, con énfasis en la valentía táctica y la libertad para atacar.

Fleming defiende con fuerza ese periodo. Califica de “bastante notable” lo que lograron en dos años. “Cambió culturalmente el paisaje del críquet, fue increíble ver algunas de las actuaciones que… empezaron de hecho con Nueva Zelanda, cuando le ganaron a Nueva Zelanda en una gira aquí y fue un momento de ponerse de pie y tomar nota. El coraje de esos dos líderes fue inmenso, tengo un enorme respeto por eso”.

A su juicio, el juego ha evolucionado desde entonces. Los estándares fijados por Inglaterra empujaron a otros equipos a ponerse al día. Ese ajuste, cree, terminó por “poner a prueba” el plan hacia el final de la etapa McCullum–Stokes.

Fleming siente una responsabilidad mayor: ayudar a sostener el test cricket en un mundo dominado por los formatos cortos, más explosivos y fáciles de consumir para los aficionados. “Tenemos la responsabilidad de entretener y de jugar bien”, afirma. No se trata solo de ganar; se trata de mantener vivo el formato que considera la esencia del deporte.

Disciplina, referentes y el adiós al toque de queda

Las polémicas extradeportivas de Inglaterra no le son ajenas. Califica de “decepcionantes” las salidas nocturnas que han salpicado al equipo. Habla de educación, de elevar estándares, de usar referentes.

Ahí entra Joe Root, a sus 35 años, excapitán entre 2017 y 2022, al que Fleming ve como modelo para la nueva generación. “Muy similar a Kane Williamson, encarnan todo lo que es grande en cómo te conduces, siendo a la vez un gran jugador”. Para Fleming, Root no solo suma carreras: marca la vara de comportamiento.

“Hay trabajo por hacer”, admite. Y lanza una señal clara: no habrá nuevos toques de queda de medianoche. Prefiere construir responsabilidad y cultura que imponer horarios.

Un kiwi al mando y una batalla que espera

Fleming aún no se detiene a imaginar qué sentirá cuando se cruce con los Black Caps como seleccionador de Inglaterra. “Por suerte faltan dos años para tener algunos rendimientos sobre la mesa y luego ya nos ocuparemos de eso, pero será una buena batalla”, desliza.

Antes de ese reencuentro emocional, le espera Sudáfrica, un vestuario por recomponer, una identidad por redefinir y un formato, el test cricket, que pide defensores con convicción. Fleming ya ha dejado claro de qué lado está.

La próxima pregunta no es si estará a la altura del cargo, sino cuánto podrá empujar a Inglaterra en un momento en el que el test cricket se juega, también, su futuro.

Stephen Fleming, nuevo seleccionador de test de Inglaterra: una oportunidad única