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Uefa y Concacaf exigen a Fifa 10 millones por federación

La batalla política en la cúspide del fútbol mundial ha subido de tono. Uefa y Concacaf han enviado una carta conjunta a Gianni Infantino reclamando que Fifa libere al menos 10 millones de dólares de sus reservas para cada una de sus 211 asociaciones miembro. Un movimiento directo, frontal, que llega justo después del fiasco del proyecto de capital privado Fifa Forward Enterprise (FFE).

El mensaje, al que tuvo acceso BBC Sport, lleva dos firmas de peso: Aleksander Ceferin, presidente de Uefa, y Victor Montagliani, su homólogo en Concacaf. Ambos ponen el foco en un dato clave: según sus cálculos, Fifa cerrará el ciclo 2023-26 con reservas cercanas a los 6.000 millones de dólares, “considerablemente más de lo necesario” hasta el Mundial masculino de 2030.

El proyecto FFE, cuatro días que incendiaron Zúrich

El origen del choque está en FFE, la propuesta de Infantino para crear una nueva empresa que gestionara los derechos comerciales y de ticketing de todas las competiciones, incluidos los Mundiales, vendiendo el 21% a un fondo de inversión.

La idea apenas sobrevivió cuatro días. La oposición de numerosas federaciones nacionales fue tan contundente que el plan se retiró a toda prisa. Pero el daño político ya estaba hecho.

Infantino había prometido a las asociaciones 40 millones de dólares si apoyaban el proyecto, con un primer tramo de 20 millones condicionado a que aceptaran sus planes antes del 19 de septiembre. El mensaje era claro: respaldo a cambio de dinero fresco.

Uefa y Concacaf, en su carta, desmontan la premisa central de FFE: que sin ese vehículo de capital privado no se podrían generar más recursos para el fútbol mundial. Su análisis de los estados financieros y presupuestos publicados por Fifa “plantea dudas” sobre que la operación fuera necesaria para aumentar la financiación a las federaciones.

“Estas reservas pertenecen al fútbol”

La propuesta alternativa es tan simple como contundente: usar parte del dinero que ya está en caja. Ceferin y Montagliani piden que Fifa ponga a disposición de cada una de las 211 asociaciones al menos 10 millones de dólares durante el ciclo 2027-30, destinados específicamente a infraestructuras y desarrollo del fútbol.

Sería una “liberación puntual” de reservas, calculada en 2.110 millones de dólares, que se sumaría a la financiación ordinaria del ciclo. No un reemplazo, sino un extra.

La carta no se queda en la cifra. Va al corazón del debate sobre el poder y el dinero en Fifa: “Fifa mantiene actualmente miles de millones de dólares en reservas acumuladas. Estos recursos pertenecen al fútbol y existen para servir al juego y a sus 211 asociaciones miembro”.

El mensaje es nítido: la prudencia financiera no puede convertirse en excusa para acumular capital mientras las federaciones reclaman inversión. Ceferin y Montagliani insisten en que debe analizarse si una parte de esas reservas, por encima de las necesidades previsibles del organismo, puede liberarse “de forma responsable”.

La idea golpea directamente una de las críticas más repetidas a Infantino: la percepción de que el reparto de fondos puede usarse como herramienta política. “El desarrollo es una responsabilidad institucional de Fifa, no una cuestión de discreción individual”, subraya el texto. Es decir, las asociaciones no deberían verse obligadas a elegir “entre desarrollo y buena gobernanza; entre inversión e integridad; entre apoyo financiero y la capacidad de evaluar las propuestas por sus méritos”.

Petición de auditoría independiente y presión en bloque

Uefa y Concacaf no se conforman con pedir más dinero. Reclaman también una “revisión independiente” de las finanzas de Fifa, con acceso completo a las cifras y a las hipótesis que las sustentan. Quieren abrir la caja negra.

En paralelo, otra carta, también revelada por BBC Sport, ha sido enviada a los presidentes de las otras cuatro confederaciones: Asia, África, Sudamérica y Oceanía. El objetivo es claro: sumar apoyos para que la propuesta llegue al Consejo de Fifa con un bloque amplio detrás.

El propio texto sugiere que, una vez se conozca la posición financiera definitiva al cierre del año, el Consejo debería considerar incluso una distribución mayor de reservas. Es una invitación a revisar de arriba abajo la estrategia económica de la organización.

Debbie Hewitt añade más presión

El frente contra FFE y contra la opacidad en Fifa no se limita a las confederaciones. Un día antes de la carta de Uefa y Concacaf, Debbie Hewitt, presidenta de la Football Association e integrante del Consejo de Fifa, envió otra misiva a Infantino y al secretario general Mattias Grafstrom.

Hewitt exige que se publiquen todos los documentos relacionados con el polémico plan FFE. Quiere, además, una explicación por escrito al Consejo sobre la cancelación de la suspensión del delantero estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial, otro episodio que ha levantado dudas sobre los procesos internos en Zúrich.

La dirigente inglesa fija plazo: Infantino debe poner toda la documentación a disposición antes de la próxima reunión del Consejo de Fifa, el 15 de octubre. No es una sugerencia, es una exigencia política en toda regla.

Un pulso que marcará el futuro del poder en Fifa

El choque ya no es solo sobre un proyecto fallido de capital privado. Es una disputa abierta sobre quién controla el dinero, cómo se reparte y quién supervisa las decisiones en la cúspide del fútbol mundial.

De un lado, un presidente que ha intentado atar apoyos con promesas de financiación condicionada. Del otro, dos confederaciones poderosas que reclaman que las reservas se usen de forma transparente y estructural, sin atajos financieros ni cheques ligados a proyectos controvertidos.

La próxima reunión del Consejo de Fifa no será un trámite más en el calendario. Con 6.000 millones de dólares en juego, 211 federaciones mirando al centro del tablero y varias cartas ya sobre la mesa, la verdadera pregunta es cuánto tiempo podrá Infantino seguir manejando la partida sin ceder parte del control.