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Steve Smith y su futuro incierto en los Ashes

Steve Smith, uno de los grandes símbolos del cricket australiano moderno, se niega a mirar demasiado lejos. A los 37 años, con 37 siglos en Tests y un legado ya asegurado, el bateador sigue viviendo su carrera al ritmo de cada serie. Ni siquiera la posibilidad de conquistar por fin una serie de Ashes en Inglaterra le hace comprometerse con el próximo tour.

“Ni siquiera sé si estaré allí aún”, admitió en una entrevista con The Telegraph.

No es una frase al pasar: es casi una declaración de principios. Smith ha convertido su futuro en un ejercicio de corto plazo. Serie a serie. Sensación a sensación.

El sueño pendiente en Inglaterra

Australia volverá el próximo verano boreal a Inglaterra con un objetivo que persigue a toda una generación: ganar por primera vez una serie de Ashes allí desde 2001. Para Smith, que ya ha dominado condiciones inglesas como pocos bateadores de su era, sería el broche perfecto. Pero no promete nada.

“Me muevo con una propuesta de serie por serie, como llevo haciendo un tiempo, y eso aún está bastante lejos para mí ahora mismo. Me encantaría ganar una allí, o haber ganado una allí, pero ya veremos si eso se hace realidad”, explicó.

Mientras el público y los analistas dibujan posibles alineaciones para ese tour, Smith pisa el freno. No hay fecha de caducidad, pero tampoco hay garantías.

Regreso a Sudáfrica, sin fantasmas

Antes de pensar en Lord’s o The Oval, Australia encara una secuencia exigente de Test: giras a Sudáfrica, India e Inglaterra. El siguiente capítulo, y el que ocupa la mente de Smith, es la serie ante los actuales campeones del World Test Championship.

Serán tres Tests que lo llevarán de vuelta, en el formato largo, a Sudáfrica por primera vez desde el escándalo de manipulación de la pelota en 2018. Un episodio que marcó su carrera, pero que él prefiere dejar en el pasado.

“Para mí, es solo otra serie”, subrayó. “Todo aquello pasó hace mucho tiempo, hemos jugado mucho cricket y ya hemos vuelto a Sudáfrica desde entonces para disputar partidos de un día”.

El contexto, sin embargo, no invita a la relajación. Sudáfrica llega con crédito reciente: “Son un buen equipo en este momento, obviamente nos ganaron en la final del World Test Championship. Tienen también un ataque de ritmo realmente bueno, así que debería ser una serie espectacular”.

Un veterano sin prisa por colgar el bate

Smith no cierra la puerta a los Tests, pero tampoco se aferra a ellos. Lo que sí tiene claro es que no piensa abandonar el juego por completo. El formato corto lo seduce y lo mantiene activo.

Su gran objetivo a medio plazo es tan llamativo como claro: representar a Australia en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, con el cricket T20 ya en el programa. “Ahora mismo probablemente son solo los Juegos Olímpicos, intentar formar parte de eso”, comentó.

Ese deseo explica decisiones recientes, como su participación con Amsterdam en la European T20 Premier League. “Una de las razones por las que quise jugar con Amsterdam fue simplemente seguir jugando todo el cricket T20 que pueda”, señaló.

No hay calendario de retirada. No hay discurso de despedida preparado. Solo una idea: mientras lo disfrute, seguirá.

“Todavía me gusta pensar que podría jugar cricket T20 durante un tiempo”, confesó. “¿Qué viene después cuando termine? No estoy seguro, pero sí, espero que quede un poco más de tiempo jugando”.

Quince años en la élite… y contando

Smith habla de su carrera con una mezcla de satisfacción y calma. Sin nostalgia impostada, sin dramatismo. “He logrado mucho en el juego. Ha sido un gran viaje durante los últimos 15 años, más o menos. Me he divertido mucho. Todavía lo disfruto, así que no tengo una fecha final, ya veremos. Pero ha sido un buen viaje”.

Ese “ya veremos” se ha convertido en su estribillo. Y mientras tanto, produce.

En los últimos dos años, en un contexto de condiciones cada vez más hostiles para los bateadores de Test —con el movimiento para los seamers como protagonista—, Smith mantiene un promedio de 49,4 y ha elevado su cuenta de siglos a 37. No son números de alguien en declive silencioso, sino de un jugador que sigue encontrando respuestas.

“Siento que estoy bateando realmente bien”, afirmó. “He encontrado diferentes maneras de hacer las cosas en estas superficies complicadas y seguir siendo capaz de anotar carreras”.

Su impacto va más allá del bate. “Intento contribuir todo lo que pueda para el equipo: anotar carreras, tomar catches, ayudar en áreas de liderazgo cuando se necesita. Han sido un par de años buenos y divertidos”.

El futuro inmediato

Entre dudas sobre si volverá a Inglaterra para otra batalla de Ashes y la ambición de desfilar en unos Juegos Olímpicos con el uniforme australiano, Smith se mueve en un territorio poco común para una leyenda: el del presente absoluto.

No promete estar. No amenaza con irse. Juega, rinde y decide después.

La pregunta ya no es cuánto le queda a Steve Smith, sino cuántos capítulos más está dispuesto a escribir en una carrera que, cada serie, se resiste a poner el punto final.