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Team USA se prepara para la Copa del Mundo FIBA 2026 en Berlín

Las mejores jugadoras de baloncesto del planeta tienen cita en Berlín. El viernes 4 de septiembre arranca la Copa del Mundo FIBA 2026 y, una vez más, todas las miradas apuntan al mismo lugar: Team USA, la selección que ha convertido este torneo en su territorio privado durante décadas.

Esta edición llega con un matiz distinto. Serán 16 equipos, cuatro más que en 2022, recuperando el formato que se mantuvo entre 1990 y 2018. Más selecciones, más talento, más trampas en el camino. Y un mensaje claro desde el banquillo estadounidense: esta será la Copa del Mundo más difícil de ganar en mucho tiempo.

Kara Lawson, al mando de un gigante con hambre

Kara Lawson asume el timón de una máquina acostumbrada a ganar. Nueve títulos en las últimas doce Copas del Mundo, cuatro de ellos consecutivos, son el peso de la historia que acompaña a Estados Unidos a Alemania. Pero Lawson no se refugia en el pasado. Todo lo contrario.

“La mejora del mundo es rapidísima. Se ve en todos los niveles”, explicó la seleccionadora, que vive esa evolución de cerca como entrenadora universitaria. Habla de profundidad, de plantillas cargadas de calidad, de rivales que ya no se asustan cuando ven la camiseta de las barras y estrellas. Y, aun así, lanza el reto: debe ser difícil. Es un Mundial. Tiene que doler ganarlo.

Lawson insiste en que el objetivo es simple y brutal en su claridad: cada equipo viene a ganar, y el suyo no es la excepción. Hambre, enfoque y el reto de mostrar su mejor versión en un calendario corto, exigente, sin margen para el error.

El fenómeno Caitlin Clark aterriza en el escenario global

Entre todas las novedades, un nombre destaca por encima del resto: Caitlin Clark. La estrella que ha revolucionado el baloncesto en Indiana llega a Berlín con la etiqueta de jugadora capaz de cambiar partidos por sí sola.

“Caitlin está enfocada. Ha tenido una gran campaña con Indiana. Está lista”, resume Lawson, que la ha seguido de cerca durante el verano. No es una frase vacía: la entrenadora sabe que tiene en sus manos a una generadora de ritmo, una anotadora compulsiva y una playmaker capaz de estirar la pista hasta límites incómodos para cualquier defensa.

Su mera presencia altera el tablero. La atención que arrastra en la WNBA es enorme; la incógnita ahora es cómo responderán las defensas FIBA en su primera experiencia en este contexto. ¿La marcarán como en Estados Unidos? ¿La castigarán con defensas diferentes, más físicas, más tácticas? Lawson admite que todavía están en “modo de recopilación de información” en ese aspecto, pero no duda en lo esencial: esperan que Clark impacte cada partido.

Angel Reese, Paige Bueckers y una nueva generación sin miedo

Clark no llega sola. El vestuario de Team USA se llena de caras nuevas en un Mundial que parece marcar un relevo generacional silencioso pero evidente. Angel Reese, Paige Bueckers, Kiki Iriafen y Sonia Citron también debutarán en la Copa del Mundo esta semana.

Son nombres que ya resuenan con fuerza en Estados Unidos, ahora listos para someterse al juicio del escenario internacional. El entrenamiento del martes en Berlín fue la primera foto de grupo de este nuevo núcleo: talento joven, energía desbordante y la responsabilidad de mantener una dinastía que no perdona tropiezos.

Lawson, que hace años defendió esa misma camiseta como jugadora, entiende mejor que nadie el peso simbólico del momento. “Representar a nuestro país y a todas las leyendas que vinieron antes es un honor máximo”, dijo días atrás. Ahora ese legado pasa por sus manos como entrenadora principal.

Sin A'ja Wilson ni Kelsey Plum, sin excusas

No todo son buenas noticias. A'ja Wilson y Kelsey Plum, dos pilares de la selección en los últimos grandes torneos, se quedan fuera de esta Copa del Mundo. Lesiones, tiempos de recuperación, circunstancias que en cualquier otra selección sonarían a coartada perfecta.

Lawson corta de raíz esa narrativa. Explica que no habló con Wilson antes del torneo, que no maneja plazos, que las echarán de menos y les desean una recuperación rápida. Y luego baja la persiana: no hay tiempo para pensar en quién no está.

El mensaje es nítido. La prioridad es la química del grupo presente, construir conexiones reales entre las jugadoras que sí pisan la pista en Berlín y ajustar un engranaje nuevo sobre la marcha. No hay lamentos. Hay trabajo.

Primeros pasos en Berlín: suave en carga, intenso en intención

El primer día de entrenamiento dejó claro el plan. Sesión ligera, un “buen día”, como lo definió Lawson, con el foco en sudar lo justo e instalar los primeros conceptos. El grueso del trabajo táctico llegará a partir del día siguiente, cuando el cuerpo técnico empiece a apretar un poco más.

No se trata de un rodaje cualquiera. Se trata de ensamblar en tiempo récord a una selección que mezcla campeonas consagradas con debutantes en un torneo que no perdona desconexiones. Cada minuto de pista cuenta. Cada detalle táctico puede ser la diferencia entre otra medalla de oro o un golpe que sacuda la jerarquía mundial.

La entrenadora que conoce el peso del oro

Lawson no dirige desde la distancia emocional. Ella sabe exactamente lo que significa subirse al podio más alto con esa camiseta. En 2008 fue protagonista en la final por el oro ante Australia: 15 puntos, 5 de 5 en tiros de campo, más rebotes, asistencias y un robo en una actuación perfecta.

Desde 2020 manda en Duke University, donde ha guiado a las Blue Devils a dos títulos consecutivos de la ACC y a dos apariciones seguidas en el Elite Eight. Esa mezcla de experiencia internacional como jugadora y éxito reciente como entrenadora universitaria la coloca en un lugar singular: entiende el vestuario, entiende la presión y entiende el estándar que se exige a Team USA.

Ahora, el escenario es Berlín. El mundo llega más preparado, más profundo, más peligroso. Estados Unidos llega con caras nuevas, ausencias pesadas y una entrenadora que no quiere atajos ni excusas.

La pregunta ya no es si Team USA es favorito. La verdadera cuestión es otra: ¿podrá el resto del planeta, por fin, obligar a esta generación a rozar su límite absoluto para defender la corona?