USA Basketball enfrenta el Mundial con bajas y nueva generación
La selección femenina de Estados Unidos arranca este viernes su andadura en la Copa del Mundo FIBA ante China, en Berlín. El torneo aún no ha comenzado y el campeón ya ha tenido que reescribir parte de su libreto.
A'ja Wilson y Kelsey Plum se caen de la convocatoria. Dos nombres que definen una era reciente del baloncesto estadounidense. Dos ausencias que, al mismo tiempo, abren de par en par la puerta a la siguiente.
Plum, recién traspasada a Phoenix Mercury, se perderá lo que resta de temporada en la WNBA por una lesión en la parte baja de la pierna. Wilson, referencia absoluta de Las Vegas Aces, también queda fuera por motivos de salud: arrastra problemas de espalda y el cuerpo técnico ha decidido darle margen para recuperarse de cara al intento de las Aces de repetir título cuando la liga se reanude el 17 de septiembre.
La oportunidad cae en manos de dos jugadoras en pleno auge con Washington Mystics: Kiki Iriafen y Sonia Citron.
Iriafen y Citron, energía fresca desde Washington
Iriafen llega para ocupar el vacío interior que deja Wilson. Es poderosa cerca del aro, corre bien la pista y encaja a la perfección en un sistema plagado de generadoras de élite en el perímetro. Un perfil ideal para castigar espacios, finalizar y vivir de la lectura de las exteriores.
Citron, por su parte, representa el prototipo moderno de alero que todo seleccionador quiere en un gran torneo: puede subir la bola, abrir el campo desde el triple, correr en transición y asumir emparejamientos duros atrás. Una jugadora elástica, capaz de conectar líneas y sostener ritmos altos a ambos lados de la pista.
Con sus incorporaciones, el roster de Estados Unidos para el Mundial queda así:
- Aliyah Boston
- Paige Bueckers
- Caitlin Clark
- Napheesa Collier
- Kahleah Copper
- Sonia Citron
- Chelsea Gray
- Rhyne Howard
- Kiki Iriafen
- Angel Reese
- Breanna Stewart
- Jackie Young
Nombres que mezclan oro, futuro y una ambición intacta.
Una revolución silenciosa: el mando pasa a la nueva guardia
Las bajas de Wilson y Plum no solo modifican la rotación. Aceleran un proceso que ya estaba en marcha: el relevo generacional en la absoluta.
El equipo mantiene pilares de anteriores plantillas campeonas, con figuras como Breanna Stewart, Chelsea Gray o Napheesa Collier sosteniendo la columna vertebral. Pero el peso del relato empieza a desplazarse hacia otra generación.
Ahí aparecen Caitlin Clark, Paige Bueckers, Angel Reese y Aliyah Boston como emblemas de ese cambio de era. Con Iriafen y Citron sumándose al grupo, la mitad de la plantilla disputará por primera vez una Copa del Mundo con la camiseta de la selección absoluta.
No llegan vírgenes de programa nacional. Todas han pasado por la estructura de USA Basketball. Clark, Bueckers, Reese e Iriafen ya compartieron vestuario en el clasificatorio del Mundial disputado en Puerto Rico en marzo. Boston y Citron también estaban en los planes para aquel torneo, pero tuvieron que renunciar por lesión.
Ahora ya no se trata de una ventana de clasificación. Es el escenario principal.
Un dominio en juego y un escaparate hacia 2028
Este grupo joven saltará a la pista en Berlín con una herencia pesada: Estados Unidos no pierde un partido de Copa del Mundo desde 2006, ante Rusia. Dos décadas de superioridad ininterrumpida. Dos décadas en las que cada torneo ha reforzado la idea de que el resto del mundo persigue a una selección que no levanta el pie.
La racha está en juego. También la configuración del futuro.
Lo que se vea en Alemania será algo más que un intento de añadir otro oro al palmarés. Funcionará como adelanto de lo que podría ser el equipo olímpico dentro de unos años, con la mirada puesta en Los Ángeles 2028 y un movimiento juvenil ya en marcha.
El presente de USA Basketball sigue siendo temible. El futuro, con este grupo tomando el relevo, empieza a tomar forma a la vista de todos.




