El US Open 2026: Rybakina conquista el título ante un elenco de estrellas
En el Arthur Ashe Stadium, en una noche de final grande, no solo brillaron los focos sobre la pista. También lo hicieron las gradas. La final femenina del US Open 2026 entre Elena Rybakina y Aryna Sabalenka reunió a medio Hollywood en Nueva York, un escaparate perfecto para el tenis y para la coronación de una nueva número 1 del mundo.
Rybakina derribó a la campeona de las dos últimas ediciones en tres mangas, 6-4, 5-7 y 6-2, para conquistar su primer título en Flushing Meadows, el tercer Grand Slam de su carrera, y asegurarse el trono del ranking. Un cambio de guardia en lo deportivo, rodeado de un ambiente de alfombra roja.
Una final de estrellas… dentro y fuera de la pista
En las butacas de Arthur Ashe, la imagen se repetía: rostros conocidos, móviles en alto, miradas atentas a cada intercambio. Pink, acompañada por Amy Adams y Elizabeth Banks, siguió el duelo entre risas y comentarios desde su asiento. La cantante, de 47 años, eligió para la ocasión unas gafas de sol con forma de corazón y cristales rojizos, además de una chaqueta vaquera que encajaba con el tono desenfadado de la velada.
Su presencia llegaba justo después de haber estado en el centro del debate público, tras la polémica generada por sus críticas a las actuaciones pro-palestinas de Macklemore. Un día antes de la final, Pink había publicado un extenso comunicado explicando por qué había compartido un mensaje que pedía su salida de la gira de Ed Sheeran. El ruido mediático quedaba, por un rato, fuera del estadio; dentro, el protagonismo era para el tenis.
Andrew Garfield también se dejó ver, primero sobre la alfombra azul del evento y después en la grada. El actor de 43 años, protagonista de *We Live in Time*, optó por un estilo discreto: chaqueta con cremallera azul marino, pantalones a juego y gafas de sol. Nada estridente, pero perfectamente acorde con el ambiente elegante de la noche.
La lista de celebridades seguía creciendo a cada plano de televisión. Paris Hilton y su marido Carter Reum presenciaron la final desde sus asientos, mientras que Jake Paul acudió con su prometida, la patinadora Jutta Leerdam. Entre punto y punto, la pareja revisaba el teléfono, ajena por momentos al murmullo del estadio, hasta que el boxeo cedió el foco al tenis y las cámaras captaron incluso un beso entre ambos.
Brad Pitt e Ines de Ramon también formaron parte del selecto grupo que no quiso perderse el partido. Sentados juntos, siguieron la batalla entre Rybakina y Sabalenka, sumándose al desfile de grandes nombres que convirtió la final en un evento social de primer nivel.
En otra zona de la grada, Andy Cohen compartió asiento con Diplo, mientras Spike Lee, habitual en las grandes citas deportivas neoyorquinas, saludaba con entusiasmo al público. El humor tampoco faltó: Marcello Hernández, miembro del elenco de *Saturday Night Live*, se mezcló con los aficionados, completando una galería de rostros tan variada como mediática.
Historia del tenis en primera fila
Entre tanta estrella de cine, música y televisión, el peso de la historia lo aportaron dos nombres propios del tenis. Billie Jean King, leyenda absoluta del deporte, se sentó en la grada para vivir en directo otra final en el torneo que tantas veces conquistó. La estadounidense, de 82 años, suma 12 títulos de Grand Slam en individuales, con cuatro coronas en el US Open, y su sola presencia recordó que cada punto en Nueva York se juega bajo la sombra de quienes construyeron el camino.
Más tarde, el foco se trasladó a la ceremonia de trofeos. Maria Sharapova, campeona en estas mismas pistas en 2006, fue la encargada de entregar el trofeo a Rybakina, exactamente 20 años después de su propio título en Flushing Meadows. Un relevo simbólico: de una campeona de otra era a la jugadora que acaba de asaltar el número 1 del mundo.
Alrededor de ellas, la nómina de invitados se completó con nombres como Abigail Spencer, Fran Drescher y Tyriq Withers, todos parte de un público que mezclaba glamour, nostalgia y expectación deportiva.
Mientras Elena Rybakina levantaba el trofeo ante una marea de flashes y Sabalenka abandonaba la pista tras ceder su trono en tres sets, la escena dejaba una sensación clara: el US Open sigue siendo mucho más que un torneo de tenis. Es el lugar donde las estrellas se sientan a ver cómo nace —o se confirma— la siguiente. Y esta vez, en Nueva York, el centro del universo fue para la nueva reina del ranking mundial.




